VAMPIRO Tuvo ayer manos tendidas al aire, tuvo esperanza y dicha en los labios. Mas el deseo, realidad implacable, ha huido. Mirad el cuerpo l�nguido. No se asoman las estrellas a sus ojos. Y pasa la mano sobre hastio, con mirada extranjera, perdida en vagar de espectro, aliento fr�o y andar de humo, luz mortecina. Sobre la tierra desolada camina el solitario. Nadie oye sus pasos sobre la tierra desolada.