Carta de Quique González después del brutal antentado del 11-M en Madrid.

 

En Madrid

Todavía no me ha dado tiempo para asimilar lo que ha sucedido, pero ya nada es lo mismo. No sé que echo en falta realmente, pero tengo una gran sensación de pérdida. Gracias a que la memoria es selectiva, puedo evitar pararme en seco ante las imágenes dolorosas que pasaban en televisión. Pero no podré quitármelas nunca de mi cabeza.

Decía Millás en su columna de El País que todo se había quedado antiguo, y es cierto. Nuestras fotos se han acartonado, y tu hijo pequeño no pudo dormir aquella noche, pensando en la ciudad ensangrentada.
Decía Dylan que el patriotismo es el último recurso al que se agarra el miserable, parece que volvió a dar en el blanco Bob.

¿Tienen sentimientos los políticos? A la vista de la actitud recia y desafiante de los que nos proporcionaban la información es bastante dudoso. Yo he visto llorar a todos mis amigos estos días cuando hablábamos de lo que estaba pasando. Como muchos nos hemos sentido madrileños por primera vez, habiendo renegado siempre de nuestra ciudad de origen.

El sábado por la noche tomamos la ciudad porque era su dignidad lo que estaba en juego. Éramos la conciencia de las víctimas. No vi ninguna pancarta de ningún partido. Miles de personas en un silencio de tres minutos. Y se lo dijimos todo.



Quique González , 16 de marzo del 2004
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