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La
Verdad
Más
allá de ser una forma de actuar, honesta o sincera, la Verdad es un
estado del Ser. No es una norma; es un sentir, una forma de vivir que
provoca naturalmente el acto de decir la verdad. Desde ahí, la Mentira
(no "grande" o "piadosa" sino mentir) aleja del estado
de verdad y por tanto del conocimiento, de la oportunidad de "mirar
hacia afuera" (poder salir de sí mism@) y desde otros puntos de
vista, entre otras cosas...
Al
mentir, la mente va hacia un lado y el corazón hacia otro, por lo que se
requiere más energía; por un lado, para invertirla en mantener una
expresión física forzada, en especial facial, que esté de acuerdo con
lo que se dijo; y por otro, porque la mente necesita atender bien a la
historia que se armó para ser coherente con ella en un futuro. Este
proceso produce un desgaste además del "corto circuito" entre
la corriente de las ideas y la de los sentimientos, corto que el cuerpo
reconoce, siente y memoriza. De hecho, en los niños puede verse con más
claridad cómo nos afecta la incoherencia: Un factor generador de
Hiperactividad es la incertidumbre e inquietud ante la dificultad para
interpretar algunos mensajes de los adultos, en los que el contenido de
las palabras no corresponde con el del sentir.
La
ambivalencia a la larga repercute en la pérdida de confianza en sí
mism@, que se restablece cuando la comunicación entre mente y corazón es
coherente y fluida, es decir, a través del firme propósito de expresar
la Verdad... de Ser Verdad.
MiniEcV
Tenemos
nuestras diferencias y también el derecho de generar a nuestro alrededor
un ambiente agradable y conforme con nuestros deseos. Decir lo que
sentimos, cuando lo sentimos y en forma clara y respetuosa, como por
ejemplo a través de los "mensajes Yo", contribuye a la
verdadera Corrección Fraterna, no sin antes reflexionar si la actitud del
otro es en realidad una molestia que el otro deba observar y/o más bien
que Yo necesite comprender. Se trata de describir, no de Juzgar. Y de
aprender, no de justificar.
Mensajes
Yo:
"Cuando
tú..."
: Ser específico en el lenguaje, eliminando el uso de totalizaciones o
generalizaciones, tales como Siempre, Nunca, Nadie, Todo, Todos, etc.,
permite la observación de LA ACTITUD que se requiere, sin llegar a juzgar
a toda la persona por un acto y facilitando el acceso a la reflexión y el
aprendizaje.
"Yo
siento..."
: Se comunican los sentimientos y percepciones PERSONALES, y por tanto
injuzgables. Permite asumir las reacciones a las situaciones y apropiarse
de ellas, al tiempo que se habla con el corazón.
Y
así es muy diferente decir "es que me pone de mal genio tu
criticadera" o "es que tu todo lo criticas" a "cuando
tú me criticas yo me siento... ".
La
emoción sola enceguece o, al menos, obnubila, y permitirle tomar "el
mando" aleja con gran facilidad de una verdadera comunicación; lo
mismo sucede cuando la mente actúa sola. Integremos cuerpo, corazón,
mente y espíritu para comunicarnos, y esto es también salir de todo
chantaje, culpa o reclamo, y extraer lo mejor de cada situación orientándola
hacia el equilibrio, el aprendizaje y, por supuesto, el Amor.
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