LA FORMAL Ponte el pudor. Está allí, debajo del lecho junto a las ropas caídas. Dilúyelo sobre tus mejillas como si fuese un maquillaje. Alisa tu piel y ese tablero de ajedrez borracho de tu falda de cuadros. Abróchate la blusa y adopta otra vez esa actitud ingenua de muchacha formal. Ordena tus cabellos y tus prejuicios. Camina con esa dignidad desvencijada que usas los domingos para asistir a misa. Tan pronto atravieses el umbral serás nuevamente tú la pequeña burguesa incomprendida con tus veinte años de lugares comunes y tu boca repleta de palabras usadas. Serás la rutinaria. La formal. La limitada. Creerás otra vez en Dios así como antes creías en tu cuerpo, y estarás llena de moral así como antes estabas llena de mí. (...) Aquí en mi habitación quedó tu lujuria hipócrita y tu doble moral. Mañana volverás y entonces te diré las palabras de siempre: Ponte tu cuerpo quítate el pudor y las ropas y ven así, desnuda a engañarnos pensando que no hemos empezado a envejecer. MIGUEL MÉNDEZ ( Colombia, 1942 )