COMO SI FUERA UN RITO Como si fuera un rito dejé por las cubiertas las ropas que oprimían mi piel y mis deseos. En la quietud serena, oscura, de la noche quedé desnudo y libre en actitud de entrega. Estrellas infinitas gimieron en mis brazos y yo gemí con ellas sediento, enamorado. Estuve como un dios, minutos, tal vez horas, desnudo y voluptuoso engendrando galaxias. Los cúmulos trajeron la lluvia hasta mi pecho que fue corriendo dulce en brazos, vientre, sexo... Desnudo fui tomando el mundo que dejara y fui de nuevo el hombre de los cansados ojos y las cansadas ansias. ARIEL CANZANI ( Argentina )