Cuentos


¡Gracias Abuela!



  La verdad es que yo era un hombre muy escéptico y materialista,
y aún lo sería si no fuera por algunos acontecimientos que me 
pasaron hace unos años atrás. Pienso que, si a todo el mundo 
le pasase algo parecido a lo que a m� me pas�, quizás este
mundo sería diferente. Mejor o peor, no lo s�, pero diferente
seguro.

  ¿De que estoy hablando? Muy bien, sera mejor empezar por el
princípio. Todo esto pas� el nueve de agosto del dos mil doce.
En realidad ya hacia tiempo que notaba cosas extranas. Como he
dicho, yo era muy escéptico, o sea que no creía en supersticiones
como muchos de mis ex-companeros solian hacer. No creía en 
poderes paranormales ni nada parecido. Pero de un tiempo atrás 
notaba que, a veces, cuando me preocupaba mucho en un asunto o 
problema, o sea pensaba muy intensamente sobre algo, me daba la 
sensación que me escuchaban. Yo ya procuraba no pensar en voz 
alta, cosa que haría facil saber lo que pensaba. Pero yo no decia 
ni m� y en cambio me daba la sensación que la gente a mi lado 
me podia escuchar, que podia saber mis pensamientos. 
Naturalmente mi cerebro me decia que eso no era posible y que 
verdaderamente nadie me estaba escuchando dado que nadie 
reacionaba a mis pensamientos, o venía a decirme algo sobre 
ello. Nadie nunca se aproxim� a decirme lo contrario. Pero la 
sensación era tan clara...Me deje de preocupar de eso, quizas 
porque tenía miedo de que fuera verdad, quizas por la falta de 
pruebas. Total que en ese dia una mujer muy bien vestida, aunque
nada elegante en su forma de caminar, entr� en la oficina.
La mujer quería que yo siguiese a su amigo-amante, por decirlo 
de alguna forma. Segun me explic�, su amigo le prometia y le 
prometia que se casaría con ella, siempre mas adelante, sin 
nunca acabándose de decidir. Ella me di� una fotografia del 
sujeto y una direccion a donde encontrarlo. Esa cara no me hizo 
ningun tipo de gracia y alguna cosa me decia que me traeria 
problemas.

  
  A las diez de la mañana siguiente me present� en la dirección 
y, como me habia dicho la mujer hiciera, me escond� detras de 
unos contenedores. Tuve que esperar por un buen rato. Por fin, 
mas tarde, el sali� del edificio. La verdad es que el tipo tenia 
un aspecto curioso. Quizás era la forma de caminar, como muy 
orgulloso, pero había definitivamente algo curioso sobre él. 
El cogi� un aerotaxi y as� hize yo inmediatamente. D� un buen 
incentivo al conductor en forma de billetes, ilegales pero muy 
apreciados en el mercado negro, para que no perdiese al otro 
aerotaxi por ninguna razón. Poco a poco nos adentramos en una 
zona de la ciudad no muy agradable y a mi eso no me gust� nada. 
Como  detective  tenia que  prescindir  de mis  instintos  y 
sentimientos y hacer prevalecer los intereses de mi cliente; 
As� que puse mi corazón en el puño y prepar� la pistola 
a la máxima potencia, por si acaso.
  El aerotaxi del otro tipo baj�, de forma que le dije 
al mio que hiciera lo mismo, pero en un callejón cercano. Mi taxi, 
como el otro, no se esper� nada all� y tenia buenos motivos en 
hacerlo. Aquella zona era tan mala como peligrosa.
  Mir� con cuidado y v� como el individuo entraba en un edificio.
Corriendo me aproxim� a una de las ventanas laterales y, por 
casualidad, hacert� y lo v� entrar en la habitacion. El tipo se
reuni� por unos segundos con otros tres individuos para sentarse
a continuación y mantener una larga conversación con ellos. Yo 
me puse a escuchar con un aparato especial en la oreja que me 
permitia escuchar la conversacion como si yo estuviera en esa 
habitacion con ellos.
  La conversación se estaba poniendo interesante si no fuera 
por el detalle de que no había otra mujer con él. Ese tipo estaba 
planeando una estafa a una compañia de seguros, junto con 
los otros tres, probablemente los propietarios de la compañía. Se 
habian estado reuniendo all� por cierto tiempo, por seguridad, y
eso explicaba la ausencia de él y la falta de buenas excusas. A 
mi se me pusieron los nervios a piel cuando me entere que se 
trataba de gente de la Mafia. 
  V� entonces que habia meado fuera del tiesto, asi que decid� 
marchar ensequida de all�. Tuve mala suerte, porque justo en el 
momento que yo estaba girando en la esquina v� movimiento en la 
cortina de la ventana. No pude saber si me habian visto o n�.
La  única  manera  de  marchar  de  all�  era   el 
transbordador subterráneo, dado que no había estaciones de 
aerotaxis o aerobuses. Entre en la estacion subterránea y no 
encontr� mucha gente, la verdad. Un convoy lleg� y yo entre sin
demora. El vagón estaba prácticamente vacío, excepto por un 
hombre visiblemente embriagado, una pareja totalmente ocupada 
en ellos   mismos  y  una abuela.  La pareja  y el hombre se 
encontraban  en la parte delantera del vagón y la abuela justo 
delante mio. La abuela parecía la típica que no se entera de 
nada y que confunde un trueno con un estornudo. 
  Total que yo ya me creía salvado. Cuando en la parada siguiente
v� subir dos tipos con pinta de brutoides, ya no estaba tan 
seguro. Pero si esos dos ya no me dieron buena pinta, un tipo 
más entr�, sospechoso por ir tan bien vestido en una línea como 
esa. Los otros dos no iban mal, pero más dejados que el tercero.
No tard� mucho en adivinar sus intenciones debido a que dos 
paradas fueron lo suficiente para dar confianza en que nada 
pasaría, as� que los dos que iban juntos se levantaron para 
ponerse justo a mi lado. El tercer tipo inmediatamente se movi� 
para ponerse detrás mío. Una vez situados a mi lado me dijeron 
que si me movia o gritaba me dispararían all� mismo sin reparo.
  Desesperado, intent� mirar a ver si la pareja estaba mirando
hacia mi, para hacerlos alguna señal de socorro, pero no dejaron 
de estar ocupados en ellos mismos todo el trayecto. El hombre 
embriagado no creo que se hubiera enterado de que ya no estaba en 
su bar favorito, sino hubiera sido por tener probablemente su 
bebida favorita en su mano todavía, o sea que lo dej� correr. 
La única que me quedaba evidentemente era la abuela, pero tampoco
 tenía muchas esperanzas de que mirase hacia mi, por que estaba 
leyendo el articulo de una revista apenas a unos centimetros de 
su nariz. ¡Vaya panorama!
  La situación era desesperada, pero podia ser peor. Yo sabia 
que, una vez el tren estuviese vacío,  yo era historia. Muy 
nervioso y temeroso de mi futuro, me qued� mirando a la vieja 
y a la pareja, en caso de que me mirasen de una vez. Parecía 
que la suerte no estaba de mi lado porque la pareja baj� cinco 
paradas más tarde. El borracho lo hizo una después de la pareja.
La situación era totalmente crítica y yo ya podía contar los 
minutos que me quedaban de vida con los dedos de la mano. No 
pude dejar de pensar en todo lo que me pas� en los ultimos días
de mi vida, y en esa dichosa mujer y su amante. La abuela no me
hizo ni caso leyendo ese maldito articulo, deseaba que nunca 
hubiera sido escrito. Ahora si que no faltaba nada para saber la 
resolución a esa situación debido a que fataban tan solo cinco 
paradas más para el final de la línea. La abuela se baj� a la 
parada siguiente, sin tan solo mirarme una sola vez. . ¡Ya me 
podía dar por muerto!
  El transbordador subterraneo estaba ya llegando al final de 
la línea, evidentemente el momento en que esos tipos habían 
decidido sería el mejor para liquidarme, dado que lo podrían 
haber hecho antes. Quizás se querían asegurar que no habría nadie
en la parada final y asípoder marchar tranquilamente. Por 
la cabeza me pas� el pensamiento de que penoso era  morir en un 
transbordador, por las manos de esos asesinos, con la de 
oportunidades bonitas que el destino había tenido para hacerlo.
  As� que las puertas se abrieron y docenas de policías y
 protons  (robots policía) nos rodearon a los cuatro en un 
suspiro. Cuatro robots salieron del círculo para coger a mis 
tres amigos los quales no se resistieron. ¡Estaba salvado! El 
corazón me iva como una locomotora y una gran pregunta me pas�
por la cabeza: ¿quién había avisado a la policía? ¿La pareja, 
el borracho o la abuela?
  La policía se llev� a los tres muy rapidamente y yo baj� más 
tranquilo del vagón. Estaba esperando el superior de turno se
me acercase y me preguntase cosas, pero v� que estaba ocupado 
con la abuela. Me aproxim� y esta me dijo: -si no me llegas a 
avisar esos tipos te habría dejado mal parado, eh? Lo que no 
entiendo es como ellos no han dicho nada con lo fuerte que 
chillabas...-
  Me qued� tan parado que no tuve ninguna respuesta, aún
sabiendola. ¿Cual? Venga, hombre, un poco más de imaginación...




  -No me acaba de gustar- dijo Alfonso dejando el manuscrito 
en la mesa.
  -¿Por que n�?-Pregunt� Miguel un poco enfadado.
  -Por que és demasiado absurdo, y el final no es creible.-
  -Pues es demasiado tarde, ya no se puede cambiar...-Dijo 
Miguel con tono sarcástico.
  -¿Por que n�?-
  -¡Por que ya est� publicado!

       El Fin 



  Cuentos Imposibles, serie E-3.
  Año de edición 2019
  Editorial El Espacio Abierto
  Título: ¡Gracias Abuela!
  Autor: anonimo


Francesc Beltran
Traducido del Catalan por Francisco Beltran, 1997
Copyright: Francisco Beltran, 1997




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