DIOS DUERME Sobre la espalda de los niños, Dios es un perro sediento que muerde a la Luna con sus ladridos, reposa sobre charcos de dolor y se abriga con las pieles sangrientas de sus heridos En las noches de Invierno Dios duerme sobre los corazones de otros dioses que escaparon robando el fuego para darselo a los hombres. Se alimenta Dios de lagrimas saladas y baña a sus mártires con la saliva gastada de sus plegarias. Dios siempre está dormido y en sus entrañas rugen la sed y el hambre, el deseo obsesivo de ser humano y liberar el amor que se aplasta bajo sus garras.