DIARIO EL MUNDO.
Suplemento M2 (para Madrid), jueves 20-2-2003

RETRATO DE QUIQUE GONZÁLEZ
Santiago Alcanda

Envío este mensaje al móvil de Quique González: "Cuando los mudos
testigos se han marchado, / se alza de nuevo el telón / para que
aparezcas tú, soledad.. F. Fernán Gómez". Y me contesta: "Éste es el
artista". En su último disco, 'Pájaros mojados', Quique canta 'En el
backstage' sobre la soledad del artista. Como esa foto alucinante de
Kurt Cobain llorando, sentando en una escalera tras un concierto. Es
Quuique González en lo más hondo. Emilio Aragón cuenta que antes la
gente del espectáculo cuando elogiaba a un colega de profesión soltaba
aquello de "es un artista". La palabra artista recobra una vez más su
sentido en la persona de Quique González.

Quique González padece la vida de artista. O sea, no lleva las
mejores papeletas para jugar en la rueda de la fortuna de esta sociedad
cada vez más mercantil. Si el corazón no palpita fuertemente, no hay
artista. Si el pensamiento no llora por preguntarse, por indagar, por
errar, no hay artista. Lo asombroso es que Quique no parece perder la
noción del tiempo. Sobre el escenario canta en compañía de sus músicos,
sus amigos, sus compañeros de viaje, y todos se buscan, se admiran al
compás. Quique siempre va con ellos: Carlos Raya, el productor y
multiguitarrista; Jacob, al bajo; Basilio Martí, a los teclados; Tony
Jurado, a la batería. No te puedes hacer una idea, lector, de cómo
suena esa química entre cinco corazones latiendo al mismísimo tiempo.
Da escalofríos y te hacen volar, volar, volar. Miras abajo y te da un
pelín de vértigo pero es que estás volando. Al son de ellos cinco.
Nunca ha habido una banda así en España. Nunca.

Este año se cumplen 25 desde mi primer artículo musical en "Hoja del
Lunes": mi primer encuentro con Elton John. Nunca he sentido en un
concierto de rock en castellano lo que me hacen sentir Quique González
y sus musicazos. Los echo de menos y hace sólo tres meses que han
dejado de tocar juntos. No es justo. Estos tíos deberían estar de gira
por toda España para que muchos españoles aprendieran a amar la música
y se dieran cuenta de por qué a los músicos les va la vida en ello, en
cada concierto o en cada disco, de por qué tantos y tantos desde Buddy
Holy a Celilia, de Jimi Hendrix a ENRIQUE URQUIJO -primer artista que
descubrió el duende de Quique- han perdido la vida en ello. "¡Lo que se
están perdiendo! ¡No puede ser!", me digo. Pues sí, se lo están
perdiendo. Como vivir en tiempos de Boccherini, Falla o de Billie
Holiday y morir sin saber que coexistían. Al menos, Quique González ya
no sufrirá el síndrome 'vangoghiano' y cuenta con un mayor
reconocimiento de sus colegas, artistas, músicos, poetas, fotógrafos,
cineastas, periodistas.

Quique González nació el 17 de octubre de 1973 en Madrid. Sus tres
discos, nada más publicarse, ya eran clásicos: Personal (1997), Salitre
48 (2001) y Pájaros Mojados (2002). Conserjes de noche, Ciudad del
viento, De haberlo sabido, Reloj de plata. Quique es canción pura y
llana. Compone, canta de tú a tú. Sus canciones crecen dentro de uno
mismo a cada escucha. Ahora está embarcado en una gira que ha
llamado "Peleando a la contra", según la obra de Bukowski. Él solo, sin
banda, de tú a tú con su público.

Al año de fichar, tras publicar Personal, Polygram reorganizó su
plantilla ejecutiva. Se dio la carta de libertad a varios artistas.
Quique entre ellos. A los dos años, la compañía holandesa fue absorbida
por Universal y González volvió a firmar gracias a que había grabado su
disco en casa de Raya. La operación le salía barata al sello. Dos meses
después de editarse Salitre 48, Quique pedía la carta de libertad a
Universal.

Un propósito de enmienda y cambios del contrato convencieron a Quique
para intentarlo con el tercer disco. El disco salió en octubre y la
política de la compañía apenas ha variado. Ningún sentido del riesgo,
ni paciencia, ni medio plazo. El pelotazo se acabó. La industria
discográfica se queja de la crisis y ni celebra su propia fiesta de los
Premios Amigo. ¡Gran farsa!. ¡Con el catálogo que tienen estas
multinacionales!. Un momento, me llaman al móvil. Es Quique.
cantándome "Libre", clásico de Herrero y Armenteros que inmortalizó
NinoBravo.




 

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