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LA VERDAD EN LA TIERRA

 

Operación Rapto

Santiago, 16 de Julio de 2000.

En una inesperada adhesión pública a la cuestionada tesis del secuestro de terrícolas por extraterrestres, un respetable médico de California- Roger Leir, 63 años, cirujano del Colegio de Medicina del Pie de San Francisco- declaró haber extraído " implantes alienígenas" del cuerpo de 6 pacientes. Y más aún, en el simposio 1996 de la  MUFON- Mutual UFO Network, famosa entidad ufológica norteamericana- exhibió 3 de esos pequeños e ignotos objetos que "podrían ser transmisores con los que los ET monitorean o controlan a los abducidos", según dijo. El asombro fue mayúsculo, porque- de confirmarse su audaz versión- ésta sería la primera evidencia concreta de la existencia de criaturas venidas de otros mundos.

Dicho de otro modo: si las presuntas prácticas quirúrgicas ET sobre seres humanos- muy reiteradas en los testimonios de abducción- fueran probadas a través de la plena admisión científica de que esos "implantes" son los que Leir asegura y no un fraude, por fin sabríamos que no estamos solos en el universo. Pero eso aún no ocurre, o al menos no se ha dado una respuesta oficial a tan apasionante enigma.

Hasta hoy lo único probable es que el doctor Leir, a instancias del ufólogo e hipnólogo Derrel Sims- un ex terapeuta de la CIA con más de 200 casos de abducción investigados-habría extirpado dos aparentes "ganchos metálicos" del pie derecho de una mujer, y uno de la mano izquierda de un hombre. Ambos eran pacientes de Sims y, como se quejaban de dolores en esa zona, éste les recomendó sacarse radiografías: ahí se veían los minúsculos cuerpos extraños que Leir retiraría, bisturí mediante. Y entonces habría ocurrido algo insólito: aun bajo fuerte anestesia, los dos pacientes expresaron un sufrimiento anómalo- y luego demasiado alivio- al sacárselo esas raras "grampas" subcutáneas.

Leir cuenta que él " ya estaba sorprendido desde antes, porque ni en el pie ni en la mano había rastros de intervención quirúrgica. Ergo ¿cómo entraron ahí esos pedacitos de material duro?" Su siguiente sorpresa - dice- fue observarlos con lente de aumento: "parecían tener un núcleo de hierro, pero rodeado por una masa gris oscura de naturaleza orgánica, elástica pero tan resistente que no pude cortarla ¡ ni con un escalpelo para huesos! En treinta años de cirugía quité toda clase de cosas de los pies de la gente, pero jamás vi nada igual a esto".

Después, mientras Leir operaba a otros cuatro pacientes con similares molestias y - detalle esencial a esta altura- con las mismas pesadillas de abducción ET que los dos primeros, Sims habría enviado los "implantes" al Laboratorio Nacional de Los Alamos y al Instituto Tecnológico de Nuevo México para su análisis oficial. Según ellos, los resultados iniciales habrían rebasado todas sus expectativas. Leir asegura que "los expertos que revisaron esos objetos con microscopio electrónico vieron una especie de circuitos electrónicos amalgamados con sustancias biológicas, algo incomprensible para nuestra ciencia". El resto es aún más fantástico: Los "implantes" tendrían unas terminales nerviosas artificiales que, conectadas a las humanas, de algún modo podrían influenciar el comportamiento del cuerpo "invadido". Y más aun, las mismas fibras nerviosas naturales habrían sido sustituidas por otras "¡que no pertenecen al área anatómica en que están!", exclama Leir, azorado no solo ante la ausencia de cicatrices, sino además ante la falta de la típica inflamación que irrumpe apenas nos clavamos una simple espina.

De la mano del segundo "implantado" habría salido un triangulito chato y forrado en queratina, un material presente en la piel, el pelo y las uñas, pero no dentro del cuerpo. Este sujeto- Pat Parinello, un texano que jura haber sido "herido" por un ovni en su infancia- fue interrogado bajo hipnosis por Sims y otros ufólogos de la  MUFON, " recordando" así viejas imágenes ocultas en su subconsciente. A los seis años dormía plácidamente en la granja paterna, y de pronto lo despertó " una cruda luz en la ventana", cuenta hoy. Luego, sin saber cómo, habría aparecido " en un sembradío de batatas, frente a un trompo luminoso de solo 46 centímetros de diámetro, y al estirar la mano izquierda sentí un dolor intenso y una explosión, y me desmayé". Según su madre, Pat amaneció vomitando y, aunque no estaba lastimado, en su cama había manchas de sangre. Y eso no es todo. Cuando Pat ya era un adolescente, toda la familia Parinello habría visto " una aeronave de cuarenta metros de diámetro con tres círculos dentro y un círculo mayor" sobre el techo de su casa. Una hora habría permanecido el ovni allí, yéndose sólo cuando Pat- "como tranquilizado por una orden telepática", dice él- salió al campo y agitó los brazos.

         Apoyados en relatos como éste e "implantes" en mano, Leir y Sims arriesgan dos fabulosas deducciones. En principio, esos misteriosos "sensores" podrían haber sido injestadas en miles- tal vez millones-de seres humanos, a los que después los ET visitarían para hacerles un chequeo clínico o un "service" tecnológico. Por otro lado, la membrana de los "implantes" de metal parece neutralizar las defensas de nuestro sistema inmunológico ante los cuerpos extraños. Y si nuestra medicina lograra descifrar ese " milagro biológico" capaz de vencer el temido rechazo durante los transplantes de órganos, ¿cabe alguna duda de que la salud humana daría un increíble salto hacia adelante? Según Sims, un laboratorio de Houston, habría estimado que la envoltura de los "posibles microchips" estaría hecha con la propia sangre del "implantado"... antes de ser intervenido quirúrgicamente. Una vez más: si en la tierra fuera posible hacer algo semejante, podría ponerse cualquier cosa en el cuerpo humano, desde un corazón mecánico hasta huesos de aluminio. Según Leir, tres patólogos- cada uno por su lado y sin saber de los demás- habrían determinado lo mismo, observando que "en la sanguinolenta membrana se advierten unos gránulos marrones constituidos por pigmentos oxigenados de glóbulos rojos".

         Expuestos a la luz ultravioleta, los "implantes" adquirirían un inexplicable brillo verde fluorescente. Y mirando bajo luz negra la epidermis de los "implantados", ésta mostraría ciertos "parches invisibles con luz normal" que- siempre a juicio de Leir- serían apósitos curativos postoperatorio o quizá inéditos regeneradores celulares. Los ufólogos de la MUFON admiten estar ante "una nueva herramienta para indagar el enigma alienígena", pero se muestran tan prudentes como los de la NASA, que aún no se expiden sobre esta- de ser auténtica-conmocionante revelación de que los ET no solo están aquí, sino que además experimentan con nosotros.

 

Extraído de Revista Conozca Más
por Sandra Frohike

    

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