VI

 

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN

Y LÍBRANOS DEL MAL

No Nos dejes Caer en la Desatención

y Líbranos de la Inmadurez

Atención y Madurez


1. Ejercicio Inicial

a. Toma una cuchara y pon en ella dos gotas de aceite o agua. Camina con ella en la mano recorriendo todo el espacio donde estás. Hazlo ahora.
¿Lograste mantener las gotas? Ahora toma un papel (o toma una pareja si se está en grupo) y describe todo lo que viste mientras recorrías el lugar. ¿Estabas demasiado pendiente de la cucharita? Ahora vuelve a realizar la actividad.
¿Qué se requiere para mantener las gotas en la cucharita y al tiempo observar lo que está alrededor? (Basado en El Alquimista, donde el maestro afirma que «aquí está el secreto de la sabiduría»).
b. Haz una lluvia de palabras relacionadas con “inmadurez”. ¿Cuáles son las raíces de ella?

2. Reflexión

“Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden y dan buena cosecha” [Mt.13,23]. “Estén preparados, vestidos y con sus lámparas encendidas” [Lc.12,35].

En los cuentos de hadas siempre que se tiene que elegir entre dos caminos, el sabio recomienda el que parece más difícil, igual que cuando Jesús recomienda la “puerta estrecha”. Tal vez lo que quieren decir es que es mejor ir más allá de las apariencias. La tentación es algo externo que se propone para ser elegido en un momento dado y que se sabe perjudicial; pero el problema no está en lo que se propone, sino en ceder ante él, lo que en realidad es una falta de atención, de la conciencia suficiente como para cuidar las consecuencias. Así, caer en la tentación es un problema de desatención.

Detrás de cualquier reproche hubo alguna desatención. El acelere, el facilismo, el temor y la dificultad para escuchar las señales del corazón y la voz interior que anuncia la acción correcta, hacen que se caiga en el engaño de lo superficial, en la pérdida de profundidad, en el descuido de lo importante, así como en la acumulación de riquezas aparentes y en la satisfacción únicamente de sí mismo y de la imagen. Cuando se pierde de vista el propósito fundamental de la vida, cualquier guía es como un ciego guiando a otro: “los dos caerán en algún hoyo” [Mt. 15,14]. Y sin embargo, esto es algo que puede resolverse mediante la atención, la capacidad de detenerse y observar las circunstancias en un momento dado y hacer lo mejor que se pueda con todos los sentidos —también el sentido común y el de la intuición— bien despiertos. Es decir, de estar consciente, de estar presente.

Del mismo modo, si bien el mal existe afuera, el que verdaderamente puede destruir está adentro del hombre. El mal en el corazón puede ser lo que le impide llegar a su propósito, la búsqueda de apariencias, la vacilación interna, lo que estanca; la vergüenza y los juicios que habitan la mente; en general, la inmadurez.

La inmadurez puede relacionarse con los comportamientos en los que se impide el desarrollo de una parte de sí mismo. El ser humano es cuerpo, sentimientos, ideas y espíritu y estas dimensiones constituyen la unidad; pero cuando se atienden unas más que otras, cuando hay sobrevaloración de alguna (y por tanto desconocimiento de otra) surge la impulsividad, rigidez o apegos (incluso religiosos), inseguridades, o racionalizaciones y esquemas que se van fijando, impidiendo la acción correcta según las circunstancias.

Es necesario ir hacia adentro. Mirarte en el interior de tu corazón y, más allá de los sentimientos, encontrar en él el lenguaje del espíritu, el propósito de la vida que más te llena e impulsarte hacia él con atención. “Lo que entra por la boca del hombre no es lo que lo hace impuro. Al contrario, lo que hace impuro al hombre es lo que sale de su boca” [Mt. 15,11]. La atención consciente y la utilización de las habilidades que te han sido dadas, son la principal herramienta para disminuir los olvidos y la inmadurez y así, con alegría, realizar el propósito que reclama tu corazón.

3. Trabajo Individual

a.
¿Qué tanta atención prestas normalmente? Para responder esto conviene observarte objetivamente, pues por ejemplo, escuchar es un acto de atención cuando la mente se libera de ideas mientras el otro habla.
b. ¿Cómo es tu disposición frente a la vida en general? ¿Qué buscas de ella?
c. ¿Qué tipo de conceptos mantienes como inamovibles?
d. Elige la idea que más necesites trabajar del texto de Reflexión, escríbela y déjala en un lugar para que llame tu atención y puedas practicarla con más frecuencia.

4. Ejercicio Final

a.
Busca un espacio donde puedas caminar libremente. Al hacerlo, siente cada pisada haciéndote cada vez más presente. Siente todo tu cuerpo involucrado en el acto de caminar. Abraza los sentimientos y pensamientos que surjan. Siéntete totalmente aceptado en la presencia de Dios.
b. Realiza cualquier actividad durante 10 minutos, pero antes de empezar toma una respiración profunda y hazte el propósito de realizar “una sola cosa a la vez” con plena atención en lo que estás haciendo (suelta cualquier otra actividad o pensamiento mientras realizas algo).
Al ir practicando este ejercicio en tu vida cotidiana notarás que puedes desarrollar mejor y más fácilmente tus actividades, como también que irás recordando lo pendiente y organizándote mejor para ello. La atención guarda relación directa con la memoria, la eficiencia y la organización.
c. Haz una oración de agradecimiento por toda falta de atención y de madurez, pues aprendiendo de ellas abres las puertas hacia el perfeccionamiento en el amor.
 

 

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