Vivir Con Sentido Personal

Una vida rodeada de normas, deberes, códigos, incluso propósitos, tiene la costumbre de buscar (y encontrar) algo o alguien que diga qué hacer. (Muchas personas se alejan de la Iglesia Católica porque viven en ella una "falta de libertad" y cambian su camino por otras miles de fórmulas para alcanzar sus deseos, que van desde rezos, velas y cartas de Tarot hasta creencias y mandatos limitantes, autoreproches, dependencias... ¿No es la misma situación desplazada?).

La respuesta a "qué quiero yo" implica quebrar "la imagen que siento que tengo que dar de mí", pues ella anda de la mano del "tener que ser", "tener que hacer", deber... deber... deber... Sabemos que cuando se desconfía de la capacidad del otro para cumplir alguna tarea muchas veces se despierta efectivamente incapacidad. Desconfiamos de nosotros mismos en tanto permitimos que las decisiones sigan el "deber ser" social, ¡y esto sucede aún más de lo que se cree! Y es que tiene sus ventajas someterse a las normas y creencias sociales: no pensar, no enfrentar, evitar conflictos internos y externos, evitar la desaprobación y por tanto mantener la compañía y alianzas... Tal vez en el fondo no nos sentimos acompañados de nosotros mismos... no queremos estar con alguien a quien se le ve (¡señala!) su incoherencia, ambivalencia... fealdad... creemos entonces no poder escuchar nuestro corazón o que hacerlo no sea tan buena idea...

La libertad está en un espacio interior. "Conocerse a sí mismo" es una tarea útil tanto para el aprovechamiento de las potencialidades personales como para la verdadera comprensión del significado de la diferencia, del sinsentido de juzgar, del sentido de la vida, para poder entonces seguir la "Leyenda Personal". Aceptarse es estar en paz consigo mismo; es también confiar en sí mismo y dejar de controlarse como para poder escuchar y mirar hacia afuera sin pretender cambiar algo para que funcione según la forma personal de creer que funciona. Quien reconoce su propia diferencia la ve en los otros y comprende que lejos de "tener que" tener o ser, todo recurso y potencialidad puede aprovecharse. Con esta comprensión, sabemos que cada ser es un universo infinitamente extenso, único e irrepetible. Que en cada uno hay un maestro...

Muchos maestros y Maestros, orientadores y guías, invitan a la experiencia de vivir la Propia Vida — apropiándose de ella— para que cada quien encuentre su camino. Eliminar todo tipo de separación, prejuicio y juicio es algo que llega naturalmente con la disposición de tomar la vida a cada momento, aprendiéndole, fluyendo con cada cosa, persona, momento y lugar, sin que algo, pasado, presente o futuro, se vea como mejor ni peor. Pues cada quien en su camino vive con sentido personal. Y para poder ser dos o más, primero se es Uno.

 

MiniEcV

"No hay dos granos de arena iguales". Observa: cada segundo que respiras el aire cambia; cada instante, por más que parezca similar al anterior es muy diferente, y aunque sólo cambie en lo más mínimo, un sólo detalle hace que todo el contexto sea diferente. Cada palabra es diferente para cada persona; cada gesto... cada persona en sí misma es muy distinta (y aunque esto se diga mucho, si fuésemos lo suficientemente conscientes de ello dejaríamos de suponer y de creer que sabemos cómo es el otro)... cada intención... ...cada lugar...

Saber que "no se sabe" es crear la disposición para enfrentar la vida con el espíritu de un niño fascinado con el misterio que se tiene en frente por descubrir. Así, se pregunta, se deja de suponer, se disfruta todo lo nuevo, se aprende... se crece. Se descubre cada vez más de la verdad interior que guía la toma de decisiones.

Elige una situación que creas conocer en profundidad, o a una persona, o un tema; destina tiempo a investigar sobre él o ella; pregunta por puntos de vista de otras personas sobre un mismo hecho sin corregir o modificar algo en sus respuestas, sólo por el simple ejercicio de ver lo que otros ven...  

 

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