El Conde de Candespina
don Gómez González de Salvadores fue candidato como esposo
de doña Urraca I de Castilla. La hija de Alfonso VI, doña
Urraca, llegaría a la corona y casada por poco tiempo con Raimundo
de Borgoña. Viuda y bonita se enamoró del conde de Candespina
aunque por razones de estado se casó con su primo don Alfonso VI
el Batallador. Las intrigas de la corte y las desavenencias coyungales obligaron
al rey a encerrarla en Castellar, de donde el Conde de Candespina y otros
nobles la rescataron trayéndola al castillo de Fresno. El Rey intentó
por varias veces invadir Castilla pero fue rechazado por las tropas castellanas
capitaneadas por el Conde.

caer fue Don Gómez González de Salvadores al cual el rey le había ofrecido el perdón si se rendía, pero este lo rechazo y continuo luchando.
Alfonso VII "El
Emperador", hijo de Dña. Urraca, fue quien realmente constituyó
el termino de Fresno de Cantespino, lo separó del termino de Sepúlveda,
al cual pertenecía hasta dicho momento y le concedió fuero
propio y el titulo de Villa.
En 1.286 el Rey Sancho VI "El Bravo" concede a la villa de Fresno
las aldeas de Hontanares y de Riofrio. En los siglos siguientes cabe destacar
los constantes pleitos de Fresno con, primero Sepúlveda y más
tarde con Riaza, por los derechos de los montes y los pastos.
Hasta el siglo XVIII, es una localidad con cierta relevancia en Castilla,
pero a partir de dicho momento empieza su declive, primero con la separación
de las aldeas de Hontanares y Riofrio y luego con la desaparición
de poblaciones como El Corporario, San Quilez y Mezquetillas. Ya en 1.925
el eterno pleito que tenía con Sepúlveda y Riaza se resuelve,
pero de una manera desastrosa para esta localidad, el General Primo de Rivera
reparte los montes y pastos en base al censo, dejando a la villa de Fresno
tan solo con un 11 por ciento de los terrenos en disputa (823 Has.)











