Muestra Alegoría de la Villa de Madrid (56k) 260×195 mm.
Óleo sobre lienzo.
1810. Madrid, Museo Municipal.
Título: Alegoría de la Villa de Madrid.

A finales de 1809 el Ayuntamiento afrancesado de Madrid acuerda que se "formase por el mejor artífice que se encontrase un retrato...de nuestro actual soberano", el rey José I.

El encargo recaerá en nuestro pintor a través de don Tadeo Bravo del Rivero a quien Goya había retratado años atrás y con el que mantenía una cierta relación. La comunicación que este regidor hará de sus gestiones ante el concejo de la Villa esclarecen por qué no se hizo un retrato al uso, sino uno alegórico.

El cuadro tiene una historia muy curiosa, pues el medallón donde hoy dice "Dos de Mayo" contuvo originalmente un retrato de perfil del nuevo monarca, y llegó a ser alterado nada menos  que ¡siete veces!.

La Villa de Madrid está representada por una matrona coronada que sujeta el escudo de la ciudad, y que introduce al espectador en la composición conduciendo la mirada hacia el medallón marmóreo, sostenido por dos figuras haladas. A sus pues un perro, símbolo de la fidelidad. En la parte superior otras dos figuras haladas representan la fama, la  que sopla una trompeta, y la victoria, la  que sostiene una guirnalda. La lectura podría ser: la Villa de Madrid es fiel al nuevo rey, famoso y victorioso, cuya vida guarde Dios muchos años.

La desproporción entre las figuras haladas y la matrona y el colorido, desvaído y armonizado en una extraña gama en la que predominan los rosas, recuerdan composiciones manieristas. En cuanto a las posibles fuentes de inspiración, se han señalado la multitud de grabados alegóricos  que por entonces circulaban. Pero no hay que olvidar los abundantes ejemplos que tenía Goya a su alcance en las bóvedas del Palacio Real.

Ciertamente podemos calificar la Alegoría de la Villa de Madrid como un cuadro poco goyesco, pero al mismo tiempo e s una composición muy conseguida,  que revela el esfuerzo del pintor por agradar a la nueva Administración, ante la que supo nadar y guardar la ropa.

Los temas alegóricos mitológicos son raros en la abundantísima producción del pintor. Cabe sin embargo destacar dos obritas relacionadas con la que aquí estudiamos: la Alegoría de la adopción de la Constitución de 1812 y La verdad rescatada por el Tiempo ante la Historia como testigo. También hay que incluir en este capítulo uno de sus cuadros más conocidos, El Coloso.

                   

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