Vida Nueva

La terminación de algo se hace total cuando es externa, materialmente en su mayoría,

e interna, cuando logramos soltar y dejar en el pasado.

En ocasiones se hace difícil dejar el pasado atrás

cuando sentimos que lo vivido no ha sido pleno,

ó que sí ha sido pleno y el presente no lo es lo suficiente como para centrarnos en él.

 

En ésta época navideña de agradecimiento y alegría, y de Año Nuevo de comienzos y ciclos que terminan de alguna manera, surge un especial ambiente para recapitular o examinar o evaluar el tiempo que finaliza, de modo que se pueda comenzar en una total disposición de encuentro con lo nuevo. Nos vemos ahora y hace un año y detectamos cambios —y siempre los hay—, revisamos las experiencias y, como la mejor alternativa para aprovecharlas al máximo, tomamos conciencia de sus enseñanzas, por lo que valió la pena vivirlas. Nuestro Ser ahora está enriquecido con todo un año de instantes...

 

Todo pasa por algo... Muy en el fondo tal vez, nuestro espíritu escoge el camino que se traza para obtener sus aprendizajes y crecer, evolucionar. Y el mundo y su dinámica resultan más claros cuando al corazón lo ilumina el Amor, en medio de la paz y el mayor silencio interior posible, en ausencia del juicio de "bueno" o "malo" que normalmente se relaciona con la emoción que acompaña las circunstancias y no con su sentido.

 

Es desde ese punto de vista que vale la pena observarlo todo. No queremos ver lo que no nos gusta, cuando se interpone algún reproche o deseo de que hubiera sido diferente. Y sin embargo, se puede estar en absoluta Paz, porque todo ha sido, es y será hecho de la mejor forma posible en su momento, si se considera el 100% del contexto; porque somos seres en crecimiento permanente; porque cada uno tiene su camino trazado desde su interior a partir de sus convicciones, creencias, deseos...; porque al final nada es juzgable y todo es ganancia.

 

Así, tal vez encontremos más de una situación confluyendo en la enseñanza de vivir con más Conciencia en el momento presente. Y qué esperamos para hacerlo? Observar una experiencia, aceptarla totalmente como si fuera una historia entretejida especialmente para transmitir un mensaje, darle desde ahí un sentido profundo y agradecerla, puede ser un buen ejercicio. Soltando el pasado y avanzando más livianos y dispuestos a actuar como verdaderamente lo deseamos y a recibir tanto cuanto la vida quiera regalarnos, es también participar del encuentro con el maravilloso eterno presente que es la Vida.

 

Si lo esencial es visible al corazón

ha de ser liviano, liviano, suave... sutil

Adentro y afuera, sin espacio concreto

en todo lugar... siempre...

 

 

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