¿...Olvidar...?

El dolor resulta algo de inmenso valor, de gran contenido en información para cada cual sobre sus bloqueos. Duele lo que toca el orgullo, lo que despierta temores... Duelen los apegos cuando se desprenden. Duelen las rigideces...

Puedes recordar algo que te resulta doloroso e ir más allá del dolor —bajo la conciencia que muchas veces el dolor ¡Ya No está! ... a menos que se evoque, ¡claro! Otra cosa es el sufrimiento, la extensión o mantenimiento de recuerdos dolorosos, que con su alto contenido emocional, asocia las situaciones con otras ya vividas o vistas y provoca de alguna manera reacciones similares, entrando en el círculo vicioso de reaccionar igual con resultados similares justo cuando un sólo cambio en el comportamiento bastaría para entablar una relación diferente.

Sabemos que el dolor es una señal de alarma que, generalmente, tiende a ser silenciado con alguna "buena aspirina". Silenciado; no resuelto. Si se reconoce el dolor como la expresión de un bloqueo interior, conviene darle la atención que solicita e incluso Hablar con Él, investigar qué puede estar señalando; cumplida su misión, se libera.

Queriendo lo que se rechaza es la única manera de sanar; querer es apreciar... apreciar su valor... Todo cuanto requiera ser liberado, físico, emocional o mental, aparecerá tarde o temprano; no se hace necesario andar buscando "viejos dolores": el presente basta, para poner en práctica lo que la experiencia ha enseñado y aprender aún más. Al final, lo único esencial es permanecer alerta, con todos los sentidos despiertos, incluida la intuición, para percibir bien la actual realidad.

Estar Alerta: consciente y con tranquilidad, ¡no prevención! Ecuánime. Sin programaciones: con la disposición de recibir y dar.

A que será más adicta la humanidad:

al consuelo que se adquiere a través de dar brillo al sufrimiento ante los demás,

o a la nostalgia,

la profunda y melancólica añoranza de los mal llamados "tiempos mejores",

como si la satisfacción del momento hubiera estado en la situación que la rodeaba

y no en el corazón que la sintió!!!

...recordemos vivir, no pretender revivir...

Dejar de sufrir es una actitud interior.

 

MiniEcV

Como ejercicio, destina 5 minutos diarios, ojalá más, para sentarte cómodamente y con los ojos cerrados, la lengua haciendo contacto con el paladar superior en la unión con los dientes y la mano derecha en el corazón... toma conciencia de la respiración respetando su ritmo y al cabo de un momento, evoca el sentimiento de Gratitud!

Sólo el Amor Incondicional conoce la sabiduría...

 

 

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