Muestra Marianito Goya (46k) 59×47 mm.
Óleo sobre tabla.
1813-1815. Madrid, Museo del Prado. En depósito, colección del Duque de Alburquerque.
Título: Marianito Goya.

Este retrato de Marianito Goya Goicoechea, hijo de Javier Goya y, por tanto, único nieto del artista, nos muestra todo el amor y la ternura que el pintor sentía por él. El niño aparece retratado de medio cuerpo y ligeramente girado hacia la izquierda, vistiendo una casaca negra, sombrero de copa y una camisa blanca con un gran cuello de volantes abierto. Es un niño de no más de ocho años que, con gesto alegre y decidido, sujeta una partitura a modo de batuta y marca los tiempos que tal vez corresponden a los de las partituras del atril que

aparece a su derecha.

El fondo del cuadro neutro y de colores oscuros no nos deja ver más objetos que el atril, y una sencilla silla en la que parece estar sentado el niño, tercer elemento de este retrato. La mirada de Marianito se dirige hacia alguna persona que en la misma habitación, pero fuera del espacio pictórico, observa su clase de música.

Goya ya había retratado a su nieto con anterioridad. Hacia 1808-1809 realizó un retrato del niño a los tres años en el que aparece tirando de un cochecito; este retrato se conserva en la Colección Larios, Málaga. Existe otro retrato en una colección de Lausanne descubierto hace pocos años y pintado por Goya en el año 1827, titulado Mariano de Goya y en el que se puede leer en el reverso: "Goya a su nieto, en 1827, a los 81 años de edad".

El aragonés realizó retratos infantiles en muchas ocasiones más, en ellos siempre demostró el aprecio que sentía por estos pequeños modelos. Realmente se aprecia la ternura que le inspiran los niños, observando a los niños de Los Duques de Osuna y sus hijos, o en retratos como el de Manuel Ossorio de 1788, el de Víctor Guye de 1810 y en el cuadro Pepito Costa y Bonells pintado en 1813.

A pesar de que Goya padece una sordera incurable, la música sigue formando parte de su vida y por eso también formará parte de la educación de su nieto. Se sabe que el artista asistió a conciertos y recitales tanto en la corte como en casa de sus amigos y protectores de la nobleza. Existe una carta a su amigo Zapater que nos hace pensar que Goya tocó un instrumento llamado tiple.

Se trata de una composición bastante sencilla centrada en la línea vertical del cuerpo del niño y en otra línea que cruza oblicuamente el lienzo de un extremo a otro por la partitura y el cuello del niño. Goya hace uso de una pincelada ligera y poco empastada con la que define perfectamente las formas. En la zona del cuello, concretamente en los volantes, la pincelada se hace suelta y abocetada. En este lienzo predominan los tonos oscuros en el fondo y en la vestimenta del modelo; la nota de luminosidad la ponen la camisa, la partitura y, sobre todo, el rostro de Marianito.

                   

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