2ª Bienaventuranza


Bienaventurados los afligidos
porque ellos serán consolados

Después de la tormenta viene la calma

 


1. Ejercicio Inicial

Toma conciencia de tu respiración, del ciclo de inhalación y exhalación. Ahora inhala normalmente y al exhalar ve soltando todo el aire hasta que sientas que estás completamente desocupado. Quédate unos segundos sintiendo la ausencia de oxígeno para tu cuerpo. Al poco tiempo él mismo instintivamente no te permitirá mantenerlo sin aire, entonces inhala con fuerza y siente el efecto de esa inyección de aire.

2. Reflexión

La aflicción, perturbación emocional o debilidad esconde detrás el deseo de que las cosas cambien, de obtener resultados distintos. Si bien quedarse estancado en la tristeza puede ser muy destructivo, existen también estados de profunda conmoción que en su expresión más intensa son llamados «la Noche Oscura del Alma». Cuando has pasado por una de estas etapas, sabes de qué se trata: es la desesperanza encarnada que te conduce a un cuestionamiento muy importante sobre el sentido de tu vida; es un momento de completa confusión, donde lo único claro parece ser que la forma de vivir que hasta ahora has tenido te está agotando, que ya no es la más satisfactoria y que esperas mucho más de ti.

Pero después de toda noche llega el amanecer. A quien lo vive le sucede finalmente como al Ave Fénix, que surge de lo más profundo de las tinieblas y se eleva en las alturas. Cuando tocas fondo, ya no hay a quien culpar y estás en completa soledad; entonces tu espíritu logra ver en si mismo lo que le enceguecía y, sin nada más que perder, nacen otras opciones para recorrer; con ello surge de nuevo la fuerza de la esperanza, la del amor en el interior y del autoconocimiento; tu retorno comienza. Y siempre Dios habla fuertemente en el silencio de la noche.

3. Trabajo Individual

a. ¿Cómo es tu relación con la tristeza? ¿La permites o la distraes? ¿Hablas con ella?


b. Trae a tu mente algún momento especial de profunda tristeza y dolor (una «noche oscura del alma») que te hayas permitido vivir a solas y en profundidad. ¿Qué transformaciones trajo a tu vida? ¡Agradece por ellas!


c. ¿Hay algún problema que te esté perturbando en este momento? Tómate un tiempo de silencio, de detener conscientemente tus pensamientos alrededor de ese problema. Destina el tiempo y espacio necesarios para observar qué tipo de actitud te está pidiendo la vida que dirijas de forma distinta.

4. Ejercicio Final

Cuando estés emocionalmente perturbado, toma conciencia de tu respiración y visualiza que vas a una caída de agua suave; entra en ella con todas tus emociones y permite que te lave. Sigue el agua hasta su fuente, el manantial donde surgen las emociones. Allí detente a observar la emoción que es más importante en este momento y la acción o no-acción más apropiada ahora.
 

 

 

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