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Empecemos considerando los medios empleados para alcanzar el socialismo. Podemos
observar dos fenómenos que no dejan de tener relación entre sí. Primero,
donde quiera que el socialismo haya sido efectivamente decretado, como en las
naciones del bloque comunista y la Alemania Nazi, se han empleado medios
violentos y sangrientos para alcanzarlo y/o mantenerlo. Y, segundo, donde han
llegado al poder partidos socialistas que se han abstenido de la violencia
masiva y el derramamiento de sangre, como en Gran Bretaña, Israel y Suecia, no
han promulgado el socialismo, sino retenido algo que denominan economía mixta,
que no variaron radical ni fundamentalmente. Vamos a estudiar las causas de
estos hechos.
Incluso si un gobierno socialista fuera escogido democráticamente, su
primera acción de implementación del socialismo tendría que ser un acto de
enorme violencia, llamado expropiación forzosa de los medios de producción.
La elección democrática de un gobierno socialista no cambiaré el hecho de que
la confiscación de la propiedad en contra de la voluntad de sus dueños es un
acto de fuerza. Una expropiación forzosa de la propiedad basada en un voto
democrático es aproximadamente tan pacífica como un linchamiento aprobado por
las urnas. Es una violación fundamental de derechos individuales. La única
manera en la que el socialismo podría llevarse acaba por medios pacíficos sería
que los propietarios donaran voluntariamente su propiedad al estado
socialista. Pero seamos serios. Si el socialismo tuviera que esperar a que
los propietarios donaran voluntariamente su propiedad al estado, seguramente
tendría que esperar eternamente. Si el socialismo ha tener alguna
posibilidad de existir, solo podrá hacerlo por medio de la fuerza – fuerza
aplicada a escala masiva contra toda propiedad privada.
Más aún, en el caso de la socialización del sistema económico al completo,
al contrario que en el caso de una industria aislada, no existe ninguna forma de
compensación posible para los propietarios. En el supuesto de la nacionalización
de una industria, el gobierno puede compensar generosamente a los anteriores
propietarios aumentando los impuestos de los demás propietarios lo suficiente.
Sin embargo, si el gobierno expropia toda la propiedad y declara ilegal la
propiedad privada, entonces no hay posibilidad alguna de compensación. El
gobierno simplemente le roba a todo el mundo toda su propiedad. En esas
circunstancias, los ciudadanos seguramente resistirían e intentarían defender
sus derechos por la fuerza si es necesario, como de hecho deberían hacer.
Esto explica porque los comunistas han sido capaces de alcanzar el socialismo, y
porqué los socialdemócratas siempre fracasan en su intento. En efecto, los
comunistas saben que deben robar toda la propiedad de los ciudadanos y que, si
esperan triunfar, deberán armarse y prepararse para matar a los dueños de la
propiedad, que intentarán defender sus derechos. Por otro lado, a los socialdemócratas
les retiene el miedo a dar los pasos necesarios para alcanzar sus objetivos.
En resumen, éstos son los hechos. El socialismo debe comenzar con un enorme
robo. Aquellos que se toman en serio su deseo de robar deben estar preparados
para matar a aquellos a quienes planean robar. En efecto, los socialdemócratas
son meros estafadores y carteristas que se entretienen en charlas vacías en
llevar a cabo algún día el “gran trabajo” – el socialismo- y que huirían
ante la más mínima resistencia de sus hipotéticas víctimas. Los comunistas,
por otro lado, se toman en serio el llevar a cabo el “gran trabajo”. Son
ladrones armados preparados para asesinar. Esa es la razón por la que los
comunistas son capaces de implantar el socialismo. De los dos, sólo los
comunistas están dispuestos a emplear los sangrientos medios necesarios para
lograrlo.