RETRATO DE UN VAMPIRO AMIGO Atacado de severa melancolia parece meditar el oscuro caballero de pié, junto al umbral de la vida, traspasada ya la frontera del miedo. En una mano, la espada en la otra el corazón honesto. Mostrando a la vez la ternura y la fuerza mientras compone una música de largos silencios. Trabaja junto a la falsa tumba que envuelve su teatro incierto. Y en todas las edades que ha vivido, siempre dijeran de él: "Ya no quedan caballeros como estos".