El esperador solo

La suma de los alientos, para escaparse, nubla el dia a este lado del cristal. De esta suerte el viajero mira frontalmente al recuerdo reflejo de una. A la vez, medita: todo el mundo quiere casarme, incluso yo.

 

    Colgando de sus piernas, ronronea.  Es la forma natural del ser viajero. 

 

  Hay una Calle donde sólo un hombre camina junto a su perro. Y hay un sólo hueso en su boca. Y una farola sóla es meada un número impar de veces. Hay una calle prisionera de su utilidad monógama donde cada cosa consiente el paso temporal junto a su impareja: mas allá viven los números redondos perfectos esféricos que viven mientras intentan vivir, que cuando no lo intentan mueren. La luz gotea. Arriba cielo pringado de estrellas. El perro busca  hocico a tierra algo que llevarse a la boca. El hombre, con su colgante utilidad , busca una mujer o algo malo.  Demonio y Angel se turnan. Parece que la luz palpita. Contemos, sobra uno.

 

  Mientras ronronea, el viajero masca un amargo hastío y se retuerce como hombre al agua.

 

   Una vez, el perro, hocico a tierra,  revoloteaba en torno, pensó: Desde que nací por la cabeza, he aceptado que el tiempo pase. Desde que asumí el riesgo de vivir he consentido que el tiempo avance sin. Es hora de cambiar de actitud : amor.  Quiero dejar esta vida impar, subirme al carro de lo redondo perfecto principio fin.  Amar las cosas y las pesonas, intentarlo. ¿Aptitud? puedo...Existe entre la cuenca del ojo y el ojo mismo un organismo que condimenta con actitud las imagenes. Y de ello depende nuestro ánimo. ¡ Animo ! puedo... Desdoblarse. El impar puede hacerlo. Si puede. Contemos, todavia sobra uno.

 

 Ronronea el viajero de la cabeza de lienzo, murmura hacia sí: Un parón. Necesito un escape.

 

  Autosatisfacción lúbrica pendular.  Consuelo fisico sincrono. Vaiven mental manual. Prepararse para perder. Disfrutar los instantes. Que cada segundo sea el momento de echar y no haya después. Que las formas suaves frotables habiten en mi cerebro mientras tanto. Pasar lista a los nombres acabados en a. 

Orear  mi cosa apuntadora, plataforma  a punto para el despegue. Acelerar hacia el choque.

 CHOCAR.

 Freno instantaneo. Doblar el cuerpo agotado todavía aceitoso. Calma extensa dentro de los horizontes bajo su propio cielo. Todo recuerdo es molesto.  Flotar herido. Energia irrecuperable, que huye para siempre por el sumidero del lavabo. Energia vital capaz de conferir vida parcial. Tragar humo por nostalgia, enviarlo de nuevo al aire gris suavemente. Felicidad recursiva.

 

Ahora el viajero quisiera escapar por la ventana, tan incómodo está. Quisiera un poco de sol.

 

 Un hombre murió (quien vive se arriesga a morir) en trámites de convertirse en pareja. Tan pobre era que sólo le quedaba esta esperanza. Y lo hubiera sido. Pero ahora a pocos le interesa esta muerte. Sólo interesan las fechas de los que han sido. Tal que el hombre se interesa por si mismo, un soñador  se planteó por qué el hombre sueña con ser pareja algún dia. Que puerta inescrutable se abre si.  Que piernas no se abren y entragan a  no ser que.  Y supo que el soñador tiene que soñar para vivir.  A soñar, que es una orden.

 

Se sabe que lleva una mochila con recuerdos que le doblan por las bisagras del alma.

 

 Y no fué completo el último par epistolar. Recuerda, el viento acaba en la ventana, un boca con sabor a organos. Recuerda, la ola no va mas allá de la playa, unos dientes concilia-amables. Recuerda, el amor no entiende de casamientos, recuerda,recuerda... De repente sin previo aviso le amenazó con quererle y él no

pudo soportarlo y se marchó a otra ciudad. Luego quiso volver, pero ella se había ido con otro.

 

 A los oidos del inquieto que quisiera levantarse y andar,  llegan melodias empañadas.

 

 Y en un pricipio ninguna capa de aire abrazaba al mundo. Tan pronto como del instrumento primigenio brotó la primera nota musical, y esta en todas direcciones voló, a su paso se formaron cúmulos gaseosos que tras años de inquieta evolución acabaron en la vida. Y esque la música es antes que la vida misma, ya no sólo antes que los hombres que aprenden a escuchar. En la calle de los impares la música está viva, crece y vive en soledad. Ningún oido se presta a recoger porque no existe el par onda-tímpano. Existen paralelamente hombre y arte, sin penetrarse, sin implicarse. Y el impar está cansado del ruido y prefiere comunicarse. Y el hombre fué hecho a imagen y semejanza de la Música.

 

 Hay algo que incomoda especialmente al viejero: la extrema lejanía del próximo beso.

 

  Dos que se conocen hacen de dos un labio mientras uno yace de forma impar mordiendose las mangas pese a que sabe que está prohibido. Besar, lo que se dice besar, no lo recuerda. Sabe bastante del asunto en cierta forma pero no lo recuerda exactamente. Del ciudadano presente entre oidos  se espera abandone cuanto antes el estado inestable de la imparidad.  Del ciudadano se requiere alguna laboriosa ocupación con tal que abandone su trato rebelde  inestable. Y  él, que no lleva ropa interior, que no lo esconde ni disfraza, que franco, diáfano y claramente legible es su rostro, quisiera pensar de otra forma mientras dos labios de hielo van juntos, y se hielan y deshielan. 

 

 Es incómoda la compañia de la soledad. En el caso ronronea y escucha  y frota el pensamiento. Sabe que su situación es pedible.  Mas él resiste. Y quien resiste, gana.

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1