Editorial Panamá
El entierro de un hombre cabal - Al Iromi Smith 20/Feb/2008 - Publicado por SUNTRACS Nunca habrá dolor más grande que el de una madre en el entierro de su hijo. Hoy la señora Rosaura Rentería, en medio del llanto y del dolor incontrolable, despidió el cadáver del compañero Al Iromi Smith Rentería. Entre palabras entrecortadas le dijo a Iromi: “Fuiste buen hijo, buen padre, buen hermano y buen esposo. Sólo te pido que le des fortaleza a tus hermanos para seguir luchando”. Abrazado a sus perseguidos hijos, Máximo y Alfonso, sus emocionadas palabras estremecieron a la multitud que acompañó a su última morada los restos mortales del héroe y mártir colonense. Los actos iniciaron en el lugar donde residía y donde luchó por mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la comunidad, en el sector de La Feria, después de Cativá. Allí los vecinos y familiares del mártir le dieron su último adiós a Iromi. Muchos no se explicaban como la Policía, de manera cobarde, por la espalda, diera muerte a uno hombre de grandes cualidades dentro de un recinto hospitalario. Muchos intentaban dar consuelo a su madre y esposa destrozadas por el dolor. Luego estuvo en capilla ardiente en el auditórium Manuel Zarate del Centro Regional Universitario de Colón. Una multitud de compañeros obreros, dirigentes nacionales del SUNTRACS y FRENADESO, encabezados por Genaro López, Saúl Méndez, Andrés Rodríguez de ASOPROP y Mario Almanza de AMIA, grupos estudiantiles como el FUAR/FER-29, líderes de la Unión Campesina Panameña (UCP), representantes de organismos de derechos humanos, el padre Conrado Sanjur y representantes de otras iglesias, y el pueblo en general, se hicieron presentes para honrar al luchador social asesinado a traición por las hordas uniformadas del PRD. Más de cien resoluciones de organizaciones nacionales e internacionales fueron leídas en el acto. El cortejo fúnebre recorrió las principales calles de la ciudad. El pueblo colonense se agolpó en los balcones y aceras para despedir al héroe popular. ¡JUSTICIA! ¡JUSTICIA! Imploraban al unísono los miles de manifestantes. ¡ASESINOS! ¡ASESINOS! Era el grito contra Martín Torrijos, Daniel Delgado Diamante y Rolando Mirones. Con emocionadas palabras, Saúl reiteró las demandas de justicia social de FRENADESO y exigió respuestas. Enalteció las cualidades humanas y revolucionarias de Al Iromi Smith y pidió imitarlas. Juró a sus familiares no desmayar hasta que se haga ¡JUSTICIA! Denunció que en miles y miles de hogares panameños cada día madres, esposas, hijos y hermanos de obreros de la construcción viven preocupados porque no saben si sus familiares retornarán con vida por la falta de seguridad en las obras o por la represión policial o el sicariato apadrinado por el Gobierno y empresarios mafiosos. Dijo que en ese cajón que hoy se enterraba estaban los restos de Al Iromi Smith. Pero hoy su nombre, su valentía, combatividad y su ejemplo trascendieron la provincia y son ampliamente reconocidos a nivel nacional e internacional. Al Iromi Smith vive en los corazones de millones de panameños, es héroe y mártir del pueblo panameño e inspirará las nuevas acciones de los luchadores sociales por el Panamá justo, democrático, solidario y soberano por el que ofrendó su vida. En La Feria, donde vivió, una gran pancarta del SUNTRACS y FRENADESO reza “Madre, gracias por dejarme luchar”, frase que se le reconocía quizás parodiando aquella canción de Alí Primera que hoy entonó hermosamente una niña de Santa Rita, junto a la producción urgente de los regueseros del patio en homenaje al mártir
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