HAY VENTANAS QUE PUEDEN HABITARSE... Hay ventanas que pueden habitarse como se habita una ciudad, durante a�os. Hay escenas que encienden una vida y vidas que encienden una muerte mientras duran. Tan s�lo fue un instante. Despu�s aquella imagen fue qued�ndose atr�s y tuve la certeza de que ella misma hab�a consentido en su muerte. El sacrificio es siempre una forma de venganza. En la noche anterior �l le hab�a prometido llevarla a ver el mar. La ventanilla de un tren puede llegar a contener el mundo en un instante. Despu�s de golpearla ella cay� de rodillas ante �l, mientras �l la miraba y su mano homicida se abr�a sin querer y la piedra sangraba, se dejaba caer, se despe�aba talud abajo. Me pregunto c�mo se conocieron. En d�nde enamoraron. Si ella sab�a coser. Si habr�a criaturas esper�ndola. No pude decir nada. Asistir al fragmento de la vida de otros. Sentir la median�a de un cuerpo malogrado. Ver c�mo me alejaba y mi ojos sin tiempo quer�an estirarse, detenerse, comprender. El tren segu�a su curso. (Un hombre solo que planea una muerte en campo abierto. Alguien que casualmente miraba en ese instante por la ventanilla de un tren y lo contempla. Eso es todo.)