CRISIS Una tarde el amor se acaba y tanta magia se trueca en fastidiosa servidumbre y las palabras únicas son ruido para llenar vacíos. Asoma la bobería de todo ser y ningún esfuerzo logra encender de nuevo ese sol de la atracción sin límites. Todo es incomodidad y fuga para no herir, en vano, y decretar por fin lo irremediable. Lo sabido pero no aceptado. Súbditos de vanas fantasías vemos caer a tierra la pintura fervorosa que aplicamos sobre nadas que ahora sí son nada. Y lo peor de todo: el alivio que experimentamos al cancelar la dicha y eludir la trampa felices de iniciar el duelo y decir adiós, con mucha calma. JUAN GUSTAVO COBO BORDA (Colombia, 1948)