Informática avanzada y
reingenieria de procesos
Por Christian
Lemaítre
En los últimos meses,
uno de los temas obligados de discusión en todos los círculos
empresariales es la «Reingeniería de Procesos».
Si bien el tema no es
nuevo, el término acuñado por M. Hammer y J. Champy en 1993, se ha
convertido en un fenómeno de éxito mercadotécnico. Todos hablan hoy
de los pros y contras de la reingeniería; los libros sobre el tema y
sus variantes se multiplican y nadie quiere quedar fuera de la
discusión.
De todos los libros que
se han publicado hasta ahora, quizá el que plantea los problemas en
forma más clara y también más radical, es el de los mismos Hammer y
Champy [1]. Estos autores toman como punto de partida para su
postura, el agotamiento del modelo clásico de la división del
trabajo productivo y administrativo. Los antecedentes de esta
problemática se remontan hasta los años cincuenta, y más
recientemente, es posible emparentarla con un conjunto de prácticas
modernas de administración, que se engloban en conceptos tales como
«Fabricación Justo a Tiempo» y «Administración de Calidad
Total».
Sin embargo, la fuerza
del concepto de Reingeniería, reside en el planteamiento explícito
de la siguiente pregunta «¿Por qué hacemos las cosas como las
hacemos?», lo que lleva a los directivos de las empresas a buscar
nuevos enfoques de administración y organización del trabajo, que se
ven posibilitados por la tecnología actual.
Es así como surge una
de las ideas centrales de la reorganización del trabajo, con base en
los procesos y no ya en las funciones departamentales clásicas, o
bien en la satisfacción del cliente, sea éste interno o externo a la
misma empresa.
Hammer y Champy, a
diferencia de otros autores, sitúan a la Informática y a las
telecomunicaciones en el centro de la reingeniería de negocios. De
nueva cuenta, presentan un planteamiento muy claro y radical. Para
ellos, la tecnología no debe verse como sinónimo de automatización.
No se trata de utilizar la nueva tecnología para resolver mejor
problemas antiguos, sino de aprovechar los dramáticos avances de las
tecnologías modernas de la información para resolver los nuevos
problemas, que no habían podido ser solucionados con las tecnologías
anteriores.
El cambio de
perspectiva que Hammer y Champy exigen a los empresarios es total.
Por un lado, insisten en el papel estratégico de la planificación de
la tecnología para las empresas:
Si lo que desean las
empresas es tener éxito en un período de cambios tecnológicos
constantes, deben hacer de la explotación de la tecnología una de
sus principales actividades.»
Pero... ¿Qué es nueva
tecnología? Esta es quizá la pregunta clave para entender los
márgenes de acción que tienen en la actualidad las empresas modernas
que buscan aumentar su com-petitividad:
«Si usted puede comprar
la tecnología, es que ésta ya no es nueva».
«Construir una
estrategia alrededor de lo que uno puede comprar en el mercado
significa que la compañía siempre estará jugando con competidores
que se han adelantado al juego. Estos competidores conocen lo que
van a hacer con la tecnología antes de que ésta esté disponible, de
modo que estarán listos para desplegarla en cuanto salga al
mercado».
De aquí se desprende
una verdadera estrategia tecnológica: «Las compañías no pueden ver o
leer acerca de una nueva tecnología hoy y desplegarla mañana. Toma
tiempo estudiarla, entender lo que significa, conceptualizar sus
posibles usos, vender esos usos al interior de la empresa y
planificar su despliegue dentro de la propia empresa».
«Una organización que
pueda ejecutar estas tareas preliminares antes de que la tecnología
esté disponible en el mercado, ganará inevitablemente un liderazgo
significativo sobre sus competidores -que en algunos casos puede
llegar a ser de tres años o más-».
«Es perfectamente
posible estar tres años adelantados al mercado de tecnología. Toma
tiempo moverse del laboratorio al mercado; no existe una tecnología
que vaya a salir al mercado en 1996 y que no sea hoy
demostrable.»
Independientemente del
éxito que vaya a tener este enfoque de la reingeniería, la virtud
que tiene es la de plantear claramente el papel estratégico que
juega la tecnología avanzada en la organización misma de los
negocios a nivel mundial. La variable tecnológica es una variable
que todo empresario moderno debe aprender a manejar. Esta es,
probablemente, la mayor desventaja de las empresas mexicanas ante la
apertura comercial que experimenta el país. Existe poca experiencia
en las empresas mexicanas en el dominio de la tecnología de punta, y
menos aún de la tecnología informática.
LANIA, desde su
fundación en 1991, consciente del papel fundamental de la
informática para sustentar el aumento de la competitividad de la
economía de nuestro país, ha venido insistiendo en estos mismos
conceptos. LANIA fue concebido para ser el eslabón esencial en la
cadena que va desde la investigación básica, el desarrollo de nueva
tecnología, la generación de nuevos productos basados en los
resultados obtenidos en los dos procesos anteriores, y la
asimilación productiva de esta tecnología.
LANIA ofrece ventajas
positivas en la orientación que puede brindar a las empresas
nacionales en la elaboración de su estrategia tecnológica
informática, pues el doble carácter de ser un centro de
investigación y desarrollo, y también un centro de asesoría y
consultoría para empresas, coloca a LANIA en una posición única,
pues conoce la vanguardia informática internacional y la realidad
del entorno empresarial mexicano.
Las tecnologías
cultivadas dentro del Laboratorio, son las de mayor incidencia en
las nuevas técnicas de organización de procesos de trabajo: Solución
cooperativa de problemas, control de flujos de trabajo, ingeniería
concurrente, interoperatividad, redes y sistemas abiertos,
multimedia, sistemas basados en conocimiento y demás. Todas éstas se
insertan en las áreas que actualmente pueden considerarse como más
efervescentes, respaldadas por intenso trabajo de investigación, de
desarrollo de nuevas tecnologías y de generación de nuevos productos
comerciales. Son las áreas que permitirán tener una visión de los
productos que vendrán en los próximos tres años...
[1] M. Hammer & J.
Champy; «Reengineering the Corporation. A manifesto for business
revolution». Harper Business, 1994.
Copyright 1994 LANIA,
A.C.
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