El estudiante inadaptado

 Y del camino iba sorteando las dificultades. De cuando en cuando se palpaba para asegurarse. Se pisaba para fijarse. No se pellizcaba para no despertarse. Alrededor, los pasajeros con billete o dormían o fingían. Era el viaje de la vida...

     Recordó aquella vez que apunto estuvo de perder la inteligencia,  quemado junto al resto.

     Era un aula-anfiteatro llena de alumnos y de cierto lugar surgían sonidos ininteligibles. En torno, Perez y Sanchez participaban conjuntamente de aquel extraño misterio gris.  De repente intuyó la disolución de los cerebros independientes pensantes en aquel  jugo tibio viscoso, pero no se dió excesiva importancia. De hecho, él era sólo un punto aislado. Y lo era mientras  Perez y Sanchez le amonestaban verbalmente porque juzgaban inoportuno el sonido de las poleas de su pensamiento. Juntaron sus dedos adaptados perpendicularmente a sus labios adaptados y le miraron enfadados, aunque bien adaptados, exigiendole silencio inmediato insuflado inquisidor. Y mientras lo hacían, perdían irreversiblemente sus contornos. Se observaba claramente. Y él, que no era tan cabrón, quiso advertirles de estas lastimosas consecuencias  sin llamar demasiado la atención del foro. Primero silbó disimuladamente. Pero ningún evaporando se enteró. Luego con bolitas de papel, cada vez mas grandes, directamente sobre el gas de adaptado. Nadie quiso saber nada. Probó con lluvia de piedras. No. Gritar. Tampoco. Con espejos directamente frente a las caras en desintegración. Ningún reflejo difuso se vió a si mismo. Entonces prendió fuego a la sala y adaptados y no adaptados  nunca volvieron a ser los mismos.

    Quemado, caminando por el misterio gris,  llegó al muro de las lamentaciones.

 Y tendidos de aquel muro yaciente vertical,  folios como lápidas contenian la larga secuencia de adaptados en orden alfabético. “Los seres adaptados en la asignatura de, son los que se deducen de sus nombres ejecutados secuencialmente en serie en la lista subsiguiente:”. Y sufrió entonces un shock emocional con posibles futuras secuelas neuróticas al no encontrarse escrito en ningún folio. Encontró a Perez y Sanchez, pero... Y fué en esa época cuando andaba errante de un sitio a otro. ¿ Fué esa época? Si, lo fué...Andaba sin rumbo dando tumbos con las paredes, mendigando y expiando su culpa tras las mesas infinitas de los despachos funerarios. Un jefe funerario casi en el horizonte lejano delante de la mesa  misma le propinó un azote psicológico comparitivo que se sabe en todos los sitios por donde quiera que vayas. ¿ Y después de humillarse, consiguió algo?  Si, por supuesto, consiguió inadaptarse todavía  mas, figúrate, el pobre...Entonces llegó a un rincón. Habían ocho personas. Siete golpeaban el cerebro inadaptado del octavo, que ya no protestaba. Para el golpeo guardaban rigurosamente el turno y apenas se manchaba nadie con sangre condenable. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, uno, dos.... En medio de esto encontró en el suelo una punta de cristal que agarró como un cuchillo al asesino.  Cogió al número uno y le descosió a puñaladas.  Y el número dos cansado de esperar educadamente bajo su rostro en desintegración hizo efectivo el turno de golpeo tras el número siete. Cogió al número dos y le descosió a puñaladas. El número tres, consciente de la situación, no esperó al dos, sino que en un acto de sublime originalidad nunca antes vista, golpeó el cerebro tras el siete inventando de esta forma el golpeo discontinuo de cerebros  (para lo cual se inspiró en los trabajos del difunto número dos). Cogió al tercero y le  descosió a puñaladas. El cuarto no tenía cara de inventor antes de morir descosido a puñaladas. El quinto, el sexto, el séptimo...Y cuando ya nadie golpeaba ningún cerebro en este rincón, tras el rondó de puñales calientes, uno le dijo al  otro: Balanceando las conclusiones...¿No crees que te has excedido en tu legítimo acto de rebeldia?...  En fin... hombre...consideremos la situación friamente: ¿Era indispensable que uno a uno?... No... hombre, no...contrólate...Tienes que controlarte, joder... Los hombres deben controlarse... joder: que fué lo que dijo antes de morir descosido a puñaladas.  Y toda vez que apuñalaba se sentía mejor. No satisfecho, mejor.

 

 

 

 

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