Esta fiesta de la Santísima Virgen María,
la Purificación de nuestra Señora, es una celebración doble. Se celebra
la Presentación de Jesús en el templo y la Purificación de nuestra Señora
cuarenta días después del nacimiento de nuestro Señor y Salvador.
Esta es una festividad de luz. La procesión en
la cual las velas venditas son llevadas por el sacerdote y los fieles recuerda
la manifestación de Jesucristo, Luz del mundo, simbolizado por la luz de
las candelas. Nos recuerda también el mensaje del profeta Simeón: “Una luz
de la revelación de los Gentiles, y la gloria de la gente de Israel”.
Cuando las sociedades secretas prometen una “luz”
a quienes ingresan a estas, lo que en realidad prometen no es otra cosa
más que obscuridad diabólica.
El templo, antes de la apostasía del sumo sacerdote
y todos los demás, era la verdadera Iglesia del Antiguo Testamento. Esta
es la razón por la cual nuestro señor Jesucristo y su Madre Santísima se
apegaban y cumplían lo ordenado en los rituales de la antigua ley.
Todo aquel que de alguna manera responsable lleva
el nombre de “cristiano” tiene la obligación moral de estar informado sobre
la verdadera historia de la iglesia y que esta sea objetiva. Nuestros católicos
de hoy han sido mantenidos en la ignorancia de manera prediseñada, por su
puesto que esta ignorancia es en gran parte exitosa gracias a la tibieza
e indiferencia de muchos.
Es imposible amar y defender lo que se ignora,
y por lo tanto es imposible desear lo que se desconoce: “nil volitum quid
praecognitum”. Nada puede ser deseado si no se le conoce.
La Iglesia ha realizado esfuerzos heroicos para
enseñar a los fieles estos eventos históricos de la vida del ser humano,
Sin embargo, a pesar de los reclamos de algunas personas, podremos llevar
el caballo al agua, pero no podemos hacerlo que beba de ella.
Esto sucede con todo en esta vida. Los alumnos
pueden estar sentados en los salones de clase y estar expuestos a todo tipo
de información valiosa, pero si no tienen el deseo de aprender, nunca lo
harán.
El Objeto principal de la festividad de este día
es nuestro señor Jesucristo mismo, sin embargo no se ignora la participación
de la Santísima Virgen Maria.
Esta celebración es una de las fiestas, de nuestra
Madre Santísima, mas antiguas en el calendario Católico. Sino la más antigua
de todas.
En el siglo IV, ya se observaba en Jerusalén,
y de ahí se adopto en Constantinopla, después en Roma donde la encontramos
que se celebra el día 2 de Febrero con
una procesión, que data desde antes de la fiesta de nuestra Señora.
Esta festividad que tiene su origen en el Antiguo
Testamento ha sido reemplazada por la celebración de la maternidad cristiana,
con una diferencia de significado en lo que a la purificación de la Antigua
Ley se refiere.
El significado en la Iglesia Católica es dirigido
a las oraciones en las que se dan gracias por el nacimiento de una nueva
criatura. El nacimiento de un bebé es visto por la Iglesia como una
gran bendición. Y por esta razón el sacerdote que bendice a la madre del
infante le dice: “Entra al templo de Dios, adora al Hijo de la Santísima
Virgen Maria, y te dé Este los frutos de la fertilidad.”
Después de otras
oraciones varias, el sacerdote dice la oración sobre la persona de la madre:
Dios todo poderoso, por la maternidad de la Santísima Virgen María, convierte en gozo los dolores
del parto en tus fieles, mira misericordioso a tu Sierva, que viene con
alegría a tu templo a darte gracias, y concededle que después de esta vida,
gracias a la intercesión y meritos de la Virgen María, logre llevar
al cielo a ella y toda su descendencia a la gloria eterna, por Jesucristo
Nuestro Señor, Amen.”
Todas las ceremonias y festividades de la Iglesia
nos instruyen sobre las verdades más importantes de la vida. Si la gente
escuchara lo que la Iglesia enseña y con gusto cumpliera lo que en ella
se pide, dejarían de existir las guerras y las injusticias. El Reinado de
Jesucristo, que no es otra cosa que la Iglesia Católica sobre la tierra,
traería consigo una era de paz y tranquilidad.
Tal y como vislumbramos el futuro del mundo de
hoy, pendiente en un hilo de muerte y destrucción como consecuencia del
trabajo realizado por las sociedades secretas, a las cuales pertenecen la
mayoría de las autoridades y jefes de estado, solo podemos lamentar la tragedia
y tristeza que envuelve al mundo entero gracias
a sus lideres.
Jesucristo es la única luz del mundo. Esta verdad
permanecerá, aún después de que el mundo entero sea destruido por
un holocausto nuclear.