Navidades negras con horizonte blanco.

Escrito por Adolfo Artiles

Miami, Florida Diciembre 2004

 

Le quedan pocos horas al 2003. Todo fin de año es propicio al recuerdo y a las proyecciones futuras. Épocas de reuniones familiares y encuentros postergados con amigos, de tristes y alegres memorias.

La vida depara a los seres humanos diferentes dosis de alegrías y tristezas en su travesía por la vida.

De este lado del mundo, les envío mi más prospero deseo a todos mis compatriotas venezolanos que en pie de lucha, aquí o allá, vivimos tiempos que ofrece desafíos, donde la palabra ¨cambio¨ es algo más que la expresión de deseos, es una necesidad latente que no se puede contener. Como un animal despavorido en busca de tener una mirada propia y que su rugido sea atendido.

Así viven mis compatriotas. Reflexionemos en nombre de Dios y de la democracia.

Para mi desvanecida clase media venezolana, los chavistas no han dejado de ser un problema. Venezolanos que con su sudor y sin retrasos han levantado con orgullo el tricolor de nuestra bandera, se ven envueltos en un torbellino bochornoso lleno de contradicciones y de un futuro incierto que empaña, una vez más, nuestras venerables navidades.

Mi clase media desfallecida, mira el refrigerador, reprime sus deseos, mira con demencia el hambre de sus compatriotas, y al gobierno sigue sin importarle. Pareciera que existe más preocupación en señales políticas. No se logra avanzar. Muestra de ello es ver los rostros de quienes vivimos navidades con hallacas y pan de jamón, con Billos y Los Melódicos, con estrenos y prendas amarillas, demandando un buen mondongo al amanecer de un primero de enero.

Aunque era mi propósito apartar los recuerdos, no puedo evitarlos viendo con profundo pesar a mi Venezuela entre unas navidades cual negro vuelo de tiñosas. El peso de la melancolía invade mi ser y es que los pensamientos son así, van y vienen, sin pedir permiso. Pensar tan solo en los cientos de trabajadores de nuestra PDVSA que cumplen su primer aniversario como desempleados. ¿Cómo será para ellos el 31 de Diciembre? Entre una tranquilidad de tranca y una paz de calabozo. Puedo imaginar celebrándolo con abrazos de incertidumbre y tristeza, a lo igual que mil hogares venezolanos.

La necesidad de un cambio es eminente. Se aclama la armonía que siempre existió entre nosotros los venezolanos. Sin importar nuestras raíces ni color político. Entre blancos y negros, pobres y ricos, de allá o de acá.

Colgando nuestros banderines después de una última romería hemos tenido que empuñar cacerolas y movilizar masas aclamando a gritos.    ...¡Devuélvanos a nuestra Venezuela!...  ¡Queremos lo nuestro!... ...... ¡Queremos la paz!........... ¡Queremos a Venezuela!

Así pues, cabe preguntar qué sería de los Antaños del estadio que llenaban la plaza Bolívar con sus tonadas. Y del policía de punto que no permitía atravesar la plaza sin ropas apropiadas. ¿Qué del amolador? que con su sonsonete levantaba su pan nuestro de cada día. ¿Cómo se puede vivir ahora mismo? ¿Qué pasará con nuestras creencias y nuestras frustradas costumbres?

Mis compatriotas. Será necesario no perder la memoria del pasado, y anticiparse a lo que vendrá, para facilitar el camino hacia un horizonte blanco.

A mi siempre y querida Venezuela,...Feliz año...

Adolfo Artiles

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