LACRIMOSA Como ave herida agito mis brazos hacia el orificio por donde huye la niebla, como ave herida grito el compás de tu nombre a la sorda tempestad, donde mis movimientos son agonía, ruego y pasión. Como ave herida caigo entre plumas ensangrentadas que mi danza esparce en círculos, muertas como nieve que cae a nuestro alrededor; como ave herida escucho el último canto de mi muerte, como el buitre extiende su pestilencia sobre nosotros, sobre la sala o catedral que acoge este roto baile, Como ave herida me alzo, te miro a los ojos y canto al morir.