Los crímenes del Holocausto, negados por  Ceresole. ¿El mentor de Chávez?

 

Martha Colmenares

 

El Holocausto (palabra de origen griego, significa “sacrificio por fuego”)  fue la persecución y el asesinato sistemático organizado de aproximadamente seis millones de judíos por parte del régimen nazi de Adolfo Hitler. Tomaron el poder en Alemania en enero de 1933. Para ellos  los alemanes eran una “raza superior” y los judíos considerados “inferiores”, no merecían vivir. También tuvieron en su mira  por razón de su percibida “inferioridad racial” a los romas (gitanos), a los discapacitados, y algunos grupos eslavos (polacos, rusos). Otros, perseguidos por razones políticas, religiosas o de orientación sexual: comunistas, socialistas, testigos de Jehová, clérigos cristianos y homosexuales. Después de los pogroms, serie de disturbios para incendiar sinagogas por todo el país alemán, en  “la noche de vidrios rotos” (Kristallnacht, 1938),  primer acto de violencia masiva contra la comunidad judía alemana, equipos especiales de la SS (escuadra paramilitar poderosa)  vigilaban los arrestos masivos de los judíos en los campos de concentración  y trabajos forzados. Competían unos con otros en crueldad.

 

En los campos de exterminio se experimentó con los prisioneros estando vivos: esterilización de mujeres, estudio de la evolución del cáncer de estómago. En Buchenwald, sabemos de la inoculación de virus: tifus, paludismo, ictérica infecciosa e inyecciones en el corazón,  injerto de huesos y extirpación de músculos. Por su parte, Auschwitz se describe como el más grande  reservorio  de   cráneos y esqueletos enteros, producto de asesinatos por asfixia con cianuro, elemento que impedía  la descomposición orgánica de los cuerpos (ellos y su obsesión por el “Homo germanicus” y superioridad de  la raza aria sobre todas las demás). Auténticas “fabricas de muerte” para  facilitar la “Solución Final,” el genocidio total de los judíos en Europa un encargo de Heinrich Himmler (ciertamente capturado no obstante se envenenó antes de ser juzgado). Era usual el gaseado en camiones aunque construyeron cámaras de gas en los campos para aumentar la eficiencia del exterminio: hacerlo más impersonal para los verdugos. Al culminar las deportaciones hasta ocho mil judíos fueron gaseados cada día. 

 

Instalaban cámaras a baja presión sobre vuelos a gran altura, era tal la presión en las cabezas de los sacrificados, que enloquecían y se arrancaban los “cabellos en un esfuerzo desesperado por mitigar aquella cruel sensación”. Para experimentar sobre los efectos del frío seco, se exponía a las víctimas al terrible frío de invierno alemán, completamente desnudos, durante noches enteras. Su temperatura interna descendía a veinticinco grados. Recogidos sin sentido. Miles de prisioneros murieron de agotamiento o de hambre.  Los fusilamientos, hornos crematorios, toda esa bestialidad nazi, contrarios a convenciones internacionales, a las leyes de la guerra y a cualquier instrumento jurídico sobre derechos humanos, son negados por los revisionistas, secta de extremistas antijudíos que operan a nivel mundial decididos a rehabilitar la reputación del Tercer Reich y sus líderes. Uno de ellos es Norberto Ceresole. Cínico negador de los crímenes. En su Archivo escribe que los testigos son personas sin credibilidad basados en hechos falsos,  cimentados por la creatividad de Hollywood.

 

Fotografías, restos, reconstrucción de hechos, documentos y  los testimonios  de los  sobrevivientes (por una suerte de azar se salvaron), muestran el infierno nazi. Millones de judíos deportados y trasladados en tren, no  imaginaban que iban camino a morir (no tuvieron ocasión ni de pensarlo). El deportado sólo sabe que le han separado de sus conocidos o familiares. Al llegar al campo nazi, es sometido a un riguroso proceso de ingreso, ya instalado podría reconocer el “humo” o el “olor” y sabía que ahí estaba la muerte y que en cualquier momento le tocaría. Está también el otro testigo de lo que fue aquello. Aquel, que al llegar al campo era enviado directo (sin ingreso) hacia un lugar extraño, posiblemente sólo en el último instante conocerá que ese lugar es una cámara de gas y que él iba a morir allí, y en ese momento. Su testimonio nunca nos llegará.  En un campo de exterminio polaco se llevó a cabo el llamado “’Festival de la cosecha.” Por parlantes se transmitió música a todo volumen mientras se practicaron los últimos 18.000 fusilamientos en fosas.

 

Por ejemplo, cuando las tropas Aliadas entraron en 1945  a los campos  de exterminio (evidencia clave  del genocidio nazi en Alemania y la Europa ocupada) hallaron pilas de huesos y cenizas. Numerosas fosas comunes son pruebas de las masacres. Las de Francia más destacables  son las  de París, Lyon, Besançon,  Fontainebleau.  Los sobrevivientes sufrían hambre y enfermedad. Carecían hasta de las necesidades básicas como el calzado.  Sabemos que más de un millón de niños judíos fueron asesinados,  primeras victimas cuando los alemanes querían destruir una comunidad judía,  fusilados o deportados a los campos. Existe muchísima literatura testifical como “La Salamandra”, historia conmovedora de una pareja, de Ka-Tzenik, tatuado en el brazo por los nazis con el número 135633,  ó la de  Ana Frank, símbolo de la esperanza perdida. Argumenta Cerosole que “La  solución final" sólo pretendía que los judíos emigraran  de Europa (los llama atracadores planetarios), y que los corte de pelo, duchas y otras prácticas -que diríamos bestiales- tuvieron la finalidad de desparasitar.

 

Para este hombre, los hornos crematorios frenaban la expansión de las epidemias de tifus, avalando el genocidio de Adolf Hitler porque había que acabar con tantos guerrilleros soviéticos de los cuales muchos  eran judíos. Considera una falsificación y desmesurada la estimación  de la masacre en seis millones de víctimas y al  holocausto  como mito o leyenda: hay que “destruir ese maldito Mito”, escribe. Finalizada la II Guerra Mundial, fue creado el Tribunal Militar Internacional en la ciudad de Nüremberg (Acuerdo de Londres, del 8 de agosto de 1945) para enjuiciar de manera inmediata y justa a los Principales Criminales de Guerra del Eje Europeo (el primero en hablar de castigar los crímenes de guerra fue Wiston Churchill). Acusar de aberración jurídica el Juicio de Nüremberg le ha concitado la condena mundial  y es por ello que tanta  infamia reunida en el tal Archivo Cerosole  nos lo  hace repulsivo. Ahora, por el mismo archivo sabemos que él y HCHF tomaron contacto estrecho, nada de extraño tiene pensar que le haya sido  plácido  erigirse en su mentor. Al respecto nos cuenta.

 

“...Recorrimos juntos casi toda la geografía venezolana en un periplo que había comenzado en la lejana Buenos Aires…”  etc. etc.  Por eso y ahora entiendo, el por qué el déspota de Chávez sabe negar con tanto cinismo  sus crímenes, secuestros políticos o permitirse descaradamente ilícitos como el espionaje telefónico o el robo de programas de televisión. En fin. ¡Qué diestro es! Asombra como convierte su condición de victimario en víctima: lo hizo con la masacre del 11 de abril, Plaza Altamira, 27 de febrero… Y así, a fuerza de manejar la mentira, generó y genera confusión. Confunde al mundo y también  confunde a la gente de nuestro país y hasta nos acusa de fascistas cuando el único fascista es él. Claro,  a fuerza de repetir sus mentiras, cala hondo. Esta es la mismísima concepción de la mentira, la calumnia y el engaño (donde siempre algo queda)  que tanto le gustaba al jefe de propaganda de los nazis (Goebels) y era su arma eficaz: “ Una mentira repetida cien veces se convierte en verdad", lo que por cierto también vale en su forma recíproca, para desenmascarar a los farsantes.

 

Ceresole tiene nexos con el terrorismo y los montoneros argentinos, entrenados en la Cuba castrista junto con otros cientos de delincuentes marxistas y de la ultraizquierda del peronismo en los años setenta que fracasaron en el intento de  asaltar el poder. Su amigo, traficante de armas y capo internacional, Mohamed Seineldín, alias Carapintada, un golpista con quien –vale decir-, su homologo  HCHF se carteaba. Se atrevió a decirle “mafiosos”, a los comunicadores venezolanos tomando la frase de su pupilo, quien ya para el 99 asestaba insultos a los dueños de medios de nuestro país. Alardeaba de ser tratado como una “super estrella” y de que su archivo fuera catalogado “asombrosamente… como el núcleo duro ideológico del chavismo, nueva constitución incluida”. Escribía  Carlos Raúl Hernández: “Es un cruce de bandolerismo intelectual y demencia pura y simple… Desde hace mucho tiempo no veía a nadie que pudiera estar incurso en todas las aberraciones imaginables al mismo tiempo...". Rafael Poleo lo describió como “un agente revolucionario fundamentalista”.

 

Fausto Maso, Antonio Cova, Roberto Giusti (y muchos) también  alertaron a los lectores. De nacionalidad argentina,  expulsado de Venezuela en  1995 por sus contactos con el terrorismo,  regresaría en el 99.  A ver o recoger los frutos de su cosecha, aunque tiene que irse de nuevo: “Mi amigo Luis Miquilena, ejerciendo la "falsa astucia", me convenció para que me marchara del país, ya que mi presencia en Venezuela... estaba siendo utilizada por la oposición para desprestigiar al presidente Hugo Chávez y atribuirle un carácter dictatorial al gobierno". (¡!) Luego, en una réplica que solicitó al Universal hace dos años  expresó su orgullo “profundo” porque el  sistema de inteligencia militar venezolano se estaba reestructurando siguiendo lineamientos estratégicos que “yo en su momento he propuesto...” -escribió-. Vemos como hoy, año 2004 las nefastas premisas de su archivo  rigen este régimen. Hasta parece una copia al carbón. Los propios “SS” actuantes  del salvajismo -caso 27-2-04-. Precisamente, esa “inteligencia militar” intimidando ametralladora en mano y encapuchada.

 

Más asuntos los identifica: relaciones con gobiernos y movimientos árabes y musulmanes o  esa noción del líder militar caudillo nacional único (como es). Más allá de Venezuela igual los relacionan. El articulo de Carlos Widmann en la revista alemana Der Spiegel  refiere un Chávez que usa en sus discursos las mismas citas  y autores que Ceresole, tales como Nietzsche (ideólogo del nazismo), Haushofer principal asesor de Hitler e ideólogo de la  política expansionista o  el empedernido negador del holocausto el francés Robert Faurisson quien por cierto le ha dedicado líneas: “un antiguo paracaidista de extracción indio-americana, apodado "el golpista de los pobres". Por cierto, un galo con evidentes rasgos fascistas  en la escritura, como los de  la carta al Chacal. Vale decir, una carta laudatoria al Chacal, la mayor evidencia de la vocación terrorista del presidente venezolano, donde tiene la perla de escribirle: "Hay tiempo para recoger piedras y otro para lanzarlas", como diciendo "Hay momentos para preparar atentados terroristas, golpes de estado, etc.; y otro momento para ejecutarlos".

 

Las  ideas del siniestro mentor eran absolutas: HCHF requiere de  “la concentración del poder” y de la relación caudillo-masa.  Con el imperativo de la necesidad de la guerra civil y de los conflictos como en toda situación revolucionaria y de cambios (perverso ¿no?) o  que Venezuela (1999) carecía de ideas e instituciones capaces de medir los “impactos estratégicos que producirá el proceso’’ en el mundo. “Refundar” la patria,  la oligarquía  “siniestra” y “la exclusión de las minorías oligárquicas”, son frases suyas, y me son entonces comunes en el léxico del tirano. Y sobretodo concibe algo muy pérfido: la necesidad que hay de “pulverizarnos”. Pulverizarnos, entiéndase bien, al mejor estilo nazista o comunista que requiere de la aniquilación del adversario: “personalmente estoy convencido de que el presidente Chávez deberá terminar de pulverizar, en un plazo de tiempo relativamente corto, al viejo y corrupto sistema político venezolano y a prácticamente todas las instituciones que lo articularon en el tiempo "democrático" del Pacto de Punto Fijo…” Así lo escribió.

 

Le da gran significación a las fechas 6 de diciembre de 1998, 27 de febrero de 1989 y el inexorable 4 de febrero de 1992 (¿de ahí las celebraciones?)  Un escrito de Any Alarcón (nodo50.org)  compara a la V República con el III Reich: “…comienza a mostrar su verdadera cara… un discurso militar y populista. Desde 1998 los brotes de nacionalismo agresivo no se han hecho esperar: banderas, bustos del comandante y Bolívar, hasta caricaturas del super héroe Chavez…’’ Llama la atención  en la entrevista a Ceresole de 1999 realizada en el Hotel del Círculo Militar por los allegados del tirano venezolano Ivan Freites y Ronald Blanco La Cruz (el actual gobernador del estado Táchira)   la pose asumida por estos entrevistadores, más histérica que fanática años 60 en concierto de los Beatles (y especialmente complacientes), quienes de paso, mencionan que hablan “a nombre de todos los venezolanos”. Un irrespeto por no haberles  conferido esa potestad, justamente quienes condenamos en lo más amplio de lo absoluto su cretinismo favorecedor del terrorismo-fascismo-nazismo-comunismo.

 

Así se introduce Ivan Freites: “Buenas noches Norberto. Queremos darte la bienvenida en nombre de todo el pueblo de Venezuela. Todavía recordamos cuando te expulsaron de aquí como si hubieses sido un delincuente, y nosotros no pudimos hacer nada para impedirlo. Ahora queremos comenzar preguntando cuál es tu interpretación de…” tal y tal. Relucen aquellos motivos de su expulsión de nuestro país y  aquel escrito de 1998, en el diario español "El País", cuando llamaron "un Hitler sudamericano" al tirano de Sabaneta.  Conscientes de la existencia del caudillo, que lo fundamental será el mantenimiento de esa relación pueblo-líder y de la necesidad que tenían de  oponerse “con toda energía a cualquier intento que pretenda "democratizar" el poder. Del mismo modo reluce (encuentro histórico seguramente para ellos) que aunque poseían un mesias, la falta de una ideología definida era  la debilidad.   Asumen que Tony Blair es un canalla por el contrario no lo es  Sadam Huseim. El mundo vio pasmado la camaradería entre el presidente venezolano y el piojoso criminal. 

 

Asumen los adulantes  que no habrá proceso sin su caudillo. "Nadie muere en vísperas porque Chávez es un hombre joven y fuerte que tiene cuerda para rato”, les dice. ¿?. Habla un contumaz antisemita sobre aberraciones políticas y del Holocausto. La verdad, Norberto Ceresole ha sido defenestrado por el mundo. Como su esencia, constituye un panegírico (a donde vaya)  contra la dignidad del ser. Escribiremos en su epitafio los epítetos de la inmoralidad de su horizonte. Mientras, su discípulo aprendió las lecciones y es y será aventajado en cosas de hacerse el único dueño, en su  afán fundamentalmente destructor y supremamente amante de la degradación de su adversario. Su propósito o su ¿por qué?: el paroxismo de  la avaricia del poder para consolidarlo y concentrarlo en sus manos. Sólo para acariciarlo: sobar su cetro y hasta su corona. Una excentricidad característica de los miserables. Moraleja: con todas estas cosas escritas, dichas y hechas, ya bastante  hay ante los ojos para  ver, en  los oídos para escuchar y en los corazones para  sentir y en consecuencia actuar.  

 

Martha Colmenares

 

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