DE REPENTE De repente se me hace extrañísimo tu nombre, tu nombre escrito en un pupitre, esas sílabas muertas clavadas a la madera entre rayas, palomas, una mosca, una estrella, un rostro, un martillo y una hoz. Tu nombre, tu nombre hoy tan extraño, alejado de ti, aquí, perdido. Sólo tengo tu nombre en una mesa en medio del silencio, solamente esos maragatos sin sentido y todo este espacio lleno de tu ausencia. Sólo tengo mi alma destrozada encima de esta mesa. Toco la fría madera: estás ausente. No quedan huellas de ti en estas letras suicidas, nada de la mano que las hizo bajo su corteza nada de ti me queda en esta mañana sin tiempo. Por qué, por qué ahora me es tu nombre tan extraño, por qué semeja sólo un espantajo tuerto, una máscara vacía colgada de la nada, una llanura sin dios. Por qué ya no te reconozco en tu nombre. Llegarás de repente y yo ya no tendré palabras para llamrte. Tú también sentirás que algo se está rompiendo. PILAR PALLARÉS (España, 1857)