MASACRE EN EL DORMITORIO

Est�bamos tranquilos,
dulces y agradecidos
con nuestras simples v�sceras que nos dieron pretexto
para satisfacerlas.
Y est�bamos haci�ndolo
contentos.

Y he aqu� que de pronto,
sin previo aviso
y sin pedir permiso, todos ellos
han venido a meterse en nuestra propia cama,
aqu�,
entre nuestras s�banas,
y ponen los zapatos en la almohada
-donde pusiste el sue�o-
y amenazan quebrar la cabecera que me cost� serruchos y martillo.
No nos dejan estar,
nos registran los pelos de las ingles en busca del pecado,
sacan el c�digo y el dedet�,
la indagaci�n y los escapularios.
Yo no s�
ni me importa
si es que tienen derecho.
Me consta, nada m�s, que me son antip�ticos,
que me molestan como las agruras
y los soporto s�lo por ver si los alejo.

Son un tropel de gansos metidos en la cama,
graznan y ensucian todo con sus patas palm�pedas,
amenazan con picos y miradas
y me parece que te me acobardan.

Lo �nico que quiero es besarte completa,
y poderme acostar sobre tu vientre
y saberte feliz de estar conmigo.

Amarte sin sofisma ni ret�rica.

Llenar los dos desnudos nuestra cama.
Creo que es suficiente.

No s� qu� hacer con todos estos molestos pajarracos.
Miedo de que te lleven.
De que no nos permitan terminar nuestro abrazo.
Nos est�n estorbando.
No s� c�mo espantarlos.

Creo que ahora mismo me sacar� los ojos.



Hosted by www.Geocities.ws

1 1