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SUPER-HINDU-MAN |
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�es un p�jaro? �es un avi�n? no... es el h�roe de nueva delhi |
Vale, a lo mejor nos hemos pasado un poco con el cartel, sobre todo porque no
existe una segunda parte de las aventuras del superhombre por excelencia realizada en la
India. "Ah, �pero existe una primera?". Pues por supuesto que s�, de
no existir no perder�a el tiempo d�ndola un repaso, y me entretendr�a retocando otros
carteles.
Si nos referimos al cine y pasamos por alto el Taj Mahal y las vacas, desde
siempre la India se ha caracterizado por ser el lugar del mundo donde m�s pel�culas se
realizan al a�o. Aunque estemos acostumbrados a no encontrar ning�n t�tulo de este
pa�s en las carteleras (bueno, alguno que otro, pero con el sanbenito intelectualoide de
esas cintas en las que se ve la hierba crecer) , esto no significa que los USA y resto de
pa�ses occidentales sean los que m�s pel�culas fabrican. Lo que ocurre es que las
distribuidoras y el sentido com�n ningunean cintas de pa�ses como el que nos ocupa en
este espacio. Y m�s a�n cuando lo que se rueda es un refrito de un �xito internacional
del pa�s del Whopper. Y as� nos encontramos con el Superman de la India. La pel�cula
que nos ocupa no pretende ser una parodia de las aventuras del hombre de acero, sino m�s
bien una versi�n para que los hind�es vean de cerca como un simple currito del Delhi
Planet (co�e, no suena esto tan mal...) vecino suyo quiz� no pertenezca al pais del
Ganges sino m�s bien de uno de otra galaxia. Bueno, y despu�s de estos inservibles
proleg�menos, met�monos en faena.
La
peli comienza con unas panor�micas de un supuesto planeta, Ktypton, muy
convincentes, b�sicamente porque son las mismas que las del Superman de Richard Donner.
Pero el pr�stamo no acaba aqu�, ya que la m�sica tambi�n es la de la cinta
original, de John Williams, durante toda la pel�cula. De los planos del bonito y
futurista paraje interestelar, pasamos a los que nos presentan al Jor El de marras (en la
imagen de la derecha), a la saz�n padre del superh�roe y �nico individuo que parece
darse cuenta de que al planeta en que vive le quedan dos telediarios. As� se lo hace
saber al Consejo de ancianos del planeta, un nutrido grupo del Inserso hind� ataviado con
togas de los m�s vivos colores, del malva al rosa, que, como es de esperar no le hace el
m�s m�nimo caso. Es por ello por lo que pone esa cara de mosqueo, y ni corto ni perezoso
convence a su mujer para pillar por banda a su reto�o para enviarlo al espacio exterior y
salvarlo as� de la debacle Kryptoniana. Para tal misi�n, embarcan al peque�o superman
en una c�psula espacial, prodigio t�cnico realizado a base de papel de aluminio y
cartulina, protegido en el interior dentro de una cesta de mimbre, materia de origen
alien�gena, como es por todos conocido.
La
c�psula despega y vemos c�mo en ese preciso instante Krypton explota. Esta escena es
todo un prodigio en cuanto a FX se refiere. El que sean de nuevo im�genes originales del
Superman yanqui no tiene nada que ver, por supuesto. Y tras atravesar la galaxia, la
c�psula pretecnol�gica se estrella en suelo hind�, concretamente en el jardincillo de
una pareja de avanzada edad a la que se le ha pasado el arroz para tener descendencia.
Tras el susto de ver un ni�o dentro del cr�ter que crea el aterrizaje, los Kent (esa
pareja agitanada de la izquierda) aprovechan la ausencia de testigos para apadrinarlo y
traer a la casa alegr�as sin fin. El ni�o recibe el nombre de Shekkar, muy popular en la
India para bautizar a cr�os venidos de otros mundos, y no tarda en demostrar a sus padres
adoptivos sus megapoderes. As�, una tarde en la que el se�or Kent se entretiene regando
el jard�n, el peque�o Shekkar agarra la manguera y, sin muestras de esfuerzo alguno,
consigue doblarla.
Desconocemos el material con que se fabrican el la India las
mangueras, pero vista la cara de los padres terr�colas de Superman, m�s que asombrados
ante la proeza f�sica que presencian, suponemos que est�n hechas de titanio. Es por esto
que ya no les coge por sorpresa que el chavalito levante el coche de pap� cuando una
rueda se pincha, total, qu� es un coche de 2.000 kilos comparado con una manguera.
La
necesaria elipsis temporal nos deja sin ver a Shekkar desarrollando sus poderes hasta que
el peque�o alien�gena se transforma en un teenager (el personaje de la foto de la
derecha no es Manzanita, sigue siendo Shekkar). Adem�s, sus padres adoptivos se
convierten en los padres m�s chachis del vecindario, y organizan meriendas para que los
vecinos disfruten contemplando las proezas del muchacho. De este modo, todos aplauden y
vitorean a Shekkar una tarde, despu�s de que �ste se marque un baile breakdance a ritmo
del Billy Jean de Michael Jackson (visto lo visto, me da a m� que el rey del pop
no ha recibido ni una rupia por contribuir a la banda sonora del film). Y como nuestro
amigo Shekkar no iba a estar las 24 horas haciendo cucamonas, sus padres le apuntan a la
escuela. Entre clase y clase sigue dejando a todos con la boca abierta con sus super
poderes. As�, en una excursi�n del centro escolar en el que Shekkar se deja los codos, y
anticipando la publicidad de "�l no lo har�a", los profesores encargados de
dicha excursi�n se olvidan del chavalillo. Pero como nuestro protagonista es un fiera, se
pone a correr como un loco detr�s del tren y consigue adelantarlo sin esfuerzo, total, es
un superh�roe en ciernes y en la India lo del dopping no se lleva a rajatabla.
La
escena se las trae, y es que filmando desde detr�s de Shekkar y con el tren avanzando en
segundo plano se disimula algo el que el tren va mucho m�s deprisa que el jovenzuelo, que
corre a velocidad normal. Pero alabemos el trabajo de los responsables de la cinta,
dejando a la imaginaci�n del espectador el desarrollo de la escena, que ha de presuponer
que Shekkar es un monstruo de la velocidad.
Y
qu� ser�a un h�roe sin su amada. La periquita de la izquierda es Ghita, muchacha que
Shekkar conoce en la escuela y de la que queda super prendado. Muy maja ella, a su estilo,
pero muy maja no obstante. Pero todo se complica. Si a �l le gusta y ella le corresponde,
se casan, tienen churumbeles y se acaba la pel�cula. Por esto es necesario en la trama el
personaje malo mal�simo que tambi�n le tira los trastos a la chica de la historia.
K.K.
Verma es el nombre del chulo de playa de la imagen de la derecha. No se sabe qu� es peor,
llamarse K.K o llevar ese look a lo Georgie Dann trasnochado. La rivalidad entre Superman
y el Tony Manero de la India surge de inmediato y se mantendr� durante toda la pel�cula,
ya que el presupuesto no daba mucho de s� y el �nico con pinta de ser m�s malo que el
tabaco era Verma. Pero no adelantemos acontecimientos. Es en esta etapa escolar cuando se
desarrolla un acontecimiento que cambia la vida de nuestro protagonista. Con motivo de una
fiesta que organizan los padres de Shekkar, su padre adoptivo le comenta al Dr. Verma
(s�, padre del hortera de la derecha) la incontestable verdad, que Shekkar es adoptado,
cosa que no trascender�a en una conversaci�n normal con alcohol de por medio. Pero el
padre, en un despiste propio de la edad, no se da cuenta de que su ahijado cuenta, entre
otros poderes, con el del supero�do, y escucha no sin estupor la noticia. Abrumado por el
terrible secreto guardado con celo por sus padres terr�colas hasta que la edad y la
sangr�a hacen soltar la lengua, el protagonista, presa del mal rollo, pide a su padre
explicaciones. Entre sollozos, el padre le explica la terrible verdad, asegurando no
obstante que, a�n siendo de otro planeta, le quiere como a un hijo.
En este momento de m�xima tensi�n dram�tica, las innumerables
fiestas que hasta el momento de la cinta se corre el anciano padre le pasan factura. Y
justo despu�s de contar a su ahijado d�nde encontrar la c�psula en la que vino
empaquetado a la Tierra, el padre muere de un ataque al coraz�n. En ese momento aparece
la madre, que mira el cad�ver. Entonces mira a su hijo. El hijo mira a la madre. La madre
mira al hijo. El hijo mira a la madre, y as� un buen rato, requiebro f�lmico que aumenta
la tensi�n emocional del momento.
Destrozado
por la muerte de quien le recogi� un d�a de un huerto, Shekkar encuentra en la c�psula
espacial una suerte de objeto f�lico luminiscente. Con este aparato, Shekkar abandona la
India para irse a un des�rtico paraje helado. En este lugar nuestro h�roe lanza al hielo
el gadget luminoso, lo que provoca una serie de movimientos del suelo hasta que por arte
de birlibirloque se forma la Fortaleza de la Soledad. En este lugar se aparece la cara de
su verdadero padre, Jor El, que le da consejos para que sea bueno y dem�s cosas que solo
se creen en remotos planetas ya inexistentes, Shekkar se transforma por fin en Superman y
vuelve a la India volando, como no. Dada la elevada temperatura de la India, para evitar
gastos innecesarios en lo que a producci�n se refiere y aprovechando el asombroso
parecido entre Christopher Reeve y el superman hind�, toda esta escena pertenece a la
cinta original de Superman. Las primeras escenas del superman asi�tico volando son todo
un cl�sico de los FX y del cine en su concepci�n m�s amplia. P�guese a la lente de la
c�mara un mu�eco parecido a Superman pero a escala.
Pl�ntese la c�mara en un lugar elevado de Bombay y mueva la misma
horizontalmente r�pidamente tomando como eje la fijaci�n en un tr�pode. Impresionante
sensaci�n de vuelo del hombre de acero.
Aburrido por la falta de aventuras, Superman visita a su amor plat�nico, Ghita, que vive en lo que el h�roe cree un hotel, en realidad un lupanar por el que comienza a rondar Shekkar, curioseando habitaci�n por habitaci�n, encontr�ndose escenas como la que aparece a la derecha. La Madamme de este hospicio de almas descarriadas interrumpe sus investigaciones y le pregunta el motivo de su presencia en tan honorable casa. Justo en el momento en el que uno especula con la respuesta de Superman, aparece Ghita, que le explica que en realidad ella no trabaja all�, sino en el Daily Times, peri�dico famos�simo de la India, en el que tras una entrevista, comienza a trabajar Shekkar, que ya por ese momento se da cuenta de la mala perspectiva que le ofrece el trabajar en un circo para ganarse la vida. As�, renace la relaci�n entre ambos personajes, compa�eros de trabajo y residentes en Bombay.
Y
si con el tiempo Shekkar se ha convertido en Superman, su mortal enemigo K.K. Verma ha
recuperado la vena macarra que se gasta luciendo percha. Tras reunirse con sus secuaces en
un espect�culo er�tico festivo en el que se da a la pel�cula un toque �tnico y patrio
con bailarinas del pa�s, el malvado personaje planea perversos objetivos. As� ordena a
sus esbirros secuestrar un avi�n. �sus motivos?
Suponemos
tambi�n que el aburrimiento, que ya ha pasado media pel�cula y la acci�n brilla por su
ausencia. Estamos entonces a bordo de un avi�n (con im�genes del mismo volando, bueno,
concretamente vemos una foto de un avi�n superpuesta en im�genes a�reas de la India,
cosas del presupuesto). Los secuestradores secuestran el avi�n (resulta obvio),
prec�samente uno que cuenta entre su pasaje con la presencia de Ghita. Tras forcejeos
varios y numerosas escenas de p�nico en un vuelo de unas 14 horas de duraci�n (eso
suponemos, ya que por momentos es de d�a y por momentos de noche), Superman acude al
rescate, entra en el avi�n, reduce a los secuestradores, agarra la aeronave y la hace
aterrizar en el aeropuerto. Y, sin despeinarse a�n, se produce el esperado encuentro
entre Superman y Ghita, que no sospecha que bajo las mallas se esconde Shekkar.
Tras
la trepidante aventura a bordo del avi�n, el editor del Daily Times pone a Shekkar y a
Ghita tras la pista de unos contrabandistas de oro. Los dos protagonistas siguen a un
coche sospechoso hasta que llegan a una carretera des�rtica, y oh calamidad, en el
momento en que Shekkar aprovecha para cambiarle el agua al canario, los contrabandistas
atacan a la chica, y, ante los gritos de la muchacha, nuestro h�roe se pone el traje de
faena y, como Superman, reparte mandobles hasta doblegar a los malos.
Razones de pudor y verg�enza ajena me impiden reproducir la
excusa que pone Shekkar (una vez el protagonista se quita el traje de Superman) a Ghita
por haber tardado tanto tiempo en aparecer en la escena. Mientras tanto, la perversa mente
del malhechor de malhechores, Verma, a�n mosqueado por la intervenci�n de Superman en el
secuestro a�reo por �l planeado, pone en marcha otro plan para acabar con el hombre de
acero. As�, los esbirros de Verma se disfrazan de contrabandistas de oro (no confundir
con otro tipo de contrabandistas). Superman pica el anzuelo y los sigue hasta un edificio.
Cuando el superh�roe entra en dicho edificio, �ste explota. Las im�genes de la
explosi�n son de otra pel�cula, maestra estrategia empresarial del equipo de producci�n
para abaratar costes. Verma estalla de j�bilo y convida a sus compinches a otro
espect�culo er�tico festivo a cargo de bailarinas hind�es. Pero, para el que no lo sepa
a�n, Superman no deja este mundo en la explosi�n, y, de nuevo aburrido se dedica a hacer
obras de caridad en orfanatos de la India. En uno de estos orfanatos, una pareja pudiente
dona una ingente cantidad de comida cara para los ni�os. Pero los ladinos regentes del
orfanato esconden la comida para autoentregarse a s� mismos el fest�n gastron�mico.
Superman, testigo de tama�a injusticia, utiliza sus poderes telequin�ticos para hacer
que la comida salga de las cestas que guardan los directivos del orfanato y llegue a los
malnutridos peque�os.
Los FX en esta escena marcan un antes y un despu�s en la
historia del cine, ya que la complicada t�cnica para hacer que la comida se mueva sola
consiste en grabar el plato plano a plano, b�sicamente lo que se hace en las pel�culas
de animaci�n con plastelina pero en plan cutre. Pero que muy cutre. Mientras tanto, en la
redacci�n del Daily Times, asistimos a otra escena que clama al cielo. El editor del
rotativo (observemos en la imagen de la izquierda una de las coquetas oficinas del
peri�dico), el tipo hist�rico que aprece en la imagen del avi�n, m�s arriba, para
tratar de conquistar a Ghita, de quien est� enamorado, conociendo la atracci�n que
siente la chica por el h�roe de las calzas rojas, se disfraza de Superman.
Entre
tanto, Verma encuentra de nuevo sentido a su vida planeando otra nueva acci�n maligna que
le acerque, cuando menos, al Dr. Gang. De este modo, urde un nuevo plan, esta vez
orientado a convertirle en el el hombre m�s rico del mundo, consistente en vender a una
potencia internacional una vasta extensi�n de terreno hind�. Ahora bien, problema
n�mero uno: las tierras no pertenecen a Verma. Problema n�mero dos: las tierras est�n
habitadas por personajes que desconocen las intrincadas aventuras que les rodean.
Deshechando la idea de disfrazarse del cobrador del frac e ir expropiando a distro y
siniestro, el cerebro criminal de Verma idea un artefacto capaz de provocar terremotos de
forma artificial, plan m�s enrevesado pero que sin duda evita pesados tr�mites
administrativos.
Y para evitar que Superman le estropee de nuevo sus maquiav�licos
planes, Verma tiende una trampa al superh�roe, atray�ndolo hasta su guarida, donde logra
doblegar los superpoderes de aqu�l gracias a un amuleto que los neutraliza, como vemos en
la imagen de la derecha. Y antes de montar en el escondite una sesi�n privada del ya
cl�sico espect�culo con bailarinas, la banda de Verma arroja a Superman a una piscina
que supuestamente forma parte del complejo residencial del Lex Luthor hind� (decimos
supuestamente porque la piscina canta demasiado a piscina municipal de la India). Tras el
jolgorio padre, y con Superman haciendo de buzo con m�s cadenas en el cuello que las que
se gastaba M.A. Barracus, los malos abandonan el lugar. Pero cuando parece que todo va a
terminar mal, con Superman tieso y una amplia extensi�n de la India plagada de
MacDonalds, la trama alcanza su punto m�s �lgido. En su encarnizada lucha por salir de
la piscina para salvar su vida y la de media humanidad, a Superman se le aparece de nuevo
su padre gen�tico, visi�n (quiz� fruto de la ingesti�n de agua con cloro) que le arma
de fuerza para salir a la superficie y darle a Verma su merecido. Pero cuando por fin
localiza a �ste y a sus secuaces, es demasiado tarde, ya que el artefacto de los
terremotos ha empezado a funcionar.
Incomprensiblemente a estas alturas de la pel�cula,
los responsables de la misma empalman una secuencia de la cinta yanqui pero con otro
tratamiento bien distinto.
Si
en el Superman de Richard Donner, Christopher Reeve, dando vueltas a la Tierra en el
sentido contrario al de su rotaci�n natural regresaba 5 minutos en el tiempo para salvar
a Lois Lane de morir aplastada por un terrapl�n, su hom�logo hind� realiza la misma
peripecia pero para volver justo antes de que se produzcan los terremotos.
Pese a la actitud desafiante y chulesca que muestra nuevamente pecho lobo Verma en la imagen de la izquierda, y con un Superman bastante cabreado, las tortas se las llevar�n los mismos. Nuestro h�roe, como todos esos h�roes que, en vez de dar una buena paliza a los malos que les han estado dando por saco a lo largo de toda la pel�cula, prefieren ponerlos a disposici�n de la polic�a, cumple con la ley. �Y entonces todos fueron felices y comieron perdices? Pues no, nuestro ya inseparable amigo Shekkar, ataviado con el traje m�s mol�n de la galaxia se ha de encargar a�n del editor, que trata de camelar a su amada Ghita. Tras repartir las �ltimas galletas de la cinta, los protagonistas de la pel�cula se juran amor infinito.
De los protagonistas de tan arriesgada producci�n nunca m�s se supo. Hoy, buscados todav�a por el gobierno sobreviven como soldados de fortuna.
(the end)
una producci�n del profesor moriarty. 2002-2007. frikiworld @ gmail.com