El Tratado de Libre Comercio (TLC)
El Tratado de Libre Comercio (TLC) que se negocia con Estados Unidos es motivo de preocupación para la Iglesia. Uno de los esfuerzos más recientes para informar y crear criterio al respecto lo llevó adelante la Pastoral Social de la Diócesis de Limón, que dio a conocer varias aristas del posible acuerdo comercial ante las que hay que mantener una permanente actitud de alerta.
La publicación «¡Despierta Pueblo!» de junio del 2003 aborda temas como la ecología, el futuro de los pequeños y medianos productores agrícolas e industriales, la soberanía nacional, los derechos de los trabajadores y las eventuales privatizaciones, todo relacionado con la eventual firma del Tratado de Libre Comercio. Dedica además un apartado especial al Plan Puebla-Panamá.
Martín Rodríguez G.
Centroamérica incluida Costa Rica-- negocia actualmente un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
¿Qué implicaciones tendría este acuerdo en la vida cotidiana de nuestros pueblos?, ¿Qué consecuencias positivas y negativas se experimentarán si llegara a firmarse?, ¿Quiénes se beneficiarían y quiénes saldrían perdiendo?, son varias de las preguntas que surgen.
La Iglesia, convencida de que todo aquello humano le compete y le obliga a dar su orientación ha considerado oportuno y necesario pronunciarse en reiteradas ocasiones sobre el tema. Homilías, documentos, pronunciamientos y declaraciones son muestras de ello. Su llamado al estudio, la reflexión, la responsabilidad, la ética, la transparencia y la cordura a todos los grupos organizados, al gobierno y al pueblo ante el proceso de negociaciones ha sido recurrente.
La Pastoral Social de la Diócesis de Limón, en su publicación «¡Despierta Pueblo!» del mes de junio de este año dedicó casi un 100% de sus 24 páginas a analizar las implicaciones de un eventual TLC con Estados Unidos «que ya son sentidas por la mayoría de la población de la zona atlántica». Ofrecemos a los lectores del Eco Católico una exposición sucinta de las reflexiones incluidas en esta publicación pastoral.
AGRO, CAMPESINOS E INDUSTRIA
La Pastoral Social de Limón puntualiza como primer desvelo que el TLC implicará que una buena cantidad de productos provenientes de Estados Unidos entrarán al país libre de impuestos y sin ningún tipo de trabas, lo que sin duda según afirma-afectará áreas importantes de la economía nacional.
Además, señala que «dada la crisis por la que atraviesa nuestra agricultura, la que se expresa en el descenso de la producción de los cultivos más importantes, las facilidades comerciales que generará el Tratado implicarán un mayor daño al sector agropecuario, donde actualmente laboran 250 mil personas. Muchos productores y productoras, carentes de crédito y adecuados niveles técnicos, perecerán en la competencia con los productores de Estados Unidos, los cuales reciben apoyo de su gobierno (subsidios) por un valor anual de 19 mil millones de dólares».
Para buena parte de la población campesina será imposible continuar produciendo. El destino de esa población será la emigración hacia los centros urbanos o hacia el exterior. Lo que está ocurriendo en México, país que tiene en vigencia un TLC con Estados Unidos y Canadá, debe hacernos pensar en el futuro de nuestro país, explica la Pastoral Social, y agrega que en esa nación, que cuenta con mayores adelantos técnicos que Costa Rica, el TLC con sus vecinos del norte está conduciendo a la liquidacón del sector agropecuario. Actualmente amplía-México importa de Estados Unidos el 40% de la producción agrícola que consume. El maíz, el arroz y otros cultivos están en proceso de ruina. El hato ganadero descendió de 40 millones a 23 millones en los últimos 10 años. Y como consecuencia obligada del deterioro del agro, millones de campesinos abandonaron sus cultivos y se alojaron en las zonas marginales de la capital o emigraron hacia Estados Unidos.
El editorial de «¡Despierta Pueblo!» también dedica un apartado al tema de la pequeña y la mediana industria, las que, según asegura, están amenazadas, incluso las empresas grandes como las de productos lácteos y avícolas por las pretensiones de Estados Unidos de que se les permita vender esos productos en nuestro país bajo el abrigo del libre comercio.
PRIVATIZACIONES Y SOBERANIA
«El TLC también podría implicar la privatización de algunos servicios que la población quiere que sigan siendo públicos, como las telecomunicaciones y la energía eléctrica. Nuestro gobierno ha dicho que no cederá en ese punto de la negociación, pero la capacidad de presión del gobierno de Estados Unidos puede terminar imponiéndose, tal como ocurrió con la intervención en Irak, lastimosamente apoyada por nuestro gobierno» afirma la Pastoral Social.
Para ella, con eliminar los aranceles que actualmente pagan los productos de Estados Unidos que ingresan al país, el gobierno verá disminuidos sus ingresos y se verá obligado, dada la crisis fiscal por la que atraviesa, a recortar en rubros como el empleo público a fin de disminuir sus gastos, o a elevar las tasas de algunos impuestos sobre todo el de ventas, que es pagado por toda la población consumidora.
El TLC también lesionará la soberanía nacional afirma--, porque le otorgará a las empresas norteamericanas el derecho de demandar al Estado Costarricense si consideran que alguna medida del gobierno les disminuye sus ganancias. «Esto quiere decir que las empresas de Estados Unidos no se ajustarán a nuestras leyes y saquearán nuestro país sin ningún impedimento» sentencia el editorial.
Finalmente, sostiene que para reducir costos y ser competitivas, las empresas nacionales profundizarán sus medidas de flexibilizacón laboral, precarizando las condiciones de trabajo y suprimiendo los derechos de las trabajadoras y trabajadores.
Por las razones expuestas, la Pastoral considera urgente que el gobierno le informe con la mayor claridad al pueblo sobre la marcha de las negociaciones y que se abra un debate nacional sobre la conveniencia o no de firmar el TLC con Estados Unidos.
TEMA LABORAL
El documento incluye además un estudio sobre el tema laboral hecho por la Asociación de Servicios de Promoción Laboral (ASEPROLA). Se advierte que si bien este aspecto no ha sido discutido aún abiertamente en las rondas de negociaciones, se sabe que Estados Unidos propone como texto base el TLC que firmó con Chile, mientras que Costa Rica lo hace con el Acuerdo de Cooperación Laboral entre los gobiernos de Costa Rica y Canadá, que se firmó paralelamente al TLC entre ambos países, del cual ASEPROLA hace varias críticas.
Según ella, «este acuerdo en nada garantizaba el cumplimiento de los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras por varias razones, pero una de las principales es que este mecanismo no contempla ninguna sanción comercial por el incumplimiento de las normas laborales ni incluye la participación de las organizaciones laborales autónomas en la vigilancia de este cumplimiento, en cuanto es simplemente un acuerdo entre instituciones gubernamentales». Para la Asociación, incorporar el tema laboral en las negociaciones lograría quizás, en el mejor de los escenarios, paliar mínimamente los inmensos impactos negativos que ya el TLC por su propia esencia tendrá sobre el mundo laboral.
A la pregunta sobre ¿cuáles son los obstáculos para el libre comercio?, ASEPROLA aclara desde su óptica que es todo aquello que se convierta en un «costo adicional» que limite las ganancias de las empresas, por eso, al igual que los aranceles y los subsidios son barreras, los derechos laborales pueden ser interpretados como tales.
En otro apartado se asegura que «lo menos que esperaríamos de un proceso de integración regional real, donde se incorporen los intereses de todos y todas es una armonización de las condiciones de trabajo con mejores estándares y no hacia abajo, por supuesto, para evitar así la competencia entre nuestros países para atraer inversiones».
Finalmente, ASEPROLA llama la atención de todas las organizaciones laborales de la región, para que «miremos hacia atrás, recuperemos la historia, analicemos el contexto internacional como un todo y observemos con mil lentes las negociaciones del TLC. No caigamos en la trampa del discurso, no nos enredemos en un lenguaje técnico, muy novedoso pero que no se entiende y defendamos nuestras conquistas que son derechos, no son barreras».
PLAN PUEBLA PANAMA
El economista dominicano César Augusto Sención publicó en ¡Despierta Pueblo! el artículo «Tratado de Integración y Plan Puebla Panamá (PPP)», en el que aborda varias aristas de esta iniciativa que deben ser motivo de debate y análisis.
En primer término, Sención asegura que el PPP forma parte de la estrategia de integración de Estados Unidos con Centroamérica, que junto con el TLC apunta a la consolidación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que a su vez le permitiría a los Estados Unidos competir con los bloques comerciales europeos y asiáticos.
Contempla principalmente proyectos de infraestructura de generación de empleo en empresas maquiladoras en toda la región, desde el estado mexicano de Puebla hasta la República de Panamá. Se prevé una inversión de 4 mil millones de dólares en los próximos cinco años: un 96,4% de los recursos destinados a infraestructura vial e interconexión energética y para aspectos como comercio, desarrollo humano y desarrollo sustentable solo un 3.4%.
«El interés principal de las multinacionales es apropiarse de las fuentes de materias primas y recursos naturales, sobre todo en el sur de México, donde se encuentra el 65% de las reservas petrolíferas del país, el 94% de la producción de crudo, el 54% del gas y el 90% de la producción de petroquímicos» explica el economista.
A las maquilas que se establecerían a lo largo del corredor industrial iría a trabajar buena parte de la población rural, en perjuicio del agro pues muchos pequeños productores preferirán incorporarse a las empresas transnacionales que continuar con su actividad.
Sin embargo, estas mismas empresas deberán de lograr competitividad, con lo que se verían amenazados los derechos y el bienestar laboral de los trabajadores, pues se intentará reducir el costo de la mano de obra a través de la flexibilización del mercado laboral: liberalización de salarios y no pago de horas extras mediante contratos de trabajo semanales y/o por metas de producción, considera el economista.
Él estima que con las actuales políticas económicas, las economías de la región disminuirán sus bases productivas agrícolas e industriales y aumentarán la dependencia externa en la dotación de insumos y alimentos. «Al cabo de una década, Centroamérica sería una región abarrotada de empresas maquiladoras y más dependiente de las importaciones agrícolas para alimentar a su población», sintetiza.
En su mensaje al presbiterio de la Diócesis de Ciudad Quesada el pasado 17 de abril, Monseñor Ángel San Casimiro, encargado de Pastoral Social expresó que existen realidades ante las que se puede guardar silencio, como el que «con la firma del TLC van a desaparecer los aranceles a los productos importados, los productores agrícolas y los pequeños empresarios serán menos competitivos y prácticamente serían desplazados del mercado laboral. Con ello se incrementaría el desempleo y la migración de nuestros campesinos y obreros hacia zonas urbanas del país o hacia el extranjero». El ambiente también sufriría a su criterio: «Un tratado comercial donde todo es posible para el mercado, pondría en riesgo el uso comunitario de los mismos (los recursos naturales) y puede conducirlos a un agotamiento precipitado, incrementando seriamente la amenaza a la vida de los ciudadanos».
Cuatro propuestas concretas hace San Casimiro: una seria divulgación en los medios de comunicación social para la creación de opinión fundamentada entre la población, valorar la conformación de la delegación negociadora para incluir representantes en temas sociales, que las recomendaciones de los grupos organizados pasen a formar parte de las políticas de negociación de la delegación del país y generar un proceso social donde participen todos los actores sociales y no solo los grupos de interés.
De igual forma, Monseñor José Francisco Ulloa, Obispo de Limón, conjuntamente con la Pastoral Social de esa diócesis en la persona de su director el Pbro. Gerardo Vargas Varela, emitieron un mensaje con ocasión del día mundial del trabajo, en el que constatan que existe muy poca información en el pueblo, en general, sobre las implicaciones del TLC, además, manifiestan que todos los trabajadores debe involucrarse en el estudio del Tratado y tomar una posición objetiva y crítica «porque las implicaciones y consecuencias en el mundo laboral serán muy fuertes».
La Pastoral Social-Cáritas por su parte expresó en su momento la preocupación por la celeridad con que se están llevando a cabo las negociaciones, mismas que deben incorporar la ética, la transparencia y la escucha de todos los sectores potencialmente afectados.
Además, llamó la atención asegurando que «el TLC con los Estados Unidos no es un simple tratado bilateral y que sus consecuencias podrían ser negativas para sectores vulnerables como el agrícola, transportes y para aquellos sensibles como las telecomunicaciones de no manejarse inteligentemente y con una clara conciencia del Bien Común y no en beneficio de unos pocos económicamente poderosos».