Escritos Completos de San Francisco de Asís |
|||||||||||||||||||
| Carta a un
Ministro
|
|||||||||||||||||||
| _____________________________________________________________________ | |||||||||||||||||||
| 1A fray N., ministro: El Señor
te bendiga (cf. Núm 6,24). 2Acerca del caso
de tu alma, te digo, como puedo, que todo aquello que te
impide amar al Señor Dios, y quienquiera que sea para ti
un impedimento, trátese de frailes o de otros, aun
cuando te azotaran, debes tenerlo todo por gracia. 3Y
así lo quieras y no otra cosa. 4Y tenlo esto
por verdadera obediencia al Señor Dios y mí, porque sé
firmemente que ésta es verdadera obediencia. 5Y
ama a aquellos que te hacen esto. 6Y no
quieras de ellos otra cosa, sino cuanto el Señor te dé.
7Y ámalos en esto; y no quieras que sean
mejores cristianos. 8Y que esto sea para ti
más que el eremitorio. 9Y en esto quiero
conocer si tú amas al Señor y a mí, siervo suyo y
tuyo, si hicieras esto, a saber, que no haya hermano
alguno en el mundo que haya pecado todo cuanto haya
podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no
se marche jamás sin tu misericordia, si pide
misericordia. 10Y si él no pidiera
misericordia, que tú le preguntes si quiere
misericordia. 11Y si mil veces pecara después
delante de tus ojos, ámalo más que a mí para esto,
para que lo atraigas al Señor; y ten siempre
misericordia de tales hermanos. 12Y, cuando
puedas, haz saber a los guardianes que, por tu parte,
estás resuelto a obrar así. 13Y
de todos los capítulos de la Regla que hablan de los
pecados mortales, con la ayuda del Señor, en el
capítulo de Pentecostés, con el consejo de los
hermanos, haremos un capítulo de este tenor: 14Si
alguno de los hermanos, por instigación del enemigo,
pecara mortalmente, esté obligado por obediencia a
recurrir a su guardián. 15Y todos los
hermanos que sepan que ha pecado, no lo avergüencen ni
lo difamen, sino tengan gran misericordia de él, y
mantengan muy oculto el pecado de su hermano; porque
no necesitan médico los sanos sino los que están
mal (Mt 9,12). 16De igual modo, estén
obligados por obediencia a enviarlo a su custodio con un
compañero. 17Y el custodio mismo que lo
atienda con misericordia, como él querría que se le
atendiera, si estuviese en un caso semejante (cf. Mt
7,12). 18Y si cayera en un pecado venial,
confiéselo a un hermano suyo sacerdote. 19Y
si no hubiera allí sacerdote, confiéselo a un hermano
suyo, hasta que tenga un sacerdote que lo absuelva
canónicamente, como se ha dicho. 20Y éstos
no tengan en absoluto potestad de imponer otra penitencia
sino ésta: Vete, y no quieras pecar más
(cf. Jn 8,11). 21Para que este escrito sea mejor observado, tenlo contigo hasta Pentecostés; allí estarás con tus hermanos. 22Y, con la ayuda del Señor Dios, procuraréis completar estas cosas y todas las otras que se echan de menos en la Regla. xto |
|||||||||||||||||||
| _____________________________________________________________________ | |||||||||||||||||||
![]() |
|||||||||||||||||||
| Copyright 2000 by Oscar
Colorado Hosted by Geocities |
|||||||||||||||||||
| E-MAIL INFO | |||||||||||||||||||