CONFESION PRE-MORTEM Por supuesto que me hubiese gustado; Cuantas veces me imaginé que rozaba su piel; Que tocaba sus pechos; Que oía como palpitaba su corazón; Sólo, porque yo la hacia gozar. Por supuesto que me hubiese encantado; Sentir, aunque sólo fuese una vez; Que se siente al penetrar en ella; Al poseerla; Compartir el placer; Pero; Mi padre no lo hubiese permitido; Y aquí estoy; Crucificado y sin haberlo probado.