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Viaje al observatorio Compact Array (cerca de Narrabri) y Monte Kaputar |
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Compact Array |
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Relato contado por Estela. |
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| Salí de Sydney el viernes a la tarde con Anne Green, viajamos en avión, todo bien. El taxi del observatorio ya nos estaba esperando, el tipo nos paseó un poquito por Narrabri para que veamos una obra que estaban haciendo, lo cual me vino bien asi conocí un poquito del pueblo, y después seguimos para el observatorio. En el camino vi un emu, el primero desde que estoy acá. Al otro día empezamos las observaciones a las 2 de la tarde. Como quedamos en que a la noche me quedaba yo, me fui a dormir a eso de las 16:30, y justo que le iba a dejar un cartelito a Julián (que viajaba después en auto con los venezolanos Raquel y César), cayeron todos. Justo, porque no había quien los recibiera. Así que les mostré el lugar, porque ninguno lo conocía, y como a la hora me fui a dormir. Julián me acompañó, y nos levantamos a las 10, nos dimos un baño, cenamos y nos fuimos a reemplazarla a Anne. Julián se la bancó conmigo toda la noche, pero se hizo una siestita en un sillón. Yo le di de corrido. | |||
Compact Array |
Estela en la sala de control |
Estela en la sala de control |
Sala de control; al fondo, las antenas. |
| Al otro día temprano vino Anne a reemplazarme,
así que dormimos toda la mañana y nos levantamos para comer.
Despues de comer, un astrónomo jubilado muy capo que estaba allá
nos llevó a conocer otro observatorio que había montado ahí
cerca: un interferómetro óptico, llamado SUSI. Fuimos con
Raquel y César y también con un pibe italiano que había
estado observando antes que yo. Es impresionante el laburo que hizo ese
tipo, y casi sin apoyo. Son varios telescopios de los comunes (con espejos)
puestos en línea, entre las dos puntas hay como 600 metros o más,
y la luz de las estrellas que captan se centraliza en un solo lugar a través
de espejos, entonces todas las entradas de luz (de cada telescopio) interfieren
entre sí.
Bueno, dejando de lado la parte técnica, a la tarde volví a ayudarla a Anne, y a eso de las 8 me fui a dormir. Reaparecí a las 11 para cenar y de ahí fui a la sala de control, a cubrir el último turno que me tocaba. Otra vez Julián vino conmigo. Me llevé algun susto a las 4 de la mañana porque pensé que había metido la pata (tenía que haber observado una estrella, me olvidé y cuando me acordé pensé que ya se había puesto; pero no, todavía estaba bien alta sobre el horizonte), y fueron unos 5 minutos de producción intensiva de adrenalina que me sirvieron para aguantar despierta el resto del tiempo. Por suerte, lo que hice estaba bien. Anne cayó pasadas las 7, ya había salido el sol, así que fuimos a desayunar y de ahí nos fuimos a dormir hasta el mediodía.
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Julián en el comedor. |
SUSI (interferómetro óptico) |
Dos canguros |
Arturo (sorete de canguro) |
| Lo notable fue que al ir a la sala de control
(a la noche) y al volver (a la mañana tempranito), el caminito estaba
lleno de canguros. Pero plagado! Cuando nos acercábamos, salían
corriendo. Bah, saltando. También teníamos que andar con
cuidado porque había una víbora venenosa dando vueltas por
ahí, que parece que varias veces había aparecido adelante
de la puerta de la sala de control.
Ese mediodía nos levantamos, almorzamos y entre que arreglamos las cosas, pagamos, etc., terminamos saliendo después de las 15:30. Pasamos por Narrabri, se nos fue bastante tiempo comprando la comida para la noche y la mañana siguiente (porque sabíamos que en el lugar donde íbamos a parar no hay comida), y seguimos para el Parque Nacional Monte Kaputar. |
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Monte Kaputar |
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Ninghdoo Caravan Park |
Raquel |
Andrés |
César |
| Me decepcionó un poco ese paseo. En realidad, vino mal barajado de entrada. Allá tienen dos cabañitas, pero como estaban ocupadas cuando quisimos hacer la reserva por teléfono, nos ofrecieron a cambio unos "caravans" (casita rodante). Dijimos que sí, pensando que iba a ser algo bien puesto, bien armado para los turistas. Eran de terror!! Por empezar no estaban dentro del Parque Nacional sino en las afueras (en un lugar llamado Ninghdoo), así que el paisaje por ahí era hiper insípido. Lo más llamativo que teníamos cerca era un gallinero donde había un pavo real. Y los caravans... como decía Inodoro Pereyra, "no haberá lujo pero tampoco es limpio". Como llegamos de tarde, lo único que hicimos fue comernos un asado e irnos a dormir. | |||
Pavo real |
Raquel |
Andrés |
César |
| Al otro día salimos apenas salió el sol y nos llegamos hasta el parque. Eso sí que fue otra cosa: a la hora de andar, en el corazón del parque y a 1 km de la cima del Kaputar, encontramos las cabañitas. Qué distinto hubiera sido quedarse ahí. Los paisajes que vimos fueron lindos, pero comunes. Nada que nos deje con la boca abierta. Creo que había otras cosas como el cráter de un volcán, un campo de lava, una cascada, pero había que caminar para llegar, y no nos daban los tiempos. César no quería manejar de noche por la ruta, y tampoco quería ir muy rápido, así que a eso de las 10:30 ya estábamos de nuevo pasando por Narrabri. Lo que me gustó es que además de haber visto canguros a patadas (por la cantidad, no por ninguna actitud que hubieran tenido :), vimos 3 o 4 emus y un wallaby. | |||
Un aplauso para el asador!! |
Julián |
Cima del Monte Kaputar |
Vista desde el mirador Doug Sky |
| La vuelta fue tranquila pero larga. Viajamos todo el día, y llegamos a Sydney a la noche. Paramos unas cuantas veces para tomar un cafecito o para comer, y en una de las paradas Raquel se dejó la cartera. Se dio cuenta cuando ya nos habíamos alejado como media hora. Hubo que pegar la vuelta, pero por suerte la recuperó. Un cliente se la fue a llevar a la dueña del bar. Y la mujer ésta, cuando la vio entrar a Raquel le dijo "te estaba esperando". La cuestión que eso nos demoró una hora fácilmente. En el camino, justo estaban arriando unas vacas, y las llevaban por la ruta! Así que los autos tenían que estar esperando a que se abran un poco. Lo malo fue que las tuvimos que pasar dos veces, por lo de la cartera. | |||