A primera vista, Hammer parece no comulgar con la mesura o la moderaci en sus propuestas. No busca cambios incrementales que impliquen el congelamiento de un status-quo intermedio sobre el cual afianzar peques conquistas que conduzcan a un gran objetivo. No da prioridad a disciplinas como TQM ("Total Quality Management" o gesti de la calidad total). El incita a sus seguidores a pensar en grande. Acusa a quienes desarrollan "ciegamente" sistemas de software de "pavimentar el sendero dejado por el paso de las vacas" [3] y conquista el espúitu de golpeados gerentes con palabras contundentes no siempre respaldadas cientúƒica o pragmáticamente.
"Deséchelo todo, piense como deberú} ser y hágalo de esa manera" podrú} ser un
buen enfoque para la doctrina.
Una traza muy particuar
El caso es que a seis as del advenimiento de la maravilla, la reingenierú}
reporta una persistente cifra, cuestionable según algunos, del 70 % de fracasos
que en rigor tampoco estEsoportada con una evidencia aceptable, desde que:
-
no hay una definici de consenso para aquello que se constituye en un proyecto
de reingenierú}
- por ende no existe un criterio claro de validaci y
verificaci que permita identificar plenamente un fracaso.
Ambos, Hammer y Champy juntan esfuerzos en una publicaci [1] que en continuidad de una rimbombante trayectoria, es denominado por sus autores "manifiesto", para dar difusi a una disciplina sin bases cientúƒicas y apoyada en casos poco documentados. Un éxito rotundo es citado en la compaa Ford. La relatividad de esta evidencia se hace tangible más allEde la forma de presentaci en el trabajo, en que Ford ha sido cobijo de éxito para casi todas las teorú}s de la administraci allEpracticadas.
Hammer sostiene a los cuatro vientos que cualquier cosa de corte más túŠido que una devastaci total de los procesos existentes no producirEresultados definitivos. A su frente, autores como Paul Strassman [4] declaran que enfoques más graduales constituyen la única opci razonable en una suerte de darwinismo empresarial y se acusa a Hammer de estar "lleno de aire caliente".
Champy por su parte en una publicaci del pasado a [2], trata de mostrar un dudoso resultado neto positivo para la doctrina con igual dudoso rigor. Si bien cita éxitos de empresas aplicando la reingenierú}, no aporta nombres. Culpa a los gerentes y no a inherentes debilidades de su teorú}, de la presunta baja tasa de retorno y plantea una mayor atenci a las relaciones humanas dentro de la organizaci a transformar, por oposici a su terminante dictamen de "no ofrecer tolerancia para con quienes afirman que la reingenierú} es una disciplina ambigua". El libro no presenta bases sidas para las incursiones de su autor en temas como la cultura de la organizaci, y de los estudios hechos en el campo de la investigaci de la disciplina por parte de su empresa consultora, y que se declaran en el libro, no se presentan resultados publicados. Las referencias literarias se reducen a una cita ocasional de [1]. No hay una base cientúƒica, o experimental o análisis estadútico que avale lo expuesto.
Más allEde ésto, el enigma puede sintetizarse en una pregunta: ¿co es que un
concepto al que se lo promociona con una tasa de fracaso del 70 % puede estar
todavú} en el candelero y despertar atenci?
El negocio; los procesos
y la gente
Una empresa subsiste como un agente que transforma elementos pertenecientes a su entorno. Ante los acontecimientos y condiciones adecuadas, la empresa ha de transformar recursos y requerimientos del cliente en bienes y servicios que producirán resultados econicos para la empresa y satisfacci para los clientes.
Los responsables de la empresa evalúan indicadores del ambiente en funci de estándares de regulaci y elementos de presi exenos.
Para realizar la transformaci antes citada, la empresa hace uso de una infraestructura, explota la tecnologú} a su leal saber y entender y administra el uso de los recursos materiales puestos a disposici y el esfuerzo de los recursos humanos involucrados. La transformaci se materializa a través de procesos que proveen a la organizaci de cierta funcionalidad y enmascaran cierta estrategia para lograr el objetivo institucional.
Entre todos los elementos motivadores que se, los procesos son lo único que puede describirse en los mismos términos que el negocio. Son los procesos los que realizan las transformaciones y su desempe estEinexorablemente ligado al desempe del propio negocio. Sin embargo, la realidad dicta que muy poco es lo que puede hacerse sin la gente.
La gente es la que, en última instancia, directa o indirectamente, con la asistencia tecnolica, la que hace que los procesos alcancen su grado prescripto de efectividad. So la gente es capaz de establecer un compromiso.
No se actúa ya según el paradigma de la Revoluci Industrial que tácitamente discrimina a la fuerza de trabajo en los "pensadores" y los "hacedores". La fuerza tecnolica demanda que el trabajador de hoy cumpla el doble rol involucrándose en el proceso de mejorar el modo en que se hacen las cosas frente a un mundo en el que el trabajo se hace escaso y el consumidor demanda productos y servicios más especúƒicos y a la vez diversos. Esto obliga a las empresas a dar respuesta a demandas heterogéneas sin la posibilidad de una redefinici constante de los procesos
Pero como ya afirmENaisbitt [5] a mediados de la pasada década, una tecnologú} exitosa es aquella que permite que los humanos sean más humanos.
Los procesos aún los más tecnificados, tienen detrás de sEal Ser Humano como la
alternativa factible de entender, atender y comprometerse con una soluci para
una casuútica explosiva e imposible de ser abarcada desde una perspectiva
tecnolica. o ante el eventual derrumbe de ésta por obra de las inexorables
excepciones.
La relaci cliente proveedor
Estas tendencias han marcado un advenimiento de organizaciones "proveedoras", es decir con una fuerte orientaci al cliente. Con ello, se gesta una tendencia al trabajo en peques grupos cuyo desempe se basa en la medici de su contribuci al proceso. Se difunde el objetivo de entregar el producto o servicio correcto al cliente correcto, de la manera correcta, según el precio esperado, en el lugar y el tiempo indicados como una condici para aspirar al designado mayor tesoro: la satisfacci del consumidor.Para ésto, el dise del proceso de la organizaci debe aspirar a una sincronizaci dentro y fuera de ésta, de los roles y las relaciones cliente - proveedor.
Fuera de la organizaci, determinando el perfil del consumidor y las necesidades de él en el marco de un contexto variable. Dentro de la organizaci, disendo un proceso que sea imagen fiel de la estrategia elegida para aquellas conquistas, y estructurándolo sobre la base del compromiso humano e individual, a manera de un grafo integrado por relaciones cliente - proveedor internas claras, y convergentes hacia la estrategia diseda. El compromiso es humano. Sin el compromiso, poco éxito puede esperarse por cuantiosa y poderosa que sea la tecnologú} de que se disponga.
Antes de que un proceso se promulgue, deberán estar claros los roles y las relaciones entre clientes y proveedores internos con un compromiso fuerte de desarrollarlas y lograr para ellas un desempe sobresaliente colaborando a un continuo mejoramiento del proceso.
Un buen dise de proceso buscarEminimizar las situaciones de desplome pero
proveerEde los mecanismos necesarios para que la organizaci los sobreviva con
efectos secundarios tolerables. Se lo dota para ello de mediciones de las
salidas en términos de una perspectiva del consumidor y del respeto por los
objetivos desde la perspectiva del proveedor.
¿QuEpuede decirse de la
reingenierú}?
La falta de una metodologú} clara, precisa, rigurosa y universal para su instrumentaci y de una baterú} de casos de estudio que difundan evidencia de su desempe, sumado a una cierta apelaci a la fe como soporte intangible de la disciplina, conforman un marco poco objetivo para depositar una confianza gerencial.
Mark Weisz, un consultor en sistemas de informaci alguna vez escribú} en una revista técnica que la reingenierú} de procesos es similar al sexo en la adolescencia. EstEen la mente de cualquiera todo el tiempo, todos hablan de ello en todo momento, todo el mundo piensa que cualquiera puede hacerlo, casi nadie estErealmente haciéndolo y los pocos que lo hacen, lo están haciendo pobremente, no lo practican de manera segura y están convencidos que la prima vez saldrEmejor.
Con una tasa declarada de fracasos del 70%, cualquiera en su sano juicio
considerarú} seriamente desechar el compromiso con un proyecto de esta ú‹dole. Sin
embargo la evidencia también falta en el momento de validar cientúƒicamente esta
cifra. No todos los esfuerzos fracasados y pretendidamente enmarcados en esta
filosofú} han sido ejecutados según los breves principios de la misma y en general
muchos se han cobijado en el eslogan ante la fuerte componente de mercadeo que
ostenta su nombre.
La idea matriz no es nueva. Los principios
simples. El protagonista indispensable, la gente.
Pero puede hacerse una breve reflexi. Sin frases ostentosas ni terminantes, sin haber creúo por un solo segundo que se estEante una "bala de plata" y sin ignorar las diferentes perspectivas de una organizaci, la reingenierú} constituye una oportunidad para comprometer esfuerzos y pensar en todo aquello que nos rodea, separando a la organizaci del paisaje, con la finalidad última de adecuarla al cambio vertiginoso de estos tiempos.
Para que el "porque siempre se hizo asE no sea el sostén de algo que ha sobrevivido a las contingencias con el camuflaje de los usos y costumbres. sino que cada concepto, cada esfuerzo, converja a un objetivo institucional atendiendo a quienes hacen posible la organizaci, el mercado y la tecnologú}, el principio ecolico de la existencia humana que es la propia gente. -
Instituto Uruguayo de Investigaci Informática y Empresarial, es una
organizaci no gubernamental sin fines de lucro, integrada por profesionales de
la empresa y de los sistemas de informaci, que tiene como finalidad la
divulgaci y la asistencia tecnolica a la comunidad. Puede establecerse
comunicaci con la organizaci a través de Casilla de Correos 18986 Distrito 9
Uruguay
Sobre el autor:
A.Fernández Mancebo es consultor en sistemas de informaci. Actualmente entre otras actividades, se encuentra ejecutando un proyecto de reingenierú} en una organizaci pública paraestatal. Ejerce la docencia en ORT Uruguay. Sus temas de interés son la ingenierú} de software, los procesos institucionales y la administraci. Es miembro del Instituto Uruguayo de Investigaci Informática y Empresarial, Institute of Electrical and Electronic Engineers (IEEE), Information Systems Audit and Control Association, y de la New York Academy of Sciences. Puede ser hallado en IUIIE, Casilla de Correos 18986 Distr. 9 o en internet como "[email protected]"