Homero Ramos Gloria

Licenciado en Derecho.

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Conmutador: (844) 411.8500
Palacio de Gobierno, Juárez e Hidalgo s/n, Zona Centro.
C.P. 25000. Saltillo, Coahuila.

 

Buenos días.

Profesor Humberto Moreira Valdés

Gobernador Constitucional del Estado

 

Diputado Horacio del Bosque Dávila

Presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado

 

Magistrado Gregorio Pérez Mata

Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado

 

Gral. Salvador Rodríguez Orozco                           

Comandante de la Sexta Zona Militar

 

Miembros de las Logias Masónicas.

Jóvenes estudiantes.

Compañeros de gabinete que, codo a codo, desarrollamos las acciones de gobierno que diseña Humberto Moreira Valdés en beneficio de los coahuilenses.

Amigos todos.


Hablar de Pablo Benito Juárez García en el 201 aniversario de su natalicio, es referirnos a un Hombre que pertenece al  selecto grupo de quienes se convirtieron  en inmortales por sus decisiones y el legado que nos dejaron.

Benito Juárez García, más allá de su dimensión de estadista, político y abogado,  fue un  ser humano singular capaz de mostrarnos los niveles que puede alcanzar una persona  poseedora de una  voluntad inflexible, una gran disciplina y una sobriedad republicana fuera de toda duda.

El estadista Juárez  que la historia registra no es producto de la improvisación o la casualidad, es la consecuencia de su largo accionar en la vida pública, la cual se inicia con el desempeño de su cargo como  regidor municipal.

La primera gran muestra de la estatura de Juárez se hace presente cuando toma posesión como Gobernador de Oaxaca, el 30 de Junio de 1856, y decide redimensionar la política como un espacio para servir a los gobernados, independientemente de creencias religiosas que cada uno posea.

Con esa decisión se ubica Juárez del lado de la gente, muestra el respeto que por sus creencias religiosas tiene el pueblo y entiende que el poder se lo había otorgado el pueblo para ejercerlo en beneficio de todos los oaxaqueños.

Esta postura  es una muestra de la actitud que un hombre que respete su investidura como gobernante, o aspire a serlo, debe de asumir.

El estadista Juárez nos enseña que el gobernante no es el hombre que goza y se prepara para un porvenir de dicha y de ventura; es, sí,  la primera víctima  del escarnio y la crítica malévola e intencionada de aquellos que, lejos del pueblo, buscan el poder como objeto de prebendas y riquezas personales.

Con la sabiduría de saber escuchar y obedecer al pueblo, nunca se separó de éste. Para Juárez la voluntad de la nación eran los altos designios del pueblo, actitudes como estas le permitieron sortear los obstáculos que los poseedores de antiguas canonjías   ponían a su ejercicio gubernamental.

La visión de México como una república libre, soberana y democrática fue el sustento de las tesis del estadista Juárez. Su solidez teórica y práctica les dan actualidad y vigencia, por ello, es indispensable retomarlas  para reorientar el destino de nuestro país. En el terreno internacional fue la gallarda y valiente postura de Juárez la que nos permitió, hasta tiempos recientes, disfrutar de una singular autoridad moral en el concierto de las naciones. Nuestra divisa fue el  respeto a los asuntos de los demás, sin que ello implicara dejar a un lado  la defensa de la soberanía nacional. 

En materia de  política interior, las tesis juaristas permitieron darle certidumbre al actuar gubernamental, al mismo tiempo que promovían la convivencia armónica de todos los actores políticos, sentaron las bases para construir el México moderno y, con ello, dieron  solidez a la República.

En lo económico, el estadista Juárez inicia un largo proceso de recomposición de la economía nacional desecha durante transición de la colonia al México independiente y el casi medio siglo de luchas intestinas.

Juárez representa el federalismo, la separación y el equilibrio entre los poderes públicos, la participación popular en la vida pública y la puesta en uso de los derechos civiles.

El estadista Juárez nos enseñó a utilizar la política como el medio idóneo para salvar nuestras diferencias. Al aplicar la ley sin distingo y asumir las consecuencias de las decisiones que toda autoridad debe tomar en beneficio de su comunidad, nos mostró que el ejercicio del poder, no es quedar bien con todos, sino hacer que la ley se cumpla y que cada quien reciba los beneficios o castigos que la propia norma jurídica  establece.

El estadista Juárez y el grupo de Liberales de la Reforma, construyeron una nación  que hasta antes de ellos no existía como tal. Fueron capaces de entregar a la generación que los procedió un México  mejor al que ellos recibieron. Por eso, nuestra responsabilidad  como gobernantes o gobernados, es construir, juntos y de manera responsable, un país del cual nuestros hijos y/o  los hijos de nuestros hijos se sientan orgullosos.

Con valor,  entereza y simple interés podemos resolver los problemas de nuestro tiempo, dialogando con todos podemos ir, mano con mano, construyendo desde cada uno de los rincones de nuestro país, el México que promueva el desarrollo de la gente del campo y de la ciudad; de los obreros, de los profesionistas, de los empresarios e inversionistas,  teniendo siempre presente que ese es el objetivo que todo gobierno debe tener.

Desde esta tribuna los convoco a que honremos al estadista  Juárez poniendo en práctica sus  postulados político-jurídicos y demos vigencia al pensamiento liberal, para bien de Coahuila y de los mexicanos.

Muchas gracias.


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