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la Basílica. Esto le eximió de
la aprobación del mismo por la Real Academia de Bellas Artes, condición
que le había sido impuesta. Pero antes de empezar hubo de hacer una
prueba al fresco para demostrar que conocía la técnica.
El pintor trabajó con gran rapidez, terminando la bóveda, de
6´5×12´5 m, en cuatro meses. El fresco representa La Adoración del
Nombre de Dios y es una composición típicamente barroca en la que se
detecta el influjo de los maestros italianos venidos a trabajar a España
en el siglo XVIII.
En el centro hay un triángulo, sobre el que está escrito el nombre de
Dios en hebreo. Alrededor, situamos en distintos grupos sobre masas de
nubes, ángeles músicos que cantan, tocan instrumentos y leen partituras
musicales. No hay que olvidar que la bóveda que decoró Goya, estaba
situada sobre el coro.
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