ESTABA TAN ROTA POR DENTRO Estaba tan rota por dentro, pegada con su propia sangre tan débil y frágil que al soplar la brisa sostenía una sonrisa invisible al dejarse arrastrar, y al caer del cielo ver que sin piernas ni manos mejor no se hubiera esforzado para otra vez tener que pegar. Estaba tan rota por dentro sollozando al oír los sonidos de la noche: silencio y aire. Sola al viento en la cima del mundo inalcanzable, su pensar se diluía en manos de un extraño al que mañana conocerá. Sola al viento gritaba cansada de no oír respuestas y sus plegarias, ahora letanías y mantras expulsaba su cuerpo porque: Sola al viento estaba tan rota por dentro en la cima del mundo.