MUJER EN LA ESQUINA Ya no tienes siquiera un borbotón de llanto para llenar tus ojos... Mujer rota en la esquina, esqueje silencioso de un arbusto que fue tronco lozano, ¿qué celeste criatura se te apagó de golpe para que tú te alzaras en medio de tu ruina como un sórdido canto? El hombre te transita, socava tu amargura y abreva entre tus aguas su sed interminable; pero nunca detiene sus ojos en los tuyos, ni piensa que tú fuiste una dulce muchacha de trenzados cabellos... o una niña que amaba su muñeca, a un hermano, a un árbol, a una rosa... Mujer rota en la esquina, pregón que nos delata otros mundos siniestros donde el alma es tan sólo una palabra triste; y la sangre un charco sin transcurso; donde los ojos son torpes caminos para llegar al lodo; donde los labios son gritos en pugna y las bocas cavernas infranqueables con un manar de voz como impacientes marejadas de fuego, turbio, impuro... Mujer rota en la esquina, desgajada de los días hermosos, de los campos floridos, cuando te encuentras sola con tu antigua criatura, cuando sientes tus ojos arrasados de lluvia y no puedes llorarla, ¿qué rencor se te enciende como hermosa bandera para azotar el signo de tu vida? ¿Qué palabra pronuncias? ¿Con qué voz nos golpeas a todos los que fuimos, tal vez, fariseos? ¿Y que desden te cubre la mirada? ¿Y qué odio voraz te quema el pecho? ¿Y qué mano levantas vengativa? ¿Y qué risa nos tiras a la cara como lluvia pequeña? ANGELINA GATELL ( España, 1926 )