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Cierre de las
Bienaventuranzas
Alegraos y regocijaos porque vuestra
recompensa será grande en los cielos.
Pues también persiguieron a los profetas
antes que a vosotros
El gozo
desborda los límites internos y externos
1. Ejercicio Inicial
Repasa los momentos de más satisfacción en tu vida: logros, afectos,
situaciones llenas de alegría o diversión. ¿Qué sensaciones trae la
satisfacción y la alegría? ¿Cuando estás alegre, cómo actúas con los
demás? ¿Cuál es tu disposición frente a la vida?
2. Reflexión
La promesa de Jesús no es simple o pequeña sino extrema, hasta el éxtasis
de emoción o felicidad, de alegría y vitalidad plenas, como si estuviese
totalmente empapado de fuerza de Dios. La parte esencial de esa
transformación empieza por dentro, por la ruptura del ego, que es el
principal impedimento para acercarse a Dios; ir más allá de sí mismos es
albergarlo a Él y permitir toda experiencia de amor. Así entonces, toda
persecución o blasfemia enunciada en las frases anteriores, puede bien
emplearse para expandir la fuerza interior, para que cobre más fuerza y
atención.
Esta es nuevamente la invitación a ponerle el corazón a la vida. Cuando es
así, permitiendo que la inspiración guíe y el Espíritu actúe, sientes
profundamente la desunión contra la cual te mantienes firme en tu camino y
muchos por ello han sido víctimas de persecuciones que no se pueden
minimizar; se presenta el abatimiento que recuerda la necesidad de mirar
adentro de sí mismo. Al final, apoyándote en lo que es verdaderamente
esencial y nunca muere, sobreviene la expansión de tu riqueza interior;
esta idea se une a la de poder reconocer a Dios en todo y todos y así
sentirte hermano y parte del Universo y de la construcción y la cocreación
del Cielo en la Tierra: El lenguaje de paz y armonía que se instaura en el
corazón se convierte en el centro de emisión de esa misma energía para con
todo; así haces de cualquier lugar tu hogar. Esto da grandeza y una
sensación de conmoción interior extrema.
3. Trabajo Individual
a.
Retoma la historia de algunos santos o
mártires, de quien más te llame la atención. Mira en su vida la presencia
de la fortaleza y las riquezas que alcanzaron con ello.
b.
¿Has sentido la resurrección en tu vida? ¿Has vivido momentos místicos
memorables, o encuentros que te hayan marcado en tu historia personal?
4. Ejercicio Final
Utiliza tu respiración para sentir en tu cuerpo la expansión del amor
divino: haz que sea cada vez más consciente y, con ello, te harás más
consciente de cada parte de ti unificándose, sensibilizándose y
disponiéndose para la acción. Presta atención a la sencillez de este
proceso y a la presencia de un enorme poder en él y en todo lo simple que
se hace consciente y profundo. Sonríele a tu cuerpo, a cada una de sus
actividades, en actitud de agradecimiento, y siente cómo te llena la
alegría de la vida.
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