LLORÉ EN SU ENTIERRO Lloré en su entierro detrás de jarrones marchitos lejos de su familia, (que ya me habían enterrado). Recordé sus nombres sus caras y sus manos un día tan cercanas, (comida del pasado). Sentí al muerto amado jugando en las noches, sin sueño ni cansancio presente a mi lado. Grité de locura al sentirme despreciada por los ojos que bebía (sin desconfiar en el mañana). En su entierro estuve como tantas veces, llorando ahora sola de luto como tantas veces, bailo, para trascender el tiempo y volver a beber su salado.