LA MORAL Y DOCTRINA DE LA IGLESIA CATOLICA

Purificación de la BVM

2 Febrero 2003

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Sermón del Domingo


   

Queridos Hermanos:

Esta fiesta de la Santísima Virgen María, la Purificación de nuestra Señora, es una celebración doble. Se celebra la Presentación de Jesús en el templo y la Purificación de nuestra Señora cuarenta días después del nacimiento de nuestro Señor y Salvador.

 Esta es una festividad de luz. La procesión en la cual las velas venditas son llevadas por el sacerdote y los fieles recuerda la manifestación de Jesucristo, Luz del mundo, simbolizado por la luz de las candelas. Nos recuerda también el mensaje del profeta Simeón: “Una luz de la revelación de los Gentiles, y la gloria de la gente de Israel”.

 Cuando las sociedades secretas prometen una “luz” a quienes ingresan a estas, lo que en realidad prometen no es otra cosa más que obscuridad diabólica.

 El templo, antes de la apostasía del sumo sacerdote y todos los demás, era la verdadera Iglesia del Antiguo Testamento. Esta es la razón por la cual nuestro señor Jesucristo y su Madre Santísima se apegaban y cumplían lo ordenado en los rituales de la antigua ley.

 Todo aquel que de alguna manera responsable lleva el nombre de “cristiano” tiene la obligación moral de estar informado sobre la verdadera historia de la iglesia y que esta sea objetiva. Nuestros católicos de hoy han sido mantenidos en la ignorancia de manera prediseñada, por su puesto que esta ignorancia es en gran parte exitosa gracias a la tibieza e indiferencia de muchos.

 Es imposible amar y defender lo que se ignora, y por lo tanto es imposible desear lo que se desconoce: “nil volitum quid praecognitum”. Nada puede ser deseado si no se le conoce.

 La Iglesia ha realizado esfuerzos heroicos para enseñar a los fieles estos eventos históricos de la vida del ser humano, Sin embargo, a pesar de los reclamos de algunas personas, podremos llevar el caballo al agua, pero no podemos hacerlo que beba de ella.

 Esto sucede con todo en esta vida. Los alumnos pueden estar sentados en los salones de clase y estar expuestos a todo tipo de información valiosa, pero si no tienen el deseo de aprender, nunca lo harán.

 El Objeto principal de la festividad de este día es nuestro señor Jesucristo mismo, sin embargo no se ignora la participación de la Santísima Virgen Maria.

 Esta celebración es una de las fiestas, de nuestra Madre Santísima, mas antiguas en el calendario Católico. Sino la más antigua de todas.

 En el siglo IV, ya se observaba en Jerusalén, y de ahí se adopto en Constantinopla, después en Roma donde la encontramos que se celebra el día 2 de Febrero  con una procesión, que data desde antes de la fiesta de nuestra Señora.

 Esta festividad que tiene su origen en el Antiguo Testamento ha sido reemplazada por la celebración de la maternidad cristiana, con una diferencia de significado en lo que a la purificación de la Antigua Ley se refiere.

 El significado en la Iglesia Católica es dirigido a las oraciones en las que se dan gracias por el nacimiento de una nueva criatura. El nacimiento de un bebé es visto por la Iglesia como una gran bendición. Y por esta razón el sacerdote que bendice a la madre del infante le dice: “Entra al templo de Dios, adora al Hijo de la Santísima Virgen Maria, y te dé Este los frutos de la fertilidad.”

 Después de  otras oraciones varias, el sacerdote dice la oración sobre la persona de la madre: Dios todo poderoso, por la maternidad de la Santísima Virgen  María, convierte en gozo los dolores del parto en tus fieles, mira misericordioso a tu Sierva, que viene con alegría a tu templo a darte gracias, y concededle que después de esta vida, gracias a la intercesión y meritos de la Virgen María, logre llevar al cielo a ella y toda su descendencia a la gloria eterna, por Jesucristo Nuestro Señor, Amen.”

 Todas las ceremonias y festividades de la Iglesia nos instruyen sobre las verdades más importantes de la vida. Si la gente escuchara lo que la Iglesia enseña y con gusto cumpliera lo que en ella se pide, dejarían de existir las guerras y las injusticias. El Reinado de Jesucristo, que no es otra cosa que la Iglesia Católica sobre la tierra, traería consigo una era de paz y tranquilidad.

 Tal y como vislumbramos el futuro del mundo de hoy, pendiente en un hilo de muerte y destrucción como consecuencia del trabajo realizado por las sociedades secretas, a las cuales pertenecen la mayoría de las autoridades y jefes de estado, solo podemos lamentar la tragedia y  tristeza que envuelve al mundo entero gracias a sus lideres.

 Jesucristo es la única luz del mundo. Esta verdad permanecerá, aún después de que el mundo entero sea destruido por un holocausto nuclear.

 

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