Luz del norte

El dia que ví la luz del norte, lucía en noche que tuvo por mañana una triste: el viejo Cela por fin, por viejo a descansar la pluma, dejaba estas luces para siempre.

 Diario de un fotografo: Casi todas las luces han sido a árboles con la puesta de sol al fondo, usando diafragmas tales como f11 y velocidades rapidas etc, para tomas lejanas de montañas otras focales y diafragmas diametralmente opuestas y en todas sobreexpuesto un punto de luz. Quizas me pasé para la nieve, ya veremos. La peli es de 400.

 Kiruna es un lugar seco. Pequeños cristales de hielo danzan al aire y reflejan angulosa luz oblicua de mil formas imaginables. Veda abierta para cazadores de luz, fotógrafos, el pueblo es reclamo y objeto de estudio de  iluminados caminantes, ansiosos de congelar  esos momentos de color que cruzan fugazmente sus leidas pupilas, de destapar esencias lumínicas. El dia amenció anubarrado a unos trescientos kilometros dentro del circulo polar, en el extremo norte de Suecia. Fidel y yo esperabamos resignados la noche con las cámaras a punto, sentados frente a los posos secos de antiguo café caliente humeante, en un edificio emblemático conocido como Folkhuset, casa del pueblo, con un pequeño bar regentado alegremente por nuestro amigo el dublinés George, que al cabo y cansado de tanto sueco nos invitaba a los cafes y ciertos bocadillos de pollo y nos contaba cosas de su querida Irlanda por hacerse con la amistad de dos locos foráneos, mientras su mujer ya en visible estado terminaba de recoger las bandejas usadas sobre las mesas. Así de indolentes, inventando que por fin esa noche veriamos la aurora, la luz del norte:  Norskenn.

  Antecedentes: Estocolmo, 17 diciembre 2001, un dia después del principio: Idea general: Enero 2002, posiblemente condiciones climáticas infernales y oscuridad absoluta, lo que es decir: esperanza de ver aurora. Un pintor quiere cazar la luz del norte, para ello deberá viajar a Kiruna, pequeña localidad sueca, dentro del circulo polar artico, una de las pocas regiones donde con cierta dosis de suerte se puede admirar el fenómeno celeste. Contará con la ayuda de un cámara que dejará constancia de tamaña aventura. Se tratará de ilustrar la hazaña con anecdotas de lugareños, gente sencilla, así como enriquecer el relato de los hechos con el éxito del proyecto, cosa insegura y que reportará la parte de suspense en este magico viaje hacia los confines del globo, paralelo 67.

¿Por qué suspense?

Este viaje, según queda dicho en la idea general, contará con cierta medida de emoción: la probabilidad de ver la luz del norte en el cierto de Kiruna es bastante escasa. Dicha estadística depende básicamente de factores practicamente impredecibles y de otro predecible y superable, a multiplicar:

 - Factor nº 1: Condiciones climáticas. Cuanto más frio, más posibilidades de verla, pues las nubes, de haberlas, están demasiado altas como para dificultar la visión del evento. Tratamos aquí temepraturas del orden de –25 a –30 grados de media. No cualquier cosa. El parte se puede predecir según el Real Instituto de Meteorologia Sueco con 5 dias de antelación y un 80% de probabilidad.   

- Factor nº 2: Actividad solar. La Aurora Boreal se produce cuando vientos solares, fruto de violentas tormentas, y ricos en partículas con carga, iones, penetran la magnetosfera por el polo norte magnético, dando lugar a corrientes luminosas variadas en longitud y colorido, aunque este siempre profuso. Se puede saber cuando hay tormenta solar, y son dos dias de medialos que tarda el viento solar en alcanzar la atmosfera.

 

 

 

 

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