|
Al
Ritmo del Mar
Se
dice que los Alquimistas en su empeño por Transmutar el plomo en oro,
encontrar el elixir de la eterna juventud y la Piedra Filosofal, hacían
de cada paso del proceso el arte mismo de la Alquimia: la disposición y
dedicación a su tarea ya de hecho traía comprensiones y logros que en sí
mismos eran una valiosa parte de la meta que pretendían. Esto es, cuando
se logra separar el interés por el resultado y se despierta el interés
por el momento.
Haz
el siguiente ejercicio: por un rato, imagínate pescando en una barca con
luz de luna en medio del mar... un buen abrigo para el frío de los
inesperados vientos, el cielo totalmente estrellado, luces sutiles que se
encienden en el agua con el movimiento... tienes una caña sencilla con
una buena carnada en el anzuelo y su pesa... En una buena pesca, el
resultado es tan importante como el proceso: sostener la caña atento a
cualquier repentino movimiento para hacer uso de la pericia... y mientras
tanto, el silencio, la quietud y la inevitable inmersión en la
profundidad del océano... Imagínate esa aparente quietud y por unos
segundos vívela ahora... tu cuerpo comprende el lenguaje y al aplicarla
al lugar y actividad en la que estás, observa cómo provoca que dirijas
tu atención a gran cantidad de elementos antes desapercibidos... toma
conciencia de lo que la sóla imagen puede evocar en tí en este
instante... el silencio que ayuda a que te detengas, observes y sientas el
momento, este momento con su riqueza, con sus detalles, con su valor en sí
mismo... y entonces podrás dejar de correr, de preocuparte y detenerte
con la alegría de saber que en cualquier lugar, como dicen algunos en
Oriente, puedes sentir que "ya estás en casa", disfrutando de
este aquí, de este ahora, a otro ritmo, con conciencia y amor.
Así,
desprendiéndose del interés por el resultado, todo se hace más
eficiente, agradable y sin pesos en la espalda; así marcha nuestra
"Alquimia personal" en la que un segundo de plomo se convierte
en un Segundo de Oro...
|