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Las pinturas para la capilla del Palacio de Sobradiel en
Zaragoza, le fueron encargadas al pintor por don Joaquín Cayetano Cavero,
señor de Sobradiel, a fines de 1771. El conjunto, pintado al óleo sobre
los muros, fue pasado en este siglo a lienzo, y actualmente está disperso
en distintos museos. Se componía de tres grandes escenas, El entierro de
Cristo, La Visitación y El Sueño de José; acompañadas de cuatro
cuadros más pequeños: San Joaquín, Santa Ana, San Vicente Ferrer y San
Cayetano.
Las composiciones grandes están inspiradas en grabados de obras del
francés Vonet y del italiano Maratta. Es ésta una manera fácil y
rápida de componer un cuadro, deuda de su formación en el taller de
Luzán, copiando grabados.
El mejor cuadro, El Entierro de Cristo, se conserva hoy en el Museo
Lázaro Galdiano de Madrid. Mide 130×95 cm lo que nos da una idea del
tamaño del conjunto.
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