FRENTE
DEMOCRÁTICO
DE LIBERACIÓN NACIONAL
VENEZUELA SERÁ LIBRE Y
SIN TIRANOS
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EDITORIAL DEL VIERNES 01 DE
OCTUBRE DE 2004
LIBERTAD PELIGROSA O
ESCLAVITUD TRANQUILA:
USTED DECIDE CUAL QUIERE
El tema de las
libertades democráticas es siempre controversial, pues en los últimos tiempos,
este vocablo posee distintas connotaciones dependiendo del interlocutor que
desee interpretar su significado.
Para el ciudadano
común inmerso o no en esta vorágine política – independientemente de su
lineamiento ideológico – las palabras “libertad” y “democracia” pueden ser algo
vacío y sin un sentido practico real, pues ambas han sido tergiversadas en
demasía por dos de los actores principales de la tragedia que vivimos: el
régimen y la oposición aglutinada en coaliciones partidistas.
Resulta muy
interesante leer las definiciones de la palabra “Libertad” cuando esta es
consultada al diccionario de la Real Academia Española (http://buscon.rae.es/diccionario/drae.htm)
y algunas de ellas son:
También el Diccionario de la Real Academia Española incluye dentro
de sus definiciones:
Entonces, al ver la diversidad de
definiciones que tiene la palabra LIBERTAD, caemos en el tema de la tergiversación
que esta ha tenido en la política venezolana, sobre todo por parte de quienes
desean interpretarla para favorecer su intención hegemónica de limitarla y
controlarla según el humor y el antojo de quien se siente amenazado con el
hecho que la sociedad pueda, como dice en uno de los conceptos con los que se
define “Libertad”, ejercer su derecho a obrar de una manera u otra, de no obrar
y por ende de ser responsable de sus actos.
La libertad bien
entendida debe permitir a cualquiera ser quien desee ser, actuar como mejor le
parezca, pensar como quiera, expresar esa opinión donde y cuando prefiera sin condicionamientos
o imposiciones indebidas o no compatibles con el mismo sentido humanista de ser
libre y decidir su propio destino sin limitaciones ni cortapisas, sin embargo
aun dentro de un estado de libertad general como el descrito anteriormente se
deben y se tienen que poseer reglas claras y justas para que todos puedan
ejercer su libertad sin ser oprimidos y sin menoscabar el derecho de otros a ejercerla,
y esto no es mas que estructurar leyes para regular – no para limitar o
condicionar – el ejercicio de las libertades individuales y colectivas en una
forma tal que la libertad sea justa, igualitaria y organizada, evitando que el
ejercicio de un derecho individual vaya en perjuicio de otra persona o de un
colectivo en cualquiera de sus dimensiones.
La llamada oposición
– por mi denominada desde este momento disidencia – acepta en su gran mayoría,
por no decir en su totalidad, este concepto amplio de libertad, y a pesar que
en algunas instancias como por ejemplo dentro de algunas cúpulas políticas o
incluso dentro de la misma coalición de partidos configurada dentro de la CD,
el ejercicio de la libre expresión y pensamiento es limitada por la presión
grupal para favorecer la coincidencia de ideas, y en algunas circunstancias se
ha presionado para evitar que ideas como las del Bloque Democrático, la Alianza
Cívico Militar o algunas otras organizaciones civiles o partidistas puedan ser
difundidas solo por el hecho que estas no necesariamente coinciden o no son del
agrado de algunos dirigentes, pero con todo y esto, el concepto pragmático de
libertad en todos sus sentidos forma parte de este importante y mayoritario
sector ideológico del país.
Ese concepto de
libertad donde el ciudadano es libre de decidir su destino pero a la vez
responsable de no excederse en ese ejercicio y donde se debe ser respetuoso del
derecho ajeno, es el que poseen y conoce la gran mayoría de los ciudadanos
independientemente de sus ideas, pues resulta difícil concebir que alguna
persona en Venezuela, que ha nacido o vivido dentro de nuestro sistema
democrático parido en 1958, imperfecto en muchos aspectos pero que ha sido
respetuoso del derecho natural del individuo de ser libre y expresar sus ideas
dentro de parámetros que no impliquen la utilización de la violencia física o
la insurrección armada como manera de expresión o de alcanzar el poder – como
en cualquier país civilizado del mundo –, pueda estar de acuerdo con la imposición
de un sistema donde la libertad individual y colectiva en lugar de ser regulada
con leyes nacidas del consenso de la sociedad y compatibles tanto con la
idiosincrasia del país como con los conceptos éticos, morales, ciudadanos,
religiosos y familiares de nuestra sociedad, sea limitada o condicionada solo
para favorecer una línea ideológica particular del régimen aun en ejercicio o a
una parcialidad del país en detrimento del resto; limitaciones las cuales en
lugar de procurar desarrollar el derecho, la libertad y la democracia tienen un
objetivo distinto: dominar, oprimir y manipular a la sociedad tal y como ocurre
en países donde la democracia es inexistente o solo es una fachada detrás de la
cual se esconden gobernantes autocráticos, cuestión que sucede en países como
Libia, Cuba, Corea del Norte, algunos países del oriente medio y otros del
continente africano, donde los gobernantes son una suerte de emperadores
“democráticamente” electos con la capacidad “legal” de reprimir y dominar al
pueblo según sea su humor o necesidad del momento.
Entonces, esa máxima
con la que abro el editorial de hoy y que forma parte de mis mensajes acerca de
la libertad peligrosa o la esclavitud tranquila, entra en el contexto de la
decisión que los ciudadanos tenemos por delante: el permitir que por nuestra
pasividad, conformismo, inacción o hasta por miedo al régimen o de los alcances
de una decisión de salir a las calles a protestar en desobediencia ciudadana
legitima y constitucional permitamos la consolidación de un sistema legal,
político y administrativo donde las libertades en lugar de ser desarrolladas y
reguladas según el consenso de la sociedad sean condicionadas, limitadas y
aplicadas según el designio particular de una persona o grupo de personas con
el enorme deseo de dominar a esa sociedad activa o pasiva que les teme pero
también a la que los apoya, por estar estos últimos cegados con el mismo odio y
resentimiento que poseen los que desgraciadamente dirigen – por ahora – a la
nación contra ese sector social al que desean subyugar a sus designios y no
terminan de darse cuenta que todos sin excepción, seremos apretados del cuello
por un sistema que de consolidarse, hará cualquier cosa para desaparecer toda
forma de critica o disidencia, sea del lado de los que no están con ellos como
de los de su mismo bando que por alguna razón estén en desacuerdo con una
decisión o dirección en particular, conformando así un país con una “paz
social” decretada, artificial y falsa, donde la “esclavitud tranquila” sería
una realidad similar a la existente en los países antes mencionados – con
especial énfasis en Cuba – por ser ese sistema político, social y
administrativo, el modelo del cual se deriva el que este régimen a sangre y
fuego intenta imponer en nuestro país.
Una “Libertad
Peligrosa”, es entonces la contraparte de la “Esclavitud Tranquila” y sin que
lo hayamos percibido realmente, todos los países democráticos viven en mayor o
menor grado dentro de esa forma de “Peligrosa Libertad”, pues constantemente,
los gobiernos de estos países y sus instituciones publicas y privadas de toda
índole deben mantenerse en una constante lucha y vigilancia para evitar que las
amenazas a la democracia – internas o externas – atenten contra ella y puedan
destruirla.
La demostración de lo que afirmo pueden
ser ejemplos como lo que significa ETA para el gobierno español, las FARC para
Colombia o el terrorismo internacional para USA y la mayoría de las democracias
occidentales y hasta para Rusia las organizaciones terroristas que perpetraron
hace poco una masacre en un colegio, y en el caso venezolano, cuando en el
pasado cercano no percibimos en su exacta dimensión la amenaza que representaba
tanto la inercia participativa de los ciudadanos durante las décadas de los 80
y 90 facilitándose la degradación política, social y moral de nuestro sistema
democrático – una clara amenaza interna – así como la aventura golpista de un
grupo de militares hambrientos de poder en el 92 – una combinación de amenaza
interna y de intervención externa – que terminó de defenestrar el pensamiento
democrático de una gran parte de la población, que en lugar de buscar una
opción civilizada y renovadora para revertir nuestro problema de degradación
moral, se decidió por una opción amoral, anacrónica y hegemónica para vengarse
de los que pervirtieron nuestro sistema de libertades en lugar de procurar
cambios reales, sin percatarse que esto era la sentencia de muerte para nuestro
sistema de libertades, siendo Hugo Chávez y su pensamiento militarista del
poder la expresión mas clara de este descontento y de la ceguera de un pueblo
aun inmaduro políticamente hablando.
Vivir en libertad – en una verdadera
libertad – es siempre una forma peligrosa de conducir un país, pues dependiendo
de los éxitos o fracasos de ese sistema y de la forma en que las sociedades
enfrenten los problemas, existirán diferentes amenazas a las que hacer frente,
sobre todo amenazas no contra grupos particulares sino en contra del sistema
que facilita y desarrolla con el concurso y consenso de los ciudadanos esa
sociedad libre – la democracia –, pero lo que si es realmente un peligro
extremo, una amenaza y hasta una ofensa es permitirnos como pueblo, como
conjunto humano el que por miedo caigamos en el polo opuesto: el de vivir una
esclavitud tranquila.
El único sistema que permite a un país
vivir en libertad es la democracia, pues ningún otro sistema facilita a esa
misma sociedad el poder participar en las transformaciones fundamentales de su
pueblo, de sus sistemas políticos y de su gente, y lo que este régimen plantea
no es democracia, ni siquiera algo parecido y mucho menos su intención es crear
mas libertad, sino que su objetivo es una dictadura de las mas tenebrosas
conocidas, creada por la perversidad del ingenio del autócrata: la dictadura
legalmente impuesta, la Dictadura Democrática o Constitucional, y de
consolidarse ese plan, viviremos entonces en una “Esclavitud Tranquila”, pues
la “Paz Social” en lugar de ser un logro alcanzado mediante el trabajo conjunto
y armonioso de todos los factores de la sociedad, sería impuesta “por decreto”,
a la fuerza y mediante la absoluta confiscación de los derechos naturales del
ser humano de disentir, de pensar distinto, de ser diferentes, de ser
verdaderamente libres.
Para ser dominados y vivir una “Esclavitud
Tranquila” solo debemos ser indiferentes, no participar, hacer como que nada
pasa, ser pasivos y conformistas, dejarnos arropar por el miedo y por el
pensamiento derrotista que nos dice que “no hay nada que yo pueda hacer”, pero
aun es mas fácil ser dominados si permitimos que sean los demás quienes tomen
las decisiones por nosotros y simplemente sigamos ciegamente a los que por años
se han equivocado y eso es precisamente el plan perverso de Hugo Chávez:
dominarnos y pisotearnos por el resto de su vida con el concurso consciente o
inconsciente de la misma sociedad a la que quiere doblegar.
Para recuperar el camino de la libertad y
formar parte de la fuerza transformadora que saque a Venezuela del abismo en
que está y hacia adonde será empujada aun mas profundo por este régimen
tiránico debemos ser valientes, asumir riesgos, decidirnos a vivir con el
peligro de ser libres y tener que tomar decisiones, debemos encarar nuestros
miedos y despojarnos de ellos, pero por sobre todo aceptar que el camino único
que nos queda como ciudadanos para recuperar nuestra “Peligrosa Libertad” es el
de LA DESOBEDIENCIA CIUDADANA, el de rebelarnos ante el déspota y derrocarlo
por los medios que sean.
Puede resultar contradictorio expresar que
para recuperar la libertad debamos adoptar una postura beligerante y contraria
a esa necesidad de respetar las leyes y no utilizar la fuerza como medio de
obtener el poder, sin embargo existen diferencias y justificaciones que avalan
la urgente necesidad del pueblo de, por los medios que sean, echar del poder a
un gobernante ilegitimo, opresor y usurpador.
Lo primero que hay que entender es que
Hugo Chávez no es un presidente ortodoxo ni mucho menos uno que pueda manejarse
a gusto dentro de los parámetros de un sistema democrático tradicional, sino
que es un individuo con una pretensión dictatorial del poder, con concepción de
militar de izquierda, cuya ideología coquetea entre el comunismo, el marxismo,
el militarismo y la autocracia y para quien, un sistema democrático donde la división
de poderes crea competencias y campos de acción definidos es algo inconcebible,
pues dentro de su pensamiento, la división entre estado y gobierno debe
desaparecer para ser el única la voz, única cabeza pensante y directiva tanto
del gobierno, del estado como de la sociedad y quien solo concibe tener el
poder para ejercerlo en la misma manera en que su mentor Fidel Castro lo
ejerce: de forma totalitaria y absolutista.
Lo segundo es que para un gobernante con
estas características, la sociedad no es un ente al que se debe servir sino que
está para servirlo a el, para formar parte de su corte de adulaciones y si esta
sociedad disiente de su pensamiento, debe ser apabullada y reprimida, pues
dentro de su forma de gobernar la disidencia es una afrenta y todo aquel que no
se deje dominar es de inmediato clasificado como un enemigo a ser destruido.
Dadas estas circunstancias reales e
imposibles de ser negadas, la sociedad venezolana esta frente a un individuo
que, habiendo llegado legítimamente al poder mediante una hábil manipulación de
las emociones y necesidades del pueblo, las instituciones y las leyes, durante
su ejercicio se transformó en enemigo del sistema de libertades que lo llevó al
poder, y por ende, la única manera de definirlo no es como presidente sino como
DICTADOR.
Ante esta realidad, entonces los
venezolanos, fieles a nuestra tradición libertadora y republicana, herederos de un gentilicio que en el pasado
remoto nos convirtió en nación germen de la libertad de la América Latina y en
nuestro pasado cercano demostró su deseo irrestricto de execrar a toda forma de
gobierno dictatorial e ilegítimo, que con grandes sacrificios el año de 1958
logró dar inicio a lo que fue la democracia mas estable del continente y que
ahora se ve amenazada ante la pretensión de un gobernante ilegitimado por su
propia condición de autócrata y por su accionar en contra de la democracia y el
pueblo venezolano, que ha traicionado a la patria no una vez (en 1992) sino
decenas de veces mas desde que asumió la presidencia, que es autor intelectual
y cómplice de crímenes de lesa humanidad contra el pueblo venezolano, que ha
fracturado al país y atentado en contra del pensamiento republicano que nos da
vida como nación, que ha engañado al
pueblo, que es amigo irrestricto del terrorismo internacional y de la narco-guerrilla
colombiana, que conduce una campaña de persecución y exterminio en contra de
los factores disidentes y opositores de Venezuela, que es capaz de masacrar a
su propio pueblo solo para mantenerse en el poder, que facilitó el fraude
electoral, que exhibe sin pudor y en contra de toda norma democrática pensamientos
e ideas comunistas y militaristas, ante todos estos hechos, los venezolanos no
nos queda otra acción que ejercer: debemos desplazar del gobierno a este
dictador y su grupo de afectos que usurpan el poder por los métodos necesarios,
ya que no contentos con saquear al país, quieren confiscar las libertades,
destruir la democracia y condenar a todo un pueblo a ser convertido al
comunismo.
Tomando en cuenta todos estos factores,
resulta imprescindible entender que el derrocamiento de Hugo Chávez es algo
absolutamente necesario, ya que las vías electorales y pacificas fueron agotadas
por la disidencia y todas esas intenciones de resolver la crisis por vías comiciales
fueron torpedeadas flagrantemente por los organismos públicos que, controlados
por el régimen, han sido cómplices del mayor de los crímenes posibles contra un
pueblo: el fraude electoral cometido el 15 de Agosto y que se repetirá el día
de las elecciones regionales, terminando así de dar la fachada “democrática y
legítima” que el régimen necesita para poder continuar con su proceso de
destrucción de la democracia sin oposición internacional.
Las salidas de fuerza son traumáticas,
sobre todo si la fuerza es usada a espaldas y en contra de la voluntad del
pueblo, sin embargo, la única fuerza que debemos activar para que exista una
verdadera salida a la crisis y que sea la misma sociedad la que luego de
derrocado el régimen pueda tomar control de la situación y, como en 1958,
llevar al país hacia el camino democrático – mas aun habiendo ya la sociedad
venezolana asimilado la enseñanza del pasado y de este presente negro – es la
fuerza de la ciudadanía, en las calles, en protesta generalizada y simultanea
para que los tenedores de las armas – las fuerzas armadas institucionales –
tengan entonces la legitimidad de acometer la función primordial que la
sociedad les dió: defender la democracia, la
constitución y la patria ante todo tipo de agresores.
Entonces, la decisión es suya, pues quiéralo
aceptar o nos, así se nos intente disfrazar la realidad con espejismos
electorales, solo tenemos dos opciones para el futuro del país: el vivir una
“Libertad Peligrosa” obtenida con el concurso de todos, parida de la lucha del
pueblo en las calles contra las fuerzas del dictador o resignarnos a vivir en
una “Esclavitud Tranquila” obtenida gracias a nuestra indolencia y miedo.
Tome usted su decisión… Así de
simple
Atentamente: Daniel G. Cardozo M.
Editor Principal del Frente Democrático
Coordinador del Bloque Democrático (Anzoátegui)
República de Venezuela
"Cuando el clarín de la patria nos llame, no nos lloren, no estén
tristes, que saldremos a las calles a luchar por la libertad y si he de morir
por ella y mi muerte contribuye a romper las cadenas, alégrense porque mi
muerte no fue en vano y si sobrevivo, celebrare con vivos y muertos el renacer
de la libertad y la caída del tirano"
Les recuerdo y no se olviden el lema de cualquier venezolano que
quiera a su patria:
Ni el pasado decadente ni
el presente oprobioso pueden imponerse sobre nuestro futuro en libertad.
No quiero al monstruo pero tampoco a los
padres de la criatura.
ES HORA DE DERROCAR AL TIRANO, ES HORA DE
COMBATIR AL RÉGIMEN, ES LA HORA DE LA GUARIMBA Y DE LA LUCHA POR LA LIBERTAD.
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