¿Y le colgaste?

"Colgar el teléfono" abruptamente antes de permitir que el otro hable es más común de lo que creemos; se "cuelga" también cuando se evade, cuando se responden preguntas con preguntas; cuando domina un ataque de rabia furiosa contra el otro dejándolo sin energía para hablar con sensatez; es lo mismo que decir "dejemos eso así" o "no quiero problemas"... es un "no quiero hablar", perdiéndose la oportunidad de contemplar el punto de vista del otro.

Y puede comprenderse que sea muy frecuente asumir esta actitud; muchas de nuestras conversaciones parecen esconder la necesidad de encontrar culpables y señalar errores, cuando irónicamente una charla profunda permite ver claramente que frente a una situación existe cualquier cantidad de posibilidades de percepción de la misma, y que para el otro es siempre una experiencia definitivamente diferente que sólo conocemos parcialmente.

¡Urge escuchar! ¡Es el mínimo acto de amor incondicional que podemos tener con todos! Tanta prevención y temor crea los afanes de la vida en los que se pierde la atención, con toda la conciencia posible, como para caer en cuenta que todos los supuestos luego de investigar resultan ser sólo eso: supuestos. Una cosa distinta es justificarse y otra, justa y amorosa, poderse explicar y abrir el espacio a la comprensión y el aprendizaje necesario para avanzar en este proceso de crecimiento en el que todos estamos.

Y tampoco se trata de reprocharse por las veces que "colgamos el teléfono" o nos dejamos llevar por el temor y la imprudencia; nuestros bloqueos no son lo único que tenemos, y regañarse cultiva el terreno de los bloqueos. Respirar profundo, equilibrando las emociones y buscando ecuanimidad, ha de ser el primer paso para recibir todo lo vivido como experiencia, para comprender y llegar por fin a conocer sin juzgar, y que nuestros actos sean cada vez más amorosos y la felicidad brote de la paz que sólo se alcanza desde el corazón.

 

Anexo

Extracto de un texto de Jorge Luis Borges

"Con el correr de la conversación he advertido que el diálogo es un género literario, una forma indirecta de escribir. El deber de todas las cosas es ser una felicidad; si no son una felicidad, son inútiles o perjudiciales.

A esta altura de mi vida siento estos diálogos como una felicidad. Las polémicas son inútiles; estar de antemano de un lado o del otro es un error, sobre todo si se oye la conversación como una polémica, si se la ve como un juego en el cual alguien gana o alguien pierde. El diálogo tiene que ser una investigación y poco importa que salga la verdad de uno o de boca de otro.

Yo he tratado de pensar al conversar, que es indiferente que yo tenga la razón o que tenga razón usted. Lo importante es llegar a una conclusión y de qué lado de la mesa llega eso, o de qué boca, o de qué rostro, o desde qué nombre, es lo de menos".

"Tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que se habla;

dos oídos sin cerrojos que no cesan de captar,

dos cerrojos en la boca, en los labios y en los dientes,

para tener tiempo de pensar antes de hablar".

 

MiniEcV

El ejercicio de "Gorras de Pensar" de la Gimnasia Cerebral incrementa la percepción auditiva y también estimula puntos energéticos de todo el cuerpo que se encuentran en el lóbulo de la oreja.

Para notar mejor los efectos de este ejercicio, primero toma un momento de silencio para escuchar atentamente tanto como sea posible; luego, haz el ejercicio:

Toma el lóbulo de la oreja (los dos al tiempo) con los dedos como pinza, el pulgar afuera del lóbulo y el índice y corazón unidos por detrás y presiona muchas veces a lo largo del lóbulo; luego, hala la parte superior hacia arriba, la media hacia atrás y la inferior hacia abajo como abriendo el oido; dobla la parte superior hacia adentro y afuera.

Después vuelve a escuchar en silencio...

 

 

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