TODA TÚ Toda tú eres santuario, toda blanca; se ha llenado tu cuerpo de designios. Tienes la santidad de la esperanza y la paz generosa de los lirios. Toda tú eres milagro, das tu lecho de altas arenas al naciente río; enciendes en tu sangre el claro fuego y con tu carne pueblas el vacío. Toda tu, fervorosa, temerosa, frente a tu propio territorio vivo, junto a los ventanales de tu alma, bajo la blanca sombra de tu espíritu. Toda tú, niña, blanca, inmaculada, santificada en el minuto limpio; más mujer que la tierra, más fecunda, innumerable y grave como un libro. Cimiento de las horas, silenciosa; vértice de mi amor, toda camino, toda inmanchable altura, toda tiempo, inflamada de vida, toda río.