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6ª Bienaventuranza
Bienaventurados los limpios de corazón
porque ellos verán a Dios
La
transparencia deja ver con claridad
1. Ejercicio Inicial
Mira el lugar donde estás; toma 10 minutos para limpiar y organizar lo
mejor que puedas (puedes hacerlo con tu maleta); si es posible, consigue
lo necesario para el aseo. Cuanto todo esté ordenado, mira las ventajas
que tiene el orden y la limpieza.
2. Reflexión
Se habla mucho de las máscaras de la sociedad en que vivimos, máscaras que
van desde el maquillaje, el vestir y los modales para ser aprobado hasta
la forma de actuar, de hablar, de pensar. El temor (al rechazo, a la
soledad, a la muerte, a la vida misma) llega a ser tan grande que el costo
que se paga es el de la autenticidad. Lo más absurdo es que de estas
pequeñas mentiras se llega a otras, por las que los corazones parecen
tener intenciones diferentes de las que reflejan.
La limpieza en general es señal de cuidado, de claridad, de liviandad;
deja ver lo que verdaderamente es, ni más ni menos. El corazón limpio es
evidente: en la espontaneidad de expresión a todo nivel se nota la
transparencia; en sus gestos, su postura, sus palabras, sus emociones. Es
como una copa que rebosa de abundante amor que se afianza en propósitos
profundos y duraderos. Irradia respeto, sencillez, reflexión,
incorrupción, confianza, receptividad, vitalidad, afecto, audacia,
atención. En él la comprensión y la amistad brotan naturalmente, como en
el niño.
Se pueden percibir muchas cosas de una persona en muy poco tiempo. Lo
difícil es verla objetivamente, pues normalmente la mente está queriendo
juzgar o interpretar, asociando lo que ve con lo que ya conoce. Pero quien
tiene una mirada transparente, sin expectativas, puede ver a su alrededor
también con claridad. Quizá lo que vea no se pueda explicar fácilmente,
pues a la percepción sensible del alma le queda corta la razón.
Piensa en un espejo o un cristal. Cuando está limpio refleja claramente lo
que le rodea. Lo mismo sucede cuando se trata del corazón: cuando adentro
mora Dios, también puede verlo afuera, contemplarlo en todas sus formas
infinitas. Quien se dispone a ver a Dios recibe de él iluminación y
entendimiento.
3. Trabajo Individual
a.
¿Qué temes que los otros puedan hacer o
pensar? ¿Has trabajado estos temores para poder acercarte sin
prevenciones? La confianza sincera genera confianza.
b.
¿Qué tan limpio está tu corazón? Revisa resentimientos, culpas, rechazos y
todo lo que te limita para amar.
c.
¿Qué virtudes engrandecen tu corazón?
Haz una lista de los valores que practicas y se fortalecen cada vez más en
ti y una de los que te gustaría fortalecer.
4. Ejercicio Final
Siéntate cómodamente y dale tu atención al centro de tu corazón. Siente su
latir, su fuerza, su ritmo. Imagínalo como un director de orquesta que
dicta la música para el cuerpo. Ahora, imagina que le confías la letra
para esa melodía: un proyecto, los ideales para tu vida, lo que le puede
dar un sentido profundo, y que él compone la letra y la canta para que el
resto de tu cuerpo la exprese en sus acciones. Visualiza los frutos de
esas acciones.
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